Menu

Coche del día: Lexus LFA

Créeme, no escucharás nada mejor

Coche del día: Lexus LFA

Sí, es cierto. Como todo en esta vida va en gustos; pero probablemente no escucharás una melodía mejor, erogada por unos tubos de escape. El coche del que os vamos a hablar hoy tenía otras bondades, pero para mí la principal era el aullido tan imponente que salía de sus entrañas. Este cochazo es el Lexus LFA.

Desvelado al público en forma de concept car en 2005 y en una versión más definitiva en 2007, fue fabricado entre 2010 y 2012 -aunque se asignó toda la producción en los primeros seis meses-, pudiéndose adquirir en una tirada limitada de 500 unidades a un régimen de fabricación de 20 unidades mensuales, entre ellas solo uno sin techo.

Además dentro de este “pack” de medio millar de unidades había 50 aún más exclusivas gracias al Nürburgring Edition, en honor al circuito en el que estiró las piernas por primera vez, en el que fue puesto a punto, y en el que además ganó las 24h de su categoría en 2010. Esta edición especial destacaba por un alerón trasero fijo de considerables dimensiones en negro, un splitter delantero y bigotera lateral del mismo color, o unas llantas multirradio en color grafito.

Lexus LFA 2

Lexus LFA Nürburgring Performance Package

Este espectacular superdeportivo de motor central delantero y propulsión trasera tenía una carrocería y chasis con una gran profusión de fibra de carbono reforzada con plástico (CFRP, en torno al 65 % del total), algo que hacía que fuera un coche relativamente ligero -paraba la báscula en 1.450 kg-, con una excelente relación peso potencia de 2,59 kg/CV. Este peso en vacío estaba repartido en un 48 % delante y un 52 % detrás.

Ya que hemos hablado de su carrocería, y si iniciamos el recorrido por su exterior, llamaban la atención unas bonitas llantas de 20” de cinco radios dobles sobre unos rodillos de 265 milímetros delante y 305 detrás, frenos carbocerámicos con pinzas de seis pistones y discos de 390 milímetros delante y de cuatro pistones sobre discos de 360 detrás, un difusor trasero de verdad y un spoiler trasero. Este emergía a partir de los 80 km/h para ayudar a pegar el culo al asfalto e impedir despegues innecesarios -hay que tener en cuenta que alcanzaba los 100 km/h en 3,7 segundos, con una punta de 325-.

A la hora de meterlo en curva contaba con una dirección de asistencia eléctrica, que pese a este tipo de asistencia, tenía un tacto muy adecuado, era poco artificial y muy directa -solo dos vueltas entre topes-, además de precisa

Como curiosidades del máximo exponente de Lexus: primer vehículo en tener un airbag incorporado en el cinturón de seguridad del conductor, un ESP con tres diferentes configuraciones (tarado normal; tarado power para ir a machete rápido y wet, por si las condiciones de adherencia no eran las idóneas), levas de magnesio tras el volante para accionar el cambio automático-secuencial que iba colocado junto al eje trasero -el cual tenía 7 diferentes tarados en cuando rapidez, con transiciones que podían variar entre 0,2 y un eterno 1 segundo, ideal esta última, si querías ir relajado-. Sea cual fuera el tarado escogido, metía una buena sacudida al subir de relación.

Lexus LFA 4

Otro apunte curioso era el empleo de un cuentarrevoluciones digital.  No por moda, como ahora, sino porque Lexus afirmaba que al tener una velocidad media del pistón tan alta -del orden de 25 m/s-, y, debido a que en vacío alcanzaba el giro máximo desde el ralentí en décimas de segundo, no había cuentarrevoluciones analógico que fuera capaz de dar lectura de esto. Ya de paso, no solo el cuentarrevoluciones era digital, lo era toda la instrumentación.

El Lexus LFA pretendía demostrar la superioridad tecnológica de Lexus frente a otras marcas Premium

En este coche no todo era potencia -aunque tampoco iba cojo, dando 560 CV a 8.700 vueltas-, o un par de 480 Nm que llegaba bien arriba -a 6.800 vueltas-; lo orgásmico genial de este superdeportivo era poder apurar su magnífico 10 cilindros en V a 72º de 4,8 litros hasta un corte de inyección que llegaba a casi ¡10.000 vueltas! -¿para qué una moto?-.

Acompañaba a esta frenética escalada hasta el corte de inyección, ese bramido que hemos dicho al principio que te ponía la piel de gallina, una melodía más propia de un Fórmula 1 que de un coche de calle; cortándose el torrente de sensaciones por un instante, cuando te tocaba tirar de la leva derecha del cambio. Si no has tenido la oportunidad de escucharlo, he aquí una muestra.

Lexus LFA 3

Dentro del corazón de este LFA encontrábamos bielas y válvulas de titano, la tapa de la culata fabricada en magnesio; además de pistones de aluminio forjado. Todo con el fin de disminuir las inercias, otorgándole un giro más rápido y una respuesta al acelerador casi instantánea. El silencioso principal del escape, con sus tres salidas redondas en disposición triangular, también era de titanio; y, para no asustar a tus vecinos amortiguaba el sonido del motor hasta las 3.000 vueltas, pero a partir de ahí, vía libre para que salieran todos los gases de escape.

Fue afinado por un especialista en esto como Yamaha -recordemos que entre otras cosas, hace instrumentos como los pianos-, fabricante japonés que también colaboró en el desarrollo en sí del motor.

Si abríamos la puerta para acceder a su habitáculo, accedíamos a un interior artesanal y de una calidad soberbia, con recubrimientos en piel, Alcántara, fibra de carbono auténtica y magnesio. Un interior que permitía acomodar en él con comodidad a conductores de hasta 1,90 metros -vaya, ya no me puedo hacer con uno-. Otra de sus chucherías era su espectacular equipo de sonido firmado por Mark Levinson de 12 altavoces, mismos canales y 1 kW de potencia; pero, sinceramente dudo que se le diera mucho uso…

Lexus LFA 8

Se vendía en 2010 a un precio de 415.000 euros -o 468.000 euros de 2019-. A principios de este año aún quedaban 17 unidades sin venderse en un concesionario estadounidense a razón de 500.000 dólares cada una. Si te sobra la pasta, ¡igual estás perdiendo el tiempo leyendo este artículo, en vez de coger un avión e ir a ver si queda alguno!

Calcula cuánto cuesta asegurar un Lexus LFA con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de coche
COMPARTE
Sobre mí

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

2
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Gran Canaria Racing
Invitado
Gran Canaria Racing

Mi sueño húmedo moderno, es sencillamente brillante, precioso y no hay nada que suene igual (ni el espectacular Carrera GT). Teniendo el dinero poco tardaba en buscar uno, a ser posible, blanca con asientos rojos como la de las fotos. Tremendo.

Aquí tuvimos la única unidad nacional registrada nueva. Se fue hará cosa de un año o dos, subastada en Alemania por menos de 400 mil euros y apenas (que recuerde) 12 mil kilómetros. Nunca lo llegué a ver en persona.

Adrián Iniesta
Invitado
Adrián Iniesta

Totalmente de acuerdo contigo, si tuviese muchos ceros en mi cuenta, sería uno de los que tendría en el garaje en la combinación que has dicho smile ¡No sabía lo de la única unidad española que fue a parar a Canarias!

Saludos,

Adrián.


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

Miguel A. Ager

Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.