Coche del día: SEAT 127 Serie 52

Coche del día: SEAT 127 Serie 52

Motor del 127 Especial y un equipamiento más espartano, para hacer frente a los nuevos rivales


Tiempo de lectura: 4 min.

El SEAT 127 Serie 52 fue una serie especial, limitada a 4.000 unidades, que apareció en 1979. La firma española buscaba, con este lanzamiento, generar interés en un modelo que se había visto acorralado tras la aparición del Renault 5 –en 1974– y del Ford Fiesta –en 1976– y necesitaba un empujón para mantener el mismo nivel de ventas del que presumía. Se llamó “Serie 52” en relación a la potencia del motor y a su condición de serie limitada.

Contexto y competencia

A finales de los años setenta, el mercado español del automóvil dejó de ser el coto cerrado que había sido durante décadas. La protección arancelaria que había permitido a SEAT construir su hegemonía sin demasiada competencia real empezó a ceder, y los utilitarios europeos llegaron con conceptos más modernos y diseños más frescos. El SEAT 127, presentado en 1972 como el coche total -práctico, económico, de tracción delantera-, había motorizado a media España en pocos años. Pero el Renault 5, fabricado en Valladolid desde 1974, y el Ford Fiesta, que salía de Almussafes desde 1976, le plantearon una competencia directa y en casa. SEAT necesitaba responder sin esperar al relevo generacional, que todavía quedaba lejos.

La respuesta fue el 127 Serie 52. En lugar de añadir equipamiento extra sobre los acabados existentes -la vía más habitual en las series especiales de la época-, SEAT optó por el argumento contrario: partir de una dotación más austera para contener el precio y situar el coche unas 40.000 pesetas por debajo del acabado Especial, a pesar de compartir con él el motor de 1.010 centímetros cúbicos. Era una jugada comercial pensada para el comprador joven que quería lo mejor del 127 sin pagar el precio del 127 mejor equipado.

Mecánica y motor exclusivo

El motor de 1.010 centímetros cúbicos es el elemento técnico más interesante del coche, motor tomado prestado del 127 Especial y que era un desarrollo propio de la firma española, sin réplica en FIAT. SEAT lo construyó sobre la base del bloque de 903 centímetros cúbicos con modificaciones propias. El cigüeñal se modificó para alargar la carrera hasta los 72,7 milímetros -con un diámetro de pistones de 66,5 milímetros-, y la alimentación se cambió por un carburador Bressel-Weber de doble cuerpo, tipo 32 DMTR-45/250. El resultado fue una potencia de 52 CV a 5.800 revoluciones por minuto y un par de 7,6 mkg a 3.100 revoluciones.

Para que esa potencia llegara bien a las ruedas, la caja de cambios manual de cuatro velocidades recibió unos desarrollos con la cuarta marchaba a 23,31 kilómetros por hora por cada 1.000 revoluciones, un escalonamiento pensado para mejorar el rendimiento en autopista y reducir el consumo en trayectos sostenidos.

SEAT 127 Serie 52 (2)

Limitado a 4.000 unidades en 1979, esta versión combinó la carrocería más austera con el bloque exclusivo de 1.010 cc para contener el precio y plantar cara al R5 y al Fiesta

Prestaciones y éxito comercial

Las cifras de prestaciones que SEAT declaraba eran solventes para el segmento: 145 kilómetros por hora de velocidad máxima, cero a 400 metros en 19,7 segundos, kilómetro con salida parada en 37,2 segundos y cero a 100 en 15,7 segundos. El Ford Fiesta 1.1 de 53 CV -su rival más directo en ese momento- se movía en cronos muy parecidos. El veterano concepto español no había perdido competitividad donde más importaba.

Solo se fabricaron 4.000 unidades de la Serie 52 y se agotaron con rapidez. SEAT había entendido algo que la competencia también sabía: en un mercado donde el precio de acceso marcaba la diferencia entre vender y no vender, ofrecer el motor grande en el acabado más asequible era el argumento más eficaz que podía construirse. El 127 aguantó en el mercado español hasta 1984, más de una década después de su presentación, precisamente porque la marca supo encontrar ese tipo de salidas cada vez que el modelo necesitaba aire fresco.

La filosofía del GTI a la española

Hay una comparación que puede resultar sorprendente pero que tiene más sentido de lo que parece a primera vista. En 1975, Volkswagen presentó el Golf GTI con una lógica que la prensa especializada no tardó en convertir en fórmula: motor potente, carrocería ligera, equipamiento contenido, precio razonable. El resultado fue un coche que redefinió la categoría de los deportivos de uso cotidiano. Cuatro años después, SEAT aplicó exactamente la misma filosofía al 127 Serie 52: el motor más potente de la gama, la carrocería más austera y un precio deliberadamente inferior al del acabado mejor equipado. Las prestaciones absolutas no admiten comparación -el GTI original tenía 110 CV frente a los 52 del Serie 52-, pero la lógica de producto es idéntica, o como poco, muy, muy parecida.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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