Coche del día: CGE Type TB Cabriolet Tudor

Coche del día: CGE Type TB Cabriolet Tudor

Un eléctrico desarrollado en plena contienda que no prosperó por su elevado precio


Tiempo de lectura: 6 min.

El CGE Type TB Cabriolet Tudor fue un encargo solicitado en 1940 por la Compagnie Générale d’Électricité (CGE) francesa a un prestigioso ingeniero llamado Jean-Albert Grégoire, conocido sobre todo por ser de los primeros en desarrollar los vehículos con tracción delantera, concretamente en 1924.

Fue un personaje que le dio a todo, pues además destacó como un atleta consumado, llegando a ganar la prueba de los 100 metros lisos en los campeonatos nacionales franceses en 1917. También participó varias veces en las 24 Horas de Le Mans (de 1927 a 1930) al volante de un Tracta, un roadster ligero de tracción delantera. Tracta fue fundada por su amigo Pierre Fenaille y por él mismo en 1927.

Este ingeniero de mente inquieta también se doctoró en Derecho y defendió a ultranza la utilización del aluminio como material imprescindible en la construcción de automóviles. En su palmarés figura igualmente el desarrollo y perfeccionamiento de la suspensión neumática y coqueteó con la turbina de gas. Además, fue un firme defensor de los vehículos sencillos y accesibles para todo el público en general, aunque no fue el caso de este modelo.

CGE Type TB Cabriolet Tudor azul 3

Unidad expuesta en el Musée des 24 Heures de Le Mans

Jean-Albert Grégoire fue el padre de la criatura, un ingeniero de mente inquieta y  defensor acérrimo del aluminio como material predominante en la construcción de vehículos, utilizando como base un cabrio biplaza patentado por él mismo

CGE Type TB Cabriolet Tudor azul 1

El mismo coche, en el Rétromobile de Paris de 2015 – Fotografía: Thesupermat (Wikimedia Commons) CC BY-SA 4.0

La Compagnie Générale d’Électricité le comunicó el encargo de desarrollar un vehículo eléctrico en tan solo seis meses, presentado en 1940 y estando listo para producción en 1941, en febrero salió el primero. Como base del proyecto tomó un pequeño cabrio de dos plazas patentado por él mismo, el Type TB Cabriolet, con el chasis fabricado en Alpax (aleación de aluminio liviano).

Era un vehículo muy compacto, con 3.700 mm de longitud, una batalla de 2.350 mm y unas vías de 1.160 mm, y estaba vestido por una carrocería de origen Hotchkiss. Contaba con una caja de cambios de cuatro velocidades con marcha atrás que se accionaba con una manivela tras el volante, y la velocidad seleccionaba se indicaba con un testigo. Los frenos eran de tambor y las llantas de acero.

El motor eléctrico lo situó en el centro del vehículo y propulsaba las ruedas traseras, mientras que las baterías las colocó en los espacios libres que quedaban delante y detrás del motor. Las baterías -fabricadas por la Compañía de Producción de Acumuladores Tudor- conformaban un total de 48 elementos y pesaban la nada despreciable cifra de 460 kg, un 47 % de los 970 kg que pesaba el conjunto del coche.

CGE Type TB Cabriolet Tudor rojo

Unidad expuesta en la Cité de l’Automobile

El hecho de utilizar aluminio en su construcción se debió a dos razones fundamentales: aligerar su peso el máximo posible y proteger de la corrosión que provocaba el ácido de las baterías si había derrames. La parte eléctrica se confió a Paul Rapin, que eligió un motor de corriente continua que contaba con un sistema regenerativo de recarga recuperando energía en las frenadas, accionado manualmente -mejor dicho, pisando un pedal que sustituía al del embrague-.

La tensión de salida de las baterías era de 96 voltios y la potencia fiscal de 4 CV (como el Renault 4 CV). La fuerza motriz se transmitía a las ruedas traseras. Ambos ejes contaban con suspensión independiente. En septiembre de 1942 el CGE Type TB Cabriolet Tudor consiguió viajar de París a Tours -225 km- a una velocidad de 42 km/h, teniendo autonomía para 29 km más, hasta agotar las baterías a los 254 km. Ese récord permaneció imbatido durante décadas.

La proeza se hizo “del tirón”, algo meritorio considerando que su autonomía normalmente era de 90 km

La idea inicial era la de realizar un vehículo convertible en el amplio sentido de la palabra y ofrecerlo con distintas carrocerías, como cabrio con techo de lona, sedán de cuatro puertas para dar servicio de taxi o furgoneta, pero todas estas versiones se quedaron en el tintero salvo el cabrio.

CGE Type TB Cabriolet Tudor verde 1

Este ejemplar se encuentra en manos privadas, es el mejor conservado

El CGE Type TB Cabriolet Tudor se fabricó en los talleres de la compañía situados en Suresnes, al suroeste de Francia, saliendo al mercado 200 unidades, la mayoría a coches de flota de la misma empresa. Una de estas unidades sirvió al servicio del gobierno de Vichy durante la ocupación nazi como vehículo oficial. Dejó de fabricarse en 1946.

Debido a su elevado precio, unos 105.000 francos, se vendieron poquísmos. A modo de comparativa el Citroën 11 CV costaba unos 35.000 francos, un tercio del CGE Tudor. Para los interesados en verlo existe una unidad en el Musée des 24 Heures de Le Mans, en color azul, y también hay un ejemplar rojo en la Cité de l’Automobile en Mulhouse.

Un poco de historia sobre la unidad verde de las fotos, con número de chasis 42. Su primer dueño fue el Monsieur Clément, el dueño de la marca de baterías homónimo. El coche estuvo “perdido” durante años y, tras ser redescubierto, fue restaurado en 1995 -tres años después de la muerte de su creador-, posteriormente expuesto en el Musée de la Colline.

CGE Type TB Cabriolet Tudor verde 2

Cuando cerró el museo, en el 2000, la colección se dispersó en distintas manos privadas. La casa de subastas Bonhams le dio dueño por 36.800 euros en 2009, y según sus pesquisas, solo había dos supervivientes.

Puede que solo hayan sobrevivido esas tres unidades -una podría ser réplica-, nada más. Los coches eléctricos franceses durante la II Guerra Mundial son un género automovilístico en sí mismo, anteriormente os hemos hablado del Peugeot VLV, el Satam Électrique y el Licorne Mildé-Kriéger. Los cuatro nacieron debido a la escasez de gasolina para los particulares, su sentido terminó cuando volvió el petróleo barato a los depósitos de los galos.

Comparador de seguros de coche
COMPARTE
Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ignasi Puig

Es curioso que me entusiasme cualquier actividad relacionada con los coches ¿El escribir? Para trasmitir. Trasmitir conocimiento, pasión y sensaciones; hacerte llegar aquello por lo que me vuelvo loco. Súmale que aprendes y ya es una terrible adicción.

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba', algo digno de que me cortaran los dedos. Pero hoy me gano un sueldo como redactor, ¡las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores la charla sería de órdago y si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia.

J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

Luis Martínez

Cuando era un niño, no podía pasar una semana sin el nuevo número de mi revista de coches favorita. De adolescente, descubrí que me apasionaba escribir, divulgar y comunicar ideas. Ahora me encuentro dando mis primeros pasos en la profesión que me apasiona de la mano de la afición que ocupó buena parte de mi infancia, toda una suerte que demuestra las vueltas que puede dar la vida.

Javier J. Navarro

Javier es más conocido por hablar de finanzas y economía, pero ha estado obsesionado con los coches desde que sabía pronunciar los nombres de los modelos.

Elena Lebrón

Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablaran de velocidad y seguridad, y sobre todo mujeres que aportaran información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto : ¡Gas amigas!