Maserati es una marca italiana de deportivos que en sus inicios rivalizaba con la todopoderosa Ferrari. Ahora, lector, quizás la asocies como una marca que vive a “la sombra” de Ferrari -aunque en breve la marca del cavallino rampante va a dejar de suministrarles motores- con elementos de sus interiores tomados de otros coches del grupo Stellantis, además de ser famosa por sus gran turismo, berlinas prestacionales e incluso SUVs, como el Levante.
Además de eso, en ciertos momentos de su vida se ha atrevido a imitar a la que fuera su rival con modelos de motor central trasero. Hoy os hablaremos del primero con el que se atrevieron, que además ha cumplido medio siglo de vida este mes. Este no es otro que el Maserati Bora.
Presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra el 11 de marzo de 1971, sería fabricado sin pausa hasta 1978. Obra -cómo no- del genial Giorgetto Giugiario de Italdesign, elaboró este peculiar vehículo tras la petición de la marca de Modena de la realización de un deportivo con motor trasero, buen rendimiento, seguro y de diseño diferente.

La parte del diseño quedaba solucionada con una carrocería de chasis monocasco de acero de 4.335 milímetros de longitud, 1.770 mm de anchura y solo 1.135 mm de altura. En ella se incluían los característicos faros escamoteables “setenteros”, el perfil en forma de cuña y rarezas como un techo de acero inoxidable cepillado y una buena cantidad de superficie acristalada que le proporcionaba un aspecto en su trasera casi de shooting brake.
Una de las peculiaridades del Bora era el espacio disponible para el equipaje encima del motor trasero, una característica difícil de ver y útil. Eso sí, mejor no almacenar nada “delicado” -como alimentos o mascotas-, ya que las temperaturas en esa zona debían de ser bien altas…
En el plano de su mecánica incorporaba el probado motor Maserati V8 de 4,7 litros. Iba colocado en posición longitudinal trasera y rendía 310 CV a 6.000 vueltas, pudiendo estirar hasta las 6.500. Dotado de encendido electrónico Bosch y cuatro carburadores Weber 42 DCNF, entregaba 462 Nm de par a 4.200 vueltas, régimen en el que su potencia era de exactamente 276 CV.

La potencia era transmitida al eje trasero a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades de origen ZF. Tanto el motor como la transmisión se montaban sobre un subchasis que iba apoyado en el chasis principal sobre cuatro puntos de apoyo con soportes elásticos.
Las cifras de su motor le proporcionaban las siguientes prestaciones: una velocidad máxima de 280 km/h declarada por Maserati -aunque los medios de la época decían que era complicado superar los 264- y un tiempo real de 7,1 segundos hasta los 100 km/h -cuando Maserati declaraba 6,7-.
Para la detención de sus 1.520 kilogramos estaba dotado de discos de freno autoventilados en ambos ejes. Estos eran de 280 milímetros de diámetro e iban montados en el interior de llantas de aleación de aluminio Campagnolo de 15 pulgadas. Como buen coche del país de la bota, los neumáticos eran cosa de Pirelli.
Si seguimos hablando de los elementos mecánicos del Bora, debemos citar otra de sus curiosidades: fue el primer Maserati en tener suspensiones independientes en ambos ejes, siendo las típicas de muelles helicoidales con amortiguadores telescópicos y barras estabilizadoras.
La pertenencia a Citroën desde 1968 se notaba en cosas como el empleo de un sistema hidráulico de alta presión para el accionamiento de los frenos de disco, los faros escamoteables o dirección asistida, entre otros. Para mejorar la seguridad y comodidad del conductor, tanto la columna de dirección como los pedales eran regulables, otra rareza en su época.
El Bora sufriría pocas evoluciones a lo largo de su comercialización, quizás mencionar que en 1973 se le incorporaría un motor más grande de 4,9 litros para el mercado estadounidense. Para cumplir con la normativa de contaminación local, la potencia máxima era de 300 CV. En 1976 este motor sería incorporado también en el mercado europeo rindiendo 330 CV a 5.500 vueltas.

Con una producción total de 564 unidades hasta 1978, no tendría sustituto como tal. Maserati se centraba en la producción de GTs de motor delantero y sedanes de lujo como su célebre Quattroporte, no llegando un superdeportivo de motor central trasero hasta tres décadas después, el MC12 de 2004.
Si te quieres hacer con uno, no te va a salir barato. Entre las pocas unidades que fueron producidas, las pocas que quedan en circulación y el carácter exclusivo de ser el primer modelo de la marca con motor central trasero, todas las unidades a la venta están en precios de entre 160.000 y 210.000 euros.
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Adrián Iniesta
Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)COMENTARIOS