El Ibiza actual aún aguantará hasta su lavado mild-hybrid prometido para 2027, pero la sexta generación térmica que muchos esperábamos ya no existe ni en el grupo de WhatsApp de los ingenieros de VAG. El coche más puramente español (no es broma, es el único modelo que nació puramente en España)tiene fecha de caducidad, y su verdugo se llama Raval.
La MEB+ no tiene sitio para un depósito
La plataforma MEB+ es una arquitectura pensada desde el primer tornillo para meter celdas en el suelo y nada más. El Raval monta ahí una batería LFP de 37 kWh en los accesos y una NMC de 52 kWh con tecnología cell-to-pack fabricada por PowerCo en Sagunto para los Endurance y VZ, y no existe forma física de encajar un cuatro cilindros TSI y su depósito sin destrozar la ecuación de costes.
Martorell no va a convivir con dos líneas B-Hatch de tecnologías opuestas porque ningún plan industrial moderno lo permite. La fábrica ya está reconvertida para producir el Raval junto al ID. Polo, y esa reconversión se ha comido una parte generosa de los 3.000 millones invertidos exclusivamente en la planta catalana, dentro de un paraguas de 10.000 millones que el Grupo Volkswagen ha soltado para electrificar el sur de Europa.
El SEAT Ibiza seguirá rodando por los concesionarios con su mild-hybrid en 2027, pero eso es un lavado de cara sobre la vieja plataforma MQB A0, no una sexta generación de verdad. Markus Haupt ya dejó claro en Múnich que SEAT quedará como la marca de acceso con una combustión envejecida mientras que Cupra absorberá toda la inversión eléctrica con un margen de beneficio que nuestra SEAT nunca podría defender.
La consecuencia es desoladora para cualquier purista cuando pensamos que el utilitario que definió el segmento B español durante cuarenta años no se despedirá con un canto del cisne deportivo, sino con una jubilación administrativa. Kurt Cobain decía que es mejor arder que apagarse lentamente, pero no será el caso del Ibiza.
Veintiséis mil euros son el nuevo suelo
El Raval parte oficialmente desde 26.000 euros en la versión básica de 116 CV, aunque esa configuración no aterrizará hasta septiembre de 2026. Los pedidos se abrirán en realidad con el Endurance Dynamic de 211 CV por 32.065 euros, el Dynamic Plus subirá a 34.755 euros y la tarifa se va hasta los 40.265 euros en el VZ Extreme de 226 CV.
Un SEAT Ibiza FR tope de gama se mueve hoy alrededor de los 22.000 euros con 150 CV y cambio manual, y eso quiere decir que el Raval empieza justo donde el Ibiza más caro terminaba, y termina donde un León FR ya parece una ganga. Hay quienes dicen que el Plan Auto+ lo deja cerca de los 20.000 euros, pero eso depende de ayudas condicionadas, de la financiación con la marca (y sus potenciales triquiñuelas) y de deducciones en la declaración, así que no se puede tomar como el precio de mercado real.
El Grupo Volkswagen ha hecho la cuenta y el resultado canta solo, porque con los costes actuales de las celdas, la normativa Euro 7 y la homologación GSR2 fabricar un utilitario eléctrico por debajo de 20.000 euros no sale ni juntando las bolas del dragón. La salida ha sido ponerle el escudo de Cupra, meterle asientos bucket, diferencial electrónico VAQ y suspensión adaptativa con quince niveles de ajuste, y defender así un margen que SEAT jamás habría podido aplicar. Lo triste es que el segmento B asequible desaparece como categoría real y deja un hueco que nadie va a rellenar, seguramente, hasta que se le ocurra a alguna marca china.
El nuevo Cupra Raval es rápido, bonito y está bien resuelto, pero no es el heredero del Ibiza popular, y los 226 CV de la versión VZ tienen además que mover 1.600 kilos en tracción delantera, casi cuatrocientos más que un Ibiza Cupra 1.8 TSI. La marca no lo presenta como sustituto y ese silencio es la parte más elocuente del comunicado, porque lo releva en la fábrica, en el segmento y en el imaginario industrial del grupo mientras olvida a todos los de afuera. La democratización del motor sigue en horas bajas, y la exclusividad eléctrica sigue fuerte con un precio de partida que ya no finge ser popular.










Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.