Coche del día: Daihatsu Charade GTti

Coche del día: Daihatsu Charade GTti

Un curioso y caro mini GTI


Tiempo de lectura: 5 min.

Este pequeño subcompacto de 3.607 mm de largo, el Daihatsu Charade GTti, salió al mercado en 1987, y tenía detalles que delataban su carácter nervioso. En el anagrama situado en las molduras laterales rezaba la descripción “Twin Cam 12 Valves Turbo GTti”, anticipaba de lo que nos ofrecía este pequeñín. No era una marca muy conocida en nuestro país. Entre sus rivales teníamos el Fiat Uno Turbo, Suzuki Swift GTi o el Peugeot 205 GTi.

Su aspecto deportivo quedaba remarcado por detalles como la doble salida de escape -de sugerente sonido-, un pequeño alerón al final del techo y unas deportivas llantas de 14 pulgadas. Del modelo del que deriva mantuvo las líneas rectas, sus generosos paragolpes integrados en la carrocería, sus grupos ópticos estrechos, unas generosas ventanillas y su pequeño tamaño.

El confort y espacio interior eran buenos teniendo en cuenta el tamaño exterior. Los pasajeros delanteros gozaban de un espacio y comodidad razonables, con unos asientos de diseño anatómico. Los pasajeros traseros tampoco se podían quejar, tanto por el acceso a sus plazas como al espacio y confort disponibles. Este grado de ergonomía chocaba con el típico diseño soso de los interiores de los coches japoneses de finales de los 80. Si acaso criticar la escasa altura disponible para todos los ocupantes. El aire acondicionado era de serie.

El cuadro de instrumentos estaba presidido por dos grandes relojes -velocímetro y cuentavueltas-, junto a otros dos más pequeños -temperatura del refrigerante y nivel del combustible-. Resultaban legibles siempre y cuando no incidiera en ellos directamente el sol. El equipo de sonido contaba con un funcionamiento impecable. Era de agradecer que contase con techo solar eléctrico. Los retrovisores también eran eléctricos, al igual que los elevalunas, complementando la buena visibilidad general, y el volante contaba con un buen agarre.

Lo podríamos considerar como el coche perfecto para moverse por la ciudad. Su reducido tamaño y su batalla acorde con el mismo -2.340 mm-, junto a su reducido peso, alrededor de los 800 kg, lo hacían manejable cual cochecito de Scalextric

Aunque no contaba con dirección asistida, ello no le restaba agilidad. La caja de cambios estaba bien escalonada, lo que unido a la elasticidad del motor se completaba un panorama de vehículo ágil y divertido. El voladizo trasero era mínimo, por lo que no se le podía exigir un maletero grande -155 litros-.

En carretera abierta resultaba increíblemente estable para su corta batalla, tal vez debido a su firme suspensión, transmitiendo seguridad en las curvas rápidas. Como contrapartida resultaba incómodo en firme con mal estado, transmitiendo las irregularidades con nitidez al interior del habitáculo. El sistema de frenos estaba encomendado a cuatro discos, ventilados los delanteros y macizos los traseros, con unas distancias de frenado normales para las características del coche -43 metros de 100 a 0 km/h-. El agarre era sorprendente para los modestos neumáticos que utilizaba -175/60 HR14-. El sistema de iluminación ofrecía una potencia y precisión elevadas.

Daihatsu Charade GTti 4

Tal vez lo más interesante era su propulsor, que se caracterizaba por ser el primero de un coche de serie en superar la potencia específica de 100 CV/litro

Alimentado por gasolina, era un bloque de tres cilindros en línea –el downsizing no es algo tan novedoso como creíamos- con 993 cm3, 12 válvulas (tres por cilindro), con inyección electrónica indirecta, turbocompresor e intercooler. Rendía 101 CV s 6.500 RPM y su par motor máximo era de 130 Nm a 3.500 RPM. La línea roja llegaba hasta las 7.500 RPM, valor que alcanzaba sin gran esfuerzo. Un pequeño molinillo, vamos. Ahora hay muchos motores así, pero hace 30 años era otro cantar.

Un chivato de color verde se encendía en el panel de instrumentos cuando entraba en acción el turbocompresor, tarado tan solo a 0,75 bar, cambiando su comportamiento de forma radical; en este momento te olvidabas de llevar un motorcito de menos de un litro frente a tus pies.

Sus prestaciones sorprendieron en su momento; ahí van las cifras. La velocidad máxima, 185 km/h. Aceleraba a 100 km/h en 8,5 segundos y a 1.000 metros desde parado en 30,3 segundos. Hablemos de recuperaciones, 60-90 km/h en tercera en 4,8 segundos y de 80-120 km/h en 5,3 segundos. ¡En poco más de 5 segundos! Se conformaba con un consumo medio de 6,5 l/100 km, por lo que no castigaba al bolsillo del petrolhead en aquella época, ni en la presente.

Su mayor problema residía en su elevado precio, unos 13.475 euros de la época, que en dinero actual son casi 33.450 euros. Venía muy bien equipado, pero por poco más de “2 kilos” (30.280 euros actuales) podías comprarte un Ford Escort RS Turbo, con 130 CV, más coche, y de aspecto muy sugerente.

Ante esta situación el importador de Daihatsu para España decidió introducir en nuestro mercado versiones más económicas, como el TR 1.3i (94 CV), pero seguía cometiendo el mismo pecado: resultaba muy caro. Parte de la culpa era de los aranceles de los coches japoneses que había por entonces. No es de extrañar que se fueran implementando fabricantes extranjeros en Europa para fabricar coches económicos y poder competir con los locales en un terreno más alisado.

Os dejamos con un vídeo de una unidad muy mimada y con algunas “chuches”. Quedáis avisado de que roza lo pornográfico:

COMPARTE
Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

1
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
sergio
Invitado
sergio

Desconocía la existencia de semejante coche, pero a medida que estaba leyendo el articulo, mi cara ha pasado de, vaya cosa mas rara a vaya cosa tan rápida, cara y rara de ver por nuestras carreteras. Me sorprenden las cifras de aceleración, recuperación y frenado, demasiado buenas para la época, mas de un coche actual, con motor y potencia parecidos, sueña con esas cifras. Lastima del precio tan elevado, pero seguro que era un grano en el culo contra sus rivales, y a día de hoy, mas de uno, se sorprenderá al verlo en acción. Ya que estamos con coches… Leer más »


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ignasi Puig

Es curioso que me entusiasme cualquier actividad relacionada con los coches ¿El escribir? Para trasmitir. Trasmitir conocimiento, pasión y sensaciones; hacerte llegar aquello por lo que me vuelvo loco. Súmale que aprendes y ya es una terrible adicción.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Me gusta mucho la historia del automóvil y actualmente estoy creando una biblioteca personal dedicada, en exclusiva, a la historia del motor en España, sin olvidarnos de las motos que tanto servicio dieron en nuestra "vieja" España. También cuento con una enorme colección de material escaneado.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.