Esta evolución del Type R también partía de una carrocería de tres puertas, pero la plataforma era completamente nueva. Para el Honda Civic Type R EP3 se cambió el motor, pasando del 1.6 litros y 185 CV al 2 litros con dos niveles de potencia distintos según el mercado; para el mercado japonés (JDM, Japanese Domestic Market) se vendió un motor ligeramente diferente, el 2.0 i-VTEC con 215 CV (K20A), y para el mercado europeo (EDM, European Domestic Market), un poco más desinflado, con 200 CV (K20A2).
La versión europea iba emparejada con una caja manual de seis marchas y unos frenos potenciados respecto al Civic Type R de primera generación. La versión japonesa llevaba algunas mejoras, como pistones de alta compresión, una programación individualizada de la centralita, colector de escape y admisión nuevos, árbol de levas con mayor alzado y un cigüeñal equilibrado; de la primera generación conservó sus excelentes asientos Recaro.
La versión de cinco puertas era más sensata y práctica, ideal para familias y en particular para madres con peques a bordo. Su piso plano facilitaba el acceso a estas personitas acentuando su practicidad como coche de familia. Pero Honda quería ofrecer un coche atractivo para parejas jóvenes y/o quemadillos al volante, así que cogió la versión cinco puertas, acortó unos 15 cm su longitud y 5 cm su altura consiguiendo un bonito hatchback de tres puertas. Se fabricó en Gran Bretaña y alcanzó cuatro estrellas de calificación en las pruebas EuroNCAP.
Pero la verdadera magia de este coche estaba debajo de su capó, y es que conseguir 200 CV o más de un motor de dos litros atmosférico no es nada fácil. El secreto está en su sistema de distribución variable i-VTEC, del que hablamos extensamente. ¡Qué decir de su motor, su corazón, su alma! Gracias a la inestimable ayuda de la tecnología i-VTEC ya desde abajo el empuje es excelente, hasta que llegamos a las 6.000 RPM, cuando pasamos a un rugido que aumenta sin desfallecer hasta la zona roja, en las 8.000 RPM. Esta banda de las últimas 2.000 revoluciones es música celestial para el amante de las sensaciones deportivas, y es que además sigue tirando con gran elasticidad, cual molinillo de gasolina.
Exteriormente destacaba por unas llantas de aleación de 17 pulgadas, un escape con doble salida, unas tomas de refrigeración dimensionadas y todo su contorno bajo rodeado de paragolpes y faldones muy prominentes, un alerón trasero de generosas dimensiones y como remate numerosos anagramas “Type R” repartidos por toda su carrocería.
Su puesta a punto se hizo en el infierno verde alemán (Nürburgring). Se rebajaron sus suspensiones 15 mm y se endurecieron, con un ancho de vías de 1.470 mm, unos zapatos de 205/45 WR 17 y una batalla de 2.570 mm nos aseguraban una estabilidad en curva. Sus frenos ventilados delanteros de 300 mm delante y macizos detrás de 260 mm complementados con EBD y ABS aseguraban la diversión en la carretera. Para completar su comportamiento ejemplar se reforzó el chasis añadiendo una barra transversal detrás del motor y atrás se reforzó con un arco colocado entre las ruedas traseras.
Aquí le vemos dándose unas vueltas partiéndose el pecho en el circuito de Nordschleife con otros amantes de la goma quemada, entre otros, con ¿una furgoneta blanca?
Añadamos un cambio de seis marchas con desarrollos cortos y bien escalonados y un tacto rápido y preciso de la palanca y encontramos una combinación perfecta para hacer diabluras en carreteras de montaña y sacarle los colores a más de un deportivo de pura raza con un precio cinco o diez veces superior. Tan solo un diferencial autoblocante de serie y un control de tracción redondearían un producto casi perfecto.


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Ginés de los Reyes
Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...“ideal para familias y en particular para madres con peques a bordo”
Tanto costaba dejarlo en un:
“ideal para familias con peques a bordo” o similar
Claváis un micromachismo y tan pichis.
Cada vez es más difícil decir algo en la actualidad sin despertar cualquier tipo de sensibilidad aguda.
Si bien hoy día tanto los padres como las madres llevan a sus hijos al colegio en coche, no menos cierto es que las mujeres suelen ser más pragmáticas y tienen distintas prioridades a la hora de elegir los aspectos más destacables de un coche. Decir eso no tiene nada de machista. Las últimas generaciones del Civic se han caracterizado por un mayor pragmatismo, y si te fijas, esa generación del Civic ya era un poco más “huevo”, lo cual pasaba también con modelos como el Peugeot 307 a principios de los 2000. Ese Civic no vendía agresividad, ni aristas cortantes, ni diseño ultradeportivo (compárese con el actual).
Aunque los hombres y las mujeres deberíamos estar igualados en aspectos legales, de promoción profesional, académico, en derechos… siempre van a persistir diferencias entre nosotros, como una menor estatura media, más interés en la seguridad, etc. Reconocer nuestras diferencias, particularidades y contrastes no tiene nada que ver con el machismo.
Ya. Pero no tiene nada que ver con el micromachismo del artículo.
Porque es muy fácil decir que, por ejemplo, en un mx5 “cabe mejor una persona que no mida más de (no se cual es el dato exacto) 187 cm de estatura”, que “cabe mejor una mujer [porque estadísticamente las mujeres tienen una estatura menor”.
Yo soy el primer en equivocarme, y creo que en este caso, un “me he equivocado, no volerá a ocurrir” sería mucho más acertado, que discernir sobre si la sociedad es más tiquis miquis (con razón) o no, y rellenando la respuesta de si los modelos nuevos son más huevo o no y añadiendo una velada afirmación (a mi modo de ver) que los modelos con diseño más “agresivo” son más masculinos. Igualmente si por sexo u orientación sexual se presta más atención a aspectos de seguridad (frente a por ejemplo potencia).
Ni creo que el autor tenga que pedir disculpas por lo que ha escrito, que no ofende a nadie, ni yo considero que deba hacer lo propio.
Por cierto, podemos iniciar un debate sobre el tema de los diseños, el público femenino no se fija tanto (*) en las aristas, sino en otros atributos, como la altura (más seguridad percibida), las carrocerías bitono, el espacio, etc.
Por ejemplo, en el sector de las motos es habitual que se hagan algunas adaptaciones para gustar más a las mujeres, añadiendo aquellas características que aprecian ellas más. Si eso es micromachismo, ve hablando con unos cuantos fabricantes.
(*): lo cual no excluye que me parezca genial que cada hombre o mujer se compre lo que le dé la gana por los criterios que prefieran.
La segmentación que comentas, respecto al sexo de los y las clientas, valdría cuando fabricas zapatillas, ya que (siempre generalizando), estadísticamente el pie masculino es diferente al femenino, en rango de tallas al menos. Ya se que hay tallas de bicicletas, y que una persona de 160 podría estar más cómoda en un Lotus Elise que una de 190, y que Volvo en un modelo conceptual tuvo coleteros en los reposacabezas.
El trabajo mercenario de las agencias de marketing, cuyo resultado son los Fiat 500 Barbie o Jeep Wrangler Rambo Edition (creo que al menos uno me lo he inventado), no hace más que refrendar mi razonamiento (que siempre puede ser erroneo, o al menos incompleto, que duda cabe) y que es un negocio de lucha sin cuartel.
Os habéis ido en la argumentación generalista de estrategias del mercado (que por definición son predadoras, y sólo les importa el posicionamiento y el beneficio). La seguridad de Volvo (un detalle no haber patentado los cinturones de seguridad de tres puntos, está claro) no es más que una herramienta para conseguir más y más beneficios, como factor diferenciador respecto a la competencia, igual que RR o bentley el lujo, Alfa estilo y deportividad, Lancia… (lo que fuera).
Pero igualmente me enrollo yo también.
Sólo he apuntado, que me ha resultado llamativo (y de forma nada positiva) la pequeña expresión del estilo desfasado en el tiempo, por haber asociado un coche a la mujer (sin ser una edición Vogue, o similar), sólo por el hecho de que al tener puertas traseras sería más apreciado por MUJERES-MADRES, cuando creo que con haberlo dejado en un “personas con niños” (o algo por el estilo), sería mucho más inclusivo, menos perpetuador de roles clásicos machistas.
El hecho de que “unos cuanos fabricantes” lo hagan, no creo que le de validez. No puedo hablar con ellos (ya para el colmo, si tenían poca veracidad hasta ahora, con los gasesgate ya ni me lo planteo), y mi poder como cliente es mínimo, me comunico con vosotros (aceptadme el tuteo) que os veo más cercanos a la gente de a pie, y que sí por profesión teneis algo mas de relación cercana con ellos.
Veréis que mi comentario inicial es de apenas un par de frases, de hecho, vuestras. No os disculpeis, claro. Ya me disculpo yo, pues, y si preguntáis a vuestras compañeras, amigas o familiares, estoy bastante seguro de que están de acuerdo con vuestro planteamiento y no con el mío.
Saludos
Voy a darte razones objetivas para considerar que las mujeres-madres (porque ser madre implica ser mujer, de momento) pueden apreciar más una carrocería cinco puertas que una de tres puertas.
Seguramente conoces la problemática biomecánica que supone colocar y retirar a un niño pequeño de una sillita infantil desde un tres puertas, máxime considerando que es una postura incómoda y que las féminas tienen, como norma general, una musculatura menos desarollada que la del varón. Por lo tanto, una mujer-madre tendrá preferencia generalmente por carrocerías de cinco puertas si se trata de poner y quitar a los niños de un SRI. Por otra parte, una carrocería de tres puertas complica salir y entrar en un estacionamiento en batería porque son más largas y pesadas.
La problemática es similar para los hombres, pero la diferencia física hace más llevadera la maniobra.
Esto no es machismo, es biología. Hablar de “personas con hijos” no es más inclusivo. Una madre es una madre y un padre es un padre, sean heterosexuales, bisexuales u homosexuales. Que yo sepa, no hay madres masculinos ni padres femeninas. Estamos haciendo un uso correcto y no sexista del castellano. El lenguaje “inclusivo” lleva a equívocos y aberraciones como “miembras” o “portavozas”, así como a ver micromachismos y discriminación incluso en el vacío del espacio.
Tremenda sabiduría he adquirido con la confirmación de que las madres (que son mujeres, ¡oh!) son objetivamente menos musculadas (normalmente) y por eso aprecian (más que los varones) no tener que luchas con una sillita colocada en el asiento trasero, en un automóvil de dos o tres puertas, y el acomodamiento en ella de su o sus vástagos (ya que nos ponemos palabreros…).
Ya está, me quedo sin argumentos, y la última frase del último párrafo me lo ha dejado cristalino. Todo aclarado. Por mi parte nada más que añadir.
Querido lector.
Esta humilde publicación en ningún caso apoya la discriminacón, sea del tipo que sea. Dicho esto, si en cualquier artículo -como en este- aparece una aseveración similar, no se debe confundir machismo/feminismo (“por ser mujer/hombre tu función debe ser esta”) con “target” o público objetivo.
Te recuerdo que las marcas gastan millonadas en realizar paneles con público muy diverso, para, antes de sacar un vehículo al mercado, ver si han dado en la “tecla” de a quien se lo querían vender.
Que los hombres y las mujeres tienen gustos diferentes, creo que está fuera de toda duda. Al igual que los jóvenes y los adultos, los europeos frente a los americanos o los millonarios frente a alguien normal. La segmentación de públicos es algo fundamental en marketing, y eso las marcas lo saben muy bien, solo somos compradores en potencia.
Véase como ejemplo el Seat Mii by Mango, Renault Twingo Miss Sixty, Ford Ecosport She, Fiat 500 Gucci o Fiat 500 Barbie, unos vehículos con micro-segmentación, claramente enfocados en el público femenino. No solo eso, estoy seguro que en los departamentos de marketing de las compañías, hablaban de “mujer, de ‘x’ a ‘y’ años, con ingresos entre ‘a’ y ‘b’ euros, con o sin pareja, con estudios ‘z’, que viva en una ciudad con mas de ‘c’ habitantes, etc.”
Por tanto, te ruego que antes de lanzar una afirmación tan rotunda, pienses en las palabras que acabo de decir.