Coche del dia: Stola Abarth Monotipo

Coche del dia: Stola Abarth Monotipo

Alta costura italiana para renacer al legendario preparador transalpino


Tiempo de lectura: 6 min.

Debo reconocer que, cada vez que miro algunas de las fotografías que corren por la red del Stola Abarth Monotipo, más me gusta. Además, me recuerda en sus líneas a automóviles tanto actuales, como el Alpine A110 de nueva hornada, como anteriores a su creación, véase el Porsche 959.

De lo que no hay duda alguna es que, cuando los italianos se ponen a crear y diseñar, posiblemente sean los mejores en ese campo, ya que las líneas de los deportivos más afamados de la historia han salido, por lo general, del lápiz de diseñadores del país transalpino.

El Stola Abarth Monotipo no podía ser menos, y la historia del coche es cuando menos apasionante y sorprendente a partes iguales. Ya sea por la manera en la que se concibió, o el motivo por el que se determinó crear este automóvil, así como el modelo del que se parte hasta llegar a él, que no es otro que el Fiat Barchetta. El Abarth Stola Monotipo llegaba como reclamo empresarial de la marca italiana, que sobre la base del Fiat Barchetta creaba un deportivo apasionante y único, de manera literal.

Abarth Stola Monotipo 3

Aquí es donde entra en escena Stola y su propietario en los años 90, Alfredo Stola. Esta empresa italiana era conocida por su trabajo en diversos proyectos de diseño dentro de la automoción, así como la fabricación de algunos componentes. Fundada en 1919 y asentada en el Piamonte del país transalpino, Stola estaba en un momento de transición y quería darse a conocer al mundo de manera internacional con la creación de su propio deportivo.

En los últimos tiempos, Stola había estado implicada en el proceso de creación y desarrollo precisamente del Fiat Barchetta, con el cual ya habían creado una versión vitaminada de él llamada Stola Dedica, y es este el automóvil que deciden utilizar como base para el que sería su ansiado deportivo. Así que el propietario de aquella emergente empresa automotriz decidió recurrir a los servicios de un “ex Pininfarina”, Aldo Bovarone, creador y partícipe entre otros de los Ferrari 250 LM, 365 P Berlinetta o el 400 Superamerica Coupé Aerodinámico.

A partir de 1996 el proyecto se pone a rodar y son diferentes las variantes que se barajan para llevarlo a cabo, tanto a nivel mecánico como en la configuración dinámica final. De cualquiera de las formas, la decisión de emplear el chasis del Barchetta ya estaba tomada y había que decidir qué opción mecánica tomar y cómo instalarla en el bastidor elegido.

Abarth Stola Monotipo 4

De la mano de uno de los diseñadores de Pininfarina, Aldo Bovarone, empezaba a tomar forma la que serÍa la silueta final del Monotipo

La decisión final, dada sobre todo por la configuración mecánica del Barchetta, fue la de emplear uno de los motores del grupo Fiat y colocarlo en posición delantera transversal, siendo la tracción en el mismo eje. ¿Y qué mejor propulsor que el tetracilindrico de 2 litros y su cambio de cinco relaciones del recién extinguido Lancia Delta HF Integrale EVO?… Pues ninguno.

Dicho y hecho. Pero para Alfredo Stola se antojaban pocos los 215 CV de la última evolución del motor que portaban los Deltona, así que tras algunas modificaciones referidas sobre todo al turbo del motor, obra de Aurelio Lampredi, se conseguían extraer nada menos que 330 CV de potencia a 6.500 RPM, o lo que es lo mismo: 165 CV/litro, una cifra respetable y al alcance de muy pocos en ese momento.

Evidentemente, y con estas cifras de potencia, las prestaciones iban de la mano en el Stola Abarth Monotipo, consiguiendo alcanzar los 290 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 4,8 segundos. Entre otras cosas, era gracias a un peso de tan solo 880 kilogramos en vacío, algo que se lograba con el empleo de materiales como el carbono o fibra de vidrio en la fabricación de su carrocería, además de policarbonato para ventanillas, techo y luneta trasera.

El motor tetracilindrico del icónico Delta EVO era sin duda la mejor opción de la que disponía en ese momento Stola dentro del grupo Fiat para propulsar a su nueva criatura

A nivel de suspensiones, recurría al sistema McPherson con muelles helicoidales en su frontal, así como una barra estabilizadora de generosas proporciones en la parte trasera. Pero si en algo destacaba este deportivo fue en la elección de su equipo de frenado, que consistía en los mismos discos y pinzas que se equipaban en el Ferrari F50, con medidas de 355 mm y 335 mm delante y detrás, respectivamente, todo ello fabricado por Brembo.

Si echamos un ojo a su interior, podemos observar cómo no está todo lo bien rematado que debiera y donde algunas piezas están pintadas simulando ser paneles de aluminio, así como los mandos de la calefacción o aireadores de ventilación en color rojo. Un espartano volante de tres radios forrado en Alcantara y carente de airbag (o cualquier otro tipo de elemento de seguridad), nos da una idea de para qué se fabricó el Monotipo, como también lo hacen los paneles de aluminio a los pies del copiloto o el extintor anclado entre estos y el asiento del pasajero.

Por otro lado, al Stola Abarth Monotipo se le tuvo que incorporar una jaula de seguridad, primordialmente para conseguir una rigidez mayor y a la vez dotar a sus pasajeros de un extra de seguridad. Eso, unido a un par de baquets en piel gris con arneses, garantizaba la integridad de sus ocupantes cuando se le exigiera al máximo a este italiano de pura raza.

Abarth Stola Monotipo 7

Justo dos años después, en el Salón de Turín de 1998, fue presentado en sociedad con algunos cambios respecto a los bocetos iniciales, sobre todo en el frontal, donde además de los dos faros encastrados en las tomas de aire inferiores se le habían incorporado los del Barchetta en sus respectivas aletas, para entre otras cosas poder ser homologado y matriculado.

Aquel Stola Abarth Monotipo no quedó abandonado en el cajón de los prototipos, como suele pasar en estos casos, su creador y dueño de la compañía lo paseó por todo el mundo

Durante los siguientes ocho años, su propietario Alfredo Stola hizo uso de él de una manera continuada, ya fuera en reuniones de automóviles clásicos, certámenes de belleza o diferentes eventos a modo de show, el Monotipo allí estaba con su dueño y creador a los mandos. Pero coincidiendo en 2006 con la apertura de una nueva sucursal de la marca en Estados Unidos, Alfredo Stola al parecer recibió una oferta de un coleccionista local que no pudo rechazar, y decidió deshacerse de su icónico automóvil, que hasta ese momento solo había sido de su propiedad.

Lo bueno de toda esta historia, es que, gracias a Stola y Fiat, el Monotipo pudo ser bautizado con el nombre de Abarth como modelo propio de la marca, más allá de los kits que esta fabricaba para algunas versiones deportivas de algunos Fiat y volver por la puerta grande al  mundo de los deportivos de renombre, que sin duda con este único ejemplar de Stola Abarth Monotipo ya forma parte del legado de la automoción italiana.

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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Txesz
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Txesz

Lástima que no llegase a la producción, aunque fuese en una tirad corta. Y que, tomando el corazón del Delta, no utilizase también sus “piernas” y tuviese tracción integral.

PD; hay una pequeña confusión con la disposición mecánica : el motor va transversal, no longitudinal.


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