Coche del día: FIAT Regata 65 ES

Coche del día: FIAT Regata 65 ES

Pionero del sistema Start-Stop que buscó la máxima eficiencia en los ochenta


Tiempo de lectura: 4 min.

El FIAT Regata 65 ES fue el primer coche de producción en montar un sistema de arranque y parada automático de serie, un coche que puso sobre la mesa una apuesta por el ahorro de combustible sobre las prestaciones y que no fueron pocos los que miraron con cierto excepticismo.

Contexto del segmento C y la fiebre del ahorro energético

Durante los primeros compases de los años 80, FIAT inició una profunda renovación de su gama para dejar atrás la herencia de los modelos derivados del 124 y el 131, gracias a una apuesta por plataformas de tracción delantera más modernas y eficientes. Así, apareció el FIAT Regata en 1983, como la versión de tres volúmenes del FIAT Ritmo, una berlina de líneas clásicas y equilibradas que debía competir en el corazón del segmento C europeo, donde mediría sus fuerzas con rivales de la talla del Renault 9 o el recién llegado Volkswagen Jetta.

La crisis del petróleo de finales de los 70 todavía pesaba en la memoria colectiva y en los bolsillos de los conductores, lo que llevó a los fabricantes a explorar vías alternativas para reducir el gasto de combustible sin recurrir exclusivamente al motor diésel o a propulsores pequeños y de prestaciones ajustadas. Bajo este contexto, la firma de Turín decidió aplicar un paquete de mejoras técnicas y aerodinámicas sobre el Regata con motor de 1,3 litros para crear la versión ES, un coche que prometía cifras de consumo urbano difíciles de batir por sus competidores de gasolina.

Mecánica optimizada y el innovador sistema Citymatic

Bajo el capó, el Regata 65 ES ocultaba una evolución del motor de 1.301 centímetros cúbicos que equipaba a la versión 70, aunque con retoques específicos para optimizar la eficiencia térmica. La relación de compresión subió hasta 9,6:1, también se modificó el diagrama de distribución y se instaló un encendido electrónico Magneti Marelli Digiplex, lo que permitió a FIAT aplanar la curva de par y ofrecer una respuesta más elástica a bajas revoluciones, a pesar de que la potencia máxima descendió ligeramente hasta los 65 CV a 5.800 revoluciones y un par de 10,2 mkg a 2.900 revoluciones, que era calcado al del Regata 70.

FIAT implementó el sistema Citymatic como la joya de la corona de este modelo, un dispositivo que detenía el motor de forma automática cuando el vehículo estaba parado y en punto muerto. Para garantizar la fiabilidad del conjunto, se reforzaron el motor de arranque y el alternador, además de instalar una batería de mayor capacidad, con lo cual el propulsor cobraba vida de nuevo con solo pisar el pedal del embrague, una solución que hoy conocemos como Start-Stop y que entonces FIAT llamó “Energy Saving” –ahorrador de energía–.

FIAT Regata 65 ES (2)

El FIAT Regata 65 ES se adelantó décadas a su tiempo incorporando de serie un sistema de arranque y parada automático, demostrando que la eficiencia y la aerodinámica podían aliarse en una berlina popular

Aerodinámica, consumos y comportamiento rutero

Además de las mejoras mecánicas, la carrocería recibió un tratamiento específico para reducir la resistencia al avance, mediante la incorporación de tapacubos planos, derivabrisas en las ventanillas delanteras y un pequeño alerón sobre la tapa del maletero. Estas modificaciones –junto a una puesta a punto que buscaba la mínima fricción– permitieron al Regata ES mejorar sus registros de consumo en carretera y ofrecer un nivel sonoro en el habitáculo notablemente bajo para los estándares de su categoría y por debajo del Regata 70. La revista Autopista, en el número 1.320, registró datos de consumo que entonces se consideraban bastante buenos. En ciudad, por el centro de Madrid, lograron una media de 9,6 litros, mientras que en carretera la cifra bajó a algo más de cinco litros. La media cada 100 kilómetros se quedó en 7,03 litros.

Por prestaciones, el Regata 65 ES no se quedaba atrás, pues era capaz de alcanzar una velocidad máxima de 163 kilómetros por hora y cubrir el kilómetro desde parado en menos de 36 segundos, cifras muy competitivas para un motor de su cilindrada. Su gran depósito de 55 litros le otorgaba una autonomía sobresaliente y potenciaba un carácter de herramienta de viaje incansable para aquellos que valoraban más la economía de uso que las sensaciones deportivas puras.

Un aspecto que generó más debate fue su comportamiento dinámico, condicionado por una suspensión trasera de ballestón transversal que resultaba algo seca y nerviosa cuando el coche circulaba sin carga. En carreteras de firme irregular, el tren posterior tendía a seguir su propia trayectoria si se practicaba una conducción decidida, lo que obligaba al conductor a mantener una atención constante, aunque el aplomo general en autovía era más que satisfactorio.

Finalmente, el FIAT Regata 65 ES debe ser recordado como un ejercicio de racionalidad y valentía técnica que intentó educar al conductor en el ahorro mucho antes de que la electrónica facilitara estas tareas.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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