Coche del día: Citroën Xantia Buffalo

Coche del día: Citroën Xantia Buffalo

Con esta versión el popular familiar podría haber contado en su gama con una ranchera llena de garra y tracción 4x4


Tiempo de lectura: 4 min.

Aunque en España apenas se tuvo constancia de ella, la versión 4×4 del Citroën BX logró hasta un 5% de las ventas del modelo en Francia. Pocas, pero bastantes si tenemos en cuenta el carácter masivo del modelo. Además, ésta respondía a las necesidades de los compradores rurales, quienes aún teniendo que transitar caminos complicados no estaban dispuestos a renunciar al confort de una berlina. De esta forma, el BX 4×4 presentado en 1988 se alzó como una hibridación interesante que además servía como buena base para desarrollos deportivos como de hecho tuvo con el 4×4 GTI. Modelo que seguramente estuvo en la mente de los creadores del Citroën Xantia Buffalo de 1996.

Un prototipo no creado de forma oficial por Citroën, pero sí ofrecido a ella por el carrocero Heuliez. Responsable de las versiones break del BX y el XM, quien con el Xantia Buffalo vio la oportunidad de seguir la estela deportiva que impregnó a las rancheras durante los noventa. No en vano, para 1996 aún estaba muy reciente el recuerdo del Volvo 850 Wagon en las pistas del campeonato británico de turismos. Y es por no hablar del Audi RS2 Avant, verdadero icono deportivo de la empresa alemana cuya afinación corrió a cargo de la mismísima Porsche.

Así las cosas, el Citroën Xantia Buffalo podía haber ocupado un cierto cupo de mercado entre los compradores de modelos familiares, incluso rancheras, con aptitudes en pistas de tierra y cierta garra en la carretera. Es decir, un vehículo para el día a día dotado de capacidades familiares y recreativas para el fin de semana en un estilo de vida deportivo. Justo el hueco que, años más tarde, vino a rellenar el mundo de los SUV de forma arrolladora. No obstante, Citroën desestimó la propuesta de Heuliez dejando al Xantia Buffalo con una única unidad. La prototipo. Curiosamente subastada el pasado 2012 por tan sólo 11.194 euros. Bastante poco para tratarse de un prototipo, los cuales ya son de por sí casi inencontrables en el mercado.

xantia buffalo (3)

La idea no fue de la propia marca sino del carrocero Hueliez, quien había hecho las versiones break del BX y el XM

Citroën Xantia Buffalo, un 4×4 con garra visual

Del BX 4×4 el Xantia Buffalo tomó una lección. Y es que, si quieres tener carácter también has de aparentarlo. Por ello, lo primero que llama la atención en este prototipo es la cantidad de alteraciones en su aspecto respecto a los Xantia de serie. Familiares muy vendidos entre 1993 y 1997, con más de 1.200.000 unidades en su haber. Eso sí, posiblemente esta unidad sea la más llamativa de todas las realizadas sobre el modelo ya que los numerosos apliques dan una imagen de robustez y carácter campero incuestionable.

Sobre ello, la imagen se respalda con hechos. En primer lugar por la tracción. Firmada por la prestigiosa empresa FFD Ricardo, responsable de los sistemas de tracción en numerosos coches de rallye así como en el Jaguar XJ220. Sin duda un excelente aval para este 4×4, equipado con diferencial y un sistema de suspensiones autonivelantes Hydractive. En lo reservado al motor, se optó por una opción sensata que pudiera seducir a Citroën de cara a fabricar el Xantia Buffalo.

Por ello el motor escogido fue un turbodiésel de cuatro cilindros y 2,1 litros con 115CV extraído de la propia gama del Xantia. Suficiente para los 1.485 kilos del modelo, lo cual no está nada mal si tenemos en cuenta no sólo que se trata de una ranchera, sino el propio peso del sistema 4×4. Razones que no sedujeron a la marca del chevron, la cual si bien en tiempos pasados fue una de las grandes abanderadas de la innovación y la experimentación en Europa desde los noventa ha tendido a un mayor conformismos en sus diseños y sus gamas. Y ojo, eso no está mal. Al fin y al cabo, cuando uno se maneja en una empresa masiva tiene poco margen para salirse de lo marcado.

No sabemos si podría haber llegado a tener una cuota de mercado suficiente, pero lo cierto es que en los noventa se estaban poniendo de moda las rancheras deportivas al hilo del Volvo 850

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Jaime Peralta

Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.