Coche del día: FIAT Croma TurboD

Coche del día: FIAT Croma TurboD

Con su motor Sofim de 100 CV con intercooler y plataforma compartida, la marca italiana regresó por la puerta grande al segmento C/D


Tiempo de lectura: 5 min.

El FIAT Croma Turbodiésel tuvo ante sí una dura obligación: FIAT debía recuperar su hueco en el segmento de los sedanes y berlinas de tamaño medio, una parcela de mercado donde la firma italiana no estaba presente desde el FIAT Argenta. Para ello, se tomó una evolución del motor turbodiésel Sofim y se aprovechó el desarrollo obtenido del proyecto “Tipo quattro” para poner en circulación un coche que pudiera competir con solvencia en un segmento especialmente duro allá por los años 80.

Durante la efervescente década de los ochenta, el panorama automovilístico europeo vivía una transformación profunda. El segmento de los sedanes y las berlinas de cierta enjundia empezó a no ser coto exclusivo de las marcas premium, y los motores diésel comenzaron a ganar terreno, no solo por su economía, sino también por sus prestaciones. Sin embargo, los propulsores diésel eran, casi, una tecnología nueva y no todos los fabricantes tenían sus propios motores; era bastante común que se recurriera a suministradores externos, como hacía, por ejemplo, FIAT.

La década de los 80 puso sobre la mesa algunas cosas, como que la gasolina no lo era todo, que los usuarios estaban dispuestos a invertir su dinero en motores turbodiésel y que los sedanes con un habitáculo amplio y un buen equipamiento también tenían hueco entre los fabricantes generalistas. Esto no significa que antes no los hubiera, pero entonces empezaron a cobrar un mayor interés entre los usuarios y eso llevó, entre otras cosas, a que los fabricantes generalistas comenzaran a desarrollar modelos con capacidades bastante destacables.

En este contexto, FIAT decidió regresar al segmento de las grandes berlinas y sedanes con un proyecto ambicioso: el Croma. Un modelo que cogía el testigo dejado tiempo atrás por el FIAT Argenta y que surgía de un acuerdo de colaboración entre el Grupo FIAT y Saab, con resultados de lo más sugerentes: FIAT Croma, Lancia Thema, Alfa Romeo 164 y el Saab 9000. Cada marca aportó su visión y personalidad, pero compartían una misma plataforma y numerosos componentes. El Croma, diseñado por el maestro Giorgetto Giugiaro, se presentó como la opción más racional y funcional, con una práctica carrocería de cinco puertas que ofrecića una habitabilidad excepcional para su tamaño.

Un corazón diésel de Sofim: potencia y fiabilidad

Con ese enfoque funcional y de coche de familia, el motor turbodiésel cobró especial sentido. En los 80, los motores diésel comenzaron a tener bastante peso en los catálogos de las diferentes marcas y las familias ya no los miraban como si fueran furgonetas disfrazadas; los motores diésel, especialmente los sobrealimentados, podían ser, incluso, motivo para presumir. Así, cabe entender que uno de los motores especialmente interesantes del Croma fuera un turbodiésel.

Bajo el capó, el FIAT Croma Turbodiésel albergaba el robusto y contrastado motor Sofim de 2.445 centímetros cúbicos. Este propulsor de cuatro cilindros en línea, con culata de aleación ligera y un árbol de levas en cabeza, entregaba 100 CV DIN a 4.100 revoluciones y un par máximo de 22,1 mkg –aproximadamente 217 Nm– a tan solo 2.300 revoluciones. Para la época, estas cifras eran notables para un diésel y permitieron al Croma alcanzar una velocidad máxima de 190 kilómetros por hora, acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en 11,9 segundos o cubrir el kilómetro con salida parada en 34 segundos. Lo más destacable era la incorporación de un intercooler, una tecnología avanzada que mejoraba significativamente el rendimiento y la eficiencia del motor, y lo posicionó a la vanguardia de los diésel de su tiempo.

FIAT Croma TurboD (2)

El FIAT Croma no solo compartió plataforma con el Saab 9000; el intercambio fue tan profundo que los ingenieros suecos quedaron sorprendidos por la rigidez estructural del diseño italiano, lo que permitió que el Croma fuera uno de los primeros sedanes de gran serie en superar holgadamente las exigentes pruebas de choque nórdicas sin apenas refuerzos adicionales

Confort y equipamiento: lujo accesible

Con su mecánica, el Croma Turbodiésel no solo destacaba por prestaciones. FIAT puso un énfasis especial en el confort y el equipamiento, y buscó ofrecer una experiencia agradable y de cierto nivel, pero sin disparar los precios, algo que, por otro lado, no se logró del todo, pues con un precio de 2.850.190 pesetas, el Croma Turbodiésel era más caro que un Opel Omega 2.3 TD (2.616.574 pesetas), más caro que un Citroën CX 25 TRD (2.579.204 pesetas) o, por poner un ejemplo adicional, también era más caro que el Rover SD1 2.4 TD (2.701.418 pesetas). En el precio, el Croma no incluía el ABS, ni los cinturones retráctiles traseros, así como tampoco montaba llantas de aleación.

La habitabilidad era uno de sus puntos fuertes, con un espacio interior generoso tanto en las plazas delanteras como en las traseras, y un maletero de gran capacidad gracias a su portón trasero. Elementos como el aire acondicionado y el cierre centralizado con mando eléctrico, que en 1986 eran a menudo opcionales en muchos de sus rivales, venían de serie en esta versión, subrayando su propuesta de valor.

Comportamiento dinámico y contexto español

Dinámicamente, el Croma ofrecića un comportamiento noble y seguro. Su suspensión independiente en las cuatro ruedas, con esquema McPherson en ambos ejes, proporcionaba un buen equilibrio entre confort y estabilidad. Aunque la dirección asistida era precisa, el tacto general estaba más orientado a la comodidad.

El FIAT Croma Turbodiésel fue un brillante ejercicio de equilibrio. No fue el más barato ni tampoco el más lujoso, pero consiguió algo mucho más difícil: ayudar a cerrar la brecha entre las prestaciones de un sedán de gasolina y la eficiencia de un motor de gasóleo, demostrando que las marcas generalistas tenían mucho que decir en el segmento de las grandes berlinas.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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