Coche del día: SEAT Salsa

Coche del día: SEAT Salsa

A pesar de no llegar a serie su influencia es enorme al presentar el estilo de Walter de'Silva para la marca


Tiempo de lectura: 4 min.

Al hablar de los grandes diseñadores automovilísticos solemos retrotraernos hasta los años 50 y 60. Esta fue una época en la que los carroceros italianos vivieron su particular edad de oro con figuras como Giugiaro, Michelotti, Gandini, Scaglione o Sergio Pininfarina. Sin embargo, aunque cada vez escuchemos más eso de que “ahora todos los coches se parecen entre ellos” lo cierto es que aún existen creadores con capacidad de innovar. Eso o al menos existían hasta hace muy poco. Un hecho evidenciado con la carrera de Walter de’Silva, autor de modelos tan atrevidos e influyentes como el SEAT Salsa.

Un prototipo presentado en el 2.000, del cual nació incluso una variante MDC -Multi Driving Concept- a medio camino entre ser coupé y todoterreno conocida como Salsa Emoción. Concepto tan interesante como extravagante, el cual ha seguido siendo explorado por modelos más recientes como el Parcour de Italdesign. Todos ellos ejercicios de diseño en busca de nuevos y específicos nichos de mercado. Justo lo que buscaba el Grupo Volkswagen cuando encargó a de’Silva el SEAT Salsa, abriendo la puerta a un posible León de tres puertas con zarpa deportiva.

No obstante, analizando el momento en que fue gestado se intuyen motivaciones que realmente no apuntan al intento real de crear un modelo de serie. Lejos de ello, el SEAT Salsa se nos presenta como un estudio sobre la futura imagen general que habría de tomar la marca. Prueba de ello es que éste es el primer diseño de de’Silva para SEAT, quien llegó aquí aupado por la excelente labor realizada durante los noventa en Alfa Romeo. Una empresa que, por cierto, consiguió dotar de una identidad visual en la que pasado y presente se conectaban a través de las líneas de los 147 y 156.

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Tras su éxito diseñando una reconocible imagen de marca para Alfa Romeo, Walter de’Silva aterrizó en Volkswagen con el encargo de dar una nueva identidad visual a SEAT

Vivimos rodeados de diseño. De hecho, esto es tan evidente que siquiera solemos reparar en ello a pesar de que éste se encuentra en marcos tan dispares como nuestros zapatos o incluso los títulos de crédito de una película. Dos buenos ejemplos en los cuales poder significar la importancia de la identidad corporativa, la cual da homogeneidad a diferentes zapatos de una misma marca pero también a películas de un mismo director y, obviamente, a diferentes modelos de una misma gama de automóviles. Una lección bien aprendida por Walter de’Silva, quien rescató la histórica parrilla de Alfa Romeo depurando a partir de ella las líneas maestras de la marca para al menos dos décadas.

Justo lo que necesitaba SEAT, la cual no acababa de dar con una estética llamativa y novedosa con elementos comunes a todos sus modelos. Para remediar esto, de’Silva llegó a Volkswagen con la idea de replicar en SEAT el éxito logrado por la histórica casa italiana. De esta forma, aplicó la misma solución pero con toques menos clásicos, diseñando en primer lugar una pequeña parrilla redondeada bajo la cual partía la línea que empezaba a moldear el coche desde el capó. Un sencillo pero desenfadado esquema al que se llamó “línea dinámica”. Elemento definitorio de modelos como el León (Mk.2), el Toledo (Mk.3) o el monovolumen Altea, primero y único en esta generación.

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Lejos de ser un cascarón vacío el SEAT Salsa montaba un V6 capaz de entregar 250 CV transmitidos al suelo gracias a un sistema de tracción total

Todos ellos fruto de la imagen presentada por primera vez con el SEAT Salsa en el Salón del Automóvil de Ginebra del año 2000, hecho que nos invita a pensar en el SEAT Salsa como una mezcla de ejercicio de diseño y declaración de intenciones ante el mercado más que en un prototipo del que se pensara realmente la idea de llevarlo a serie. Algo que en verdad no hubiera estado nada mal, ya que lejos de ser un simple cascarón vacío, el Salsa montaba un motor V6 de 2,8 litros procedente de Audi, con 193 CV y 280 Nm.

Además, la marca también anunció que este prototipo plenamente funcional equipaba tracción total. Una suma de características que hubieran hecho del SEAT Salsa un modelo de lo más especial para conducirlo con maña deportiva. No obstante, posiblemente el hecho de querer colocar a la marca en una posición de coches populares y útiles quitó fuste a la idea. Y eso por no hablar de que dentro del mismo grupo ya existían deportivos similares en su definición como el Audi TT. Sea como fuese, la verdad es que aun no llegando a serie la influencia de este prototipo se extendió a modelos que podemos ver día a día en nuestras calles.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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