El Alfa Romeo 156 2.4 JTD era una de las referencias en cuanto a motores diésel de su categoría, pero además, también era una muestra de la carrera que se había iniciado por tener el motor turbodiésel más potente, pero, al mismo tiempo, ahorrador, que se pudiera conseguir. Carrera a la que se habían sumado marcas como Audi o BMW, lo que supuso un aumento de la competitividad y una evolución muy rápida.
Alfa Romeo, allá por la década de los 90, había iniciado una recuperación que prometía grandes alegrías. Los Alfa 145 y Alfa 146, junto al Alfa Romeo 155, había posicionado a la marca en un lugar más que bueno. Habían logrado convencer al público, habían logrado que las ventas aumentaran y, poco a poco, se ganaban algo de respeto. Pero, el verdadero cambio y el auténtico pasó que casi consigue la recuperación total de Alfa Romeo, sin duda, fue el lanzamiento del Alfa 156. Ese coche fue un éxito en todos los sentidos, incluso se posicionó como una de las referencias de su categoría en comportamiento, diseño –como siempre el Alfa– y en el uso de motores turbodiésel.
Los motores turbodiésel, todo sea dicho, fueron la base del éxito del sedán italiano. La puesta en escena de los motores JTD fue un impacto en el mercado. Estos propulsores fueron los auténticos rivales, a todos los niveles, de los míticos motores TDI de Volkswagen y de los turbodiésel de BMW. Y, para colmo, fueron los motores que estrenaron la inyección common rail, que podrían haber hecho de oro a la marca italiana, pero metieron la pata muy profundamente y fue Bosch quien se aprovechó de ello. El caso es que Alfa Romeo y el 156 estaban muy bien posicionados cuando comenzó el cambio de siglo a finales de los 90 en cuestión de tecnología diésel.
Uno de los argumentos más poderosos del Alfa 156 era, sin duda, su diseño, pero los motores diésel ofrecían un rendimiento sensacional, a juego con su imagen
El Alfa Romeo 156 2.4 JTD era el mejor ejemplo de ello, un coche cuyo motor se ganó las alabanzas de una gran cantidad de gente y, lo mejor de todo, de muchos que eran contrarios a la marca. Pero, como ocurre muchas veces, si haces las cosas bien se nota y aquí, en el 156 2.4 JTD, se notaba. Con 2,387 centímetros cúbicos y carrera larga –82 milímetros de diámetro y 90,4 milímetros de carrera de los pistones–, cinco cilindros en línea, inyección por raíl común, dos válvulas por cilindro, turbo e intercooler, el motor del Alfa Romeo rendía 136 CV a 4.200 revoluciones y 31 mkg a 2.200 revoluciones, un motor capaz de mover con muchísima soltura un desarrollo en quinta –tenía cambio manual de cinco relaciones– de 46,92 kilómetros/hora a 1.000 revoluciones.
Y para confirmarlo, nada mejor que unos ejemplos. La velocidad máxima era de 203 kilómetros/hora, una cifra que se ganó elogios por parte de la prensa de la época. El consumo medio homologado era de 6,7 litros cada 100 kilómetros y con un depósito de 63 litros, podía superar los 900 kilómetros de autonomía con muchísima facilidad. Las aceleraciones eran buenas, con un 0 a 1.000 metros en 30,80 segundos, por ejemplo, pero lo mejor eran las recuperaciones, pues podía hacer el 80 a 120 kilometros/hora en quinta en 10,04 segundos.
Según las revistas de la época, el Alfa Romeo 156 2.4 JTD era un automóvil soberbio, con una conducción bastante “sensorial” –generaba sensaciones y transmitía más que los rivales–, así como una estabilidad y una capacidad de gestionar curvas a un nivel altísimo. Era un modelo para quienes gustaban de conducir. No obstante, tenía, por supuesto, algunas pegas. El volante quedaba un poco bajo y tapaba un poco la instrumentación por arriba, la dirección, con 2,2 vueltas entre topes, era muy rápida y obligaba a cierta adaptación y, además, no era barato: 4.300.000 pesetas, 195.000 pesetas menos que un BMW 320d –E46–.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS