Coche del día: Alfa Romeo Iguana

Coche del día: Alfa Romeo Iguana

Un bello lagarto de Italdesign


Tiempo de lectura: 5 min.

El Alfa Romeo Iguana fue una unidad especial de la limitada tirada del Alfa Romeo 33 Stradale, con tan solo 18 unidades en total. Todos sabemos que los vehículos con los que nos obsequiaba Alfa Romeo en la década de los 60 eran atractivos y bellos en sus formas e irracionales en su manejo y comportamiento.

De estas 18 unidades al menos seis de recibieron apellidos propios que los hacían más exclusivos todavía, entre ellos el Alfa Romeo Iguana. Este círculo exclusivo se completaba con el P33 Roadster, Carabo, 33 Prototipo Speciale, Cuneo y Navajo. Cuatro de estas 18 unidades se entregaron a los estudios de diseño de Italdesign, Bertone y Pininfarina, una quinta permaneció en el Museo Storico Alfa Romeo -nuestro protagonista-, y las otras 12 se repartieron entre diferentes clientes.

El Alfa Romeo Iguana fue presentado de la mano de Giugiaro y su estudio de diseño Italdesign en el Salón del Automóvil de Turín de 1969, en noviembre. Sus líneas maestras de diseño eran rectas, en consonancia con los modelos en forma de cuña que surgieron en esta época, pero menos acentuadas que el Carabo. Su nombre provenía por recordar a la piel con escamas de este reptil, así como sus salidas de aire traseras. Se consideraba una reinterpretación de los 60 del Type 33 de carreras.

Alfa Romeo Iguana 4

Su frontal era estrecho y agudo, ensanchándose a continuación para dejar espacio a los pasos de rueda. En el recorrido de las puertas esta línea de cintura mantenía la horizontalidad, transformándose en una elegante línea curva que se inclinaba hacia el cielo y hacia el interior del coche para dar cabida a las entradas de aire laterales.

El Alfa Romeo Iguana era uno de los representantes del estilo de diseño en cuña o wedge design, con una característica carrocería pintada con escamas metalizadas grises que recordaban al mencionado reptil

Para rematar el vehículo el sentido de la línea cambiada de sentido, baja de forma suave para terminar con un corte oblicuo. Su morro bajo y afilado, al igual que la notable inclinación del parabrisas, experimentarían una revisión en otros vehículos integrantes de esta familia con diseño de cuña, como el Maserati Bora y el Volkswagen-Porsche Tapiro.

Partiendo de la base mecánica del 33 Stradale, estaba conformado por un chasis tubular de acero en combinación de unos paneles de aleación de aluminio. Los paneles de la carrocería eran de fibra de vidrio y estaban pintados en color gris metalizado con grandes copos metálicos -muy de moda en los 60- que mostraban a los ojos la piel de un reptil con sus llamativas escamas, metálicas en este caso.

Alfa Romeo Iguana 7

Los elementos estructurales del techo y sus montantes eran los únicos elementos de la carrocería que no estaban pintados, pero presentaban un acabado en acero cepillado para que no desentonasen con el resto del vehículo. El capó delantero y la tapa trasera del motor quedaban perfectamente integrados con los pasos de rueda y contaban con un sistema de apertura articulada, para permitir un cómodo acceso a la mecánica una vez que estuviesen abiertos. Sus preciosas llantas de aleación eran obra del fabricante Campagnolo.

Con poco más de 4 metros de longitud (4.050 mm) y 1 de altura (1.050 mm), junto a un reducido peso de 700 kg, su V8 de 2 litros y 230 CV lo empujaban hasta los 260 km/h

Si observamos su zaga nos llama la atención la cantidad de salidas de ventilación que muestra, con dos de ellas en el tramo final de las aletas traseras, otra doble en la tapa del motor y una horizontal de gran tamaño que recorre la mayor parte del paragolpes trasero. Este último queda rematado por dos salidas dobles de escapes circulares.

Sin embargo, su interior sí resultaba más tradicional, con un sencillo volante de dos radios, un cuadro de instrumentos inclinado que mostraba una instrumentación repartida entre ocho relojes analógicos. En las imágenes a continuación veréis algunas diferencias entre el interior original y tal y como está ahora, como el pomo de la palanca de cambios:

Respecto a la mecánica, conserva el corazón de su donante original, el 33 Stradale. Es un curioso bloque V8 construido en aluminio de tan solo 2 litros de cilindrada, lo que nos da una cilindrada unitaria de 125 cm3. Este motor entregaba 230 CV a 8.000 RPM. En realidad, el propulsor original entregaba 267 CV, pero se desinfló ligeramente para ofrecer una mayor fiabilidad.

Este V8 fue el primero fabricado por Alfa Romeo, e iba combinado con un sistema de inyección Spica, con una caja de cambios manual Colotti de seis velocidades que transmitía la potencia a las ruedas traseras. Su velocidad máxima se estimaba en 260 km/h. Su esquema de suspensión era de tipo independiente, con dobles brazos articulados de tipo A en ambos ejes. El equipo de frenos estaba encomendado a cuatro discos de la casa Girling.

Tres elementos que demostraban la obsesión por el alma competitiva del Iguana eran su reducido peso -700 kg-, su depósito de combustible recubierto de goma y su escasa altura -1.050 mm-. El resto de sus cotas le otorgaban un aspecto compacto y muy deportivo, con 4.050 mm de largo, 1.780 mm de ancho y 2.350 mm de batalla. Aún siendo un espécimen único, sirvió como fuente de inspiración a modelos tan emblemáticos como los Maserati Merak y Bora, también creaciones de Italdesign.

Finalmente, el Alfa Romeo Iguana fue destinado al Museo Storico Alfa Romeo y necesitó un cambio de propulsor, siendo sustituido por otro V8, en este caso con 2,6 litros de cilindrada y 200 CV, que procedía del Alfa Romeo Montreal.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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