No es cualquier coche el que, modelo 2026 mediante, sigue celebrando sus 30 años de existencia. Hablamos de un clásico de las calles españolas, donde durante el primer cuarto de este siglo supo ser, con casi 1.225.000 matriculaciones, el coche más vendido en seis oportunidades. Hoy, el Renault Mégane atraviesa un presente de electricidad pura, pero días atrás fue noticia tras declaraciones oficiales a la revista británica Autocar que anticiparon un futuro cercano con motorización híbrida, a través de la integración de un motor de gasolina a funcionar como generador.
Si en la marca del rombo están dispuestos a volver a la combustión, aunque fuese bajo una arquitectura de autonomía extendida, ¿por qué no seguirles el juego? El compacto, hoy reconvertida en SUV crossover, no necesita presentación, pero nunca es mal momento para interpelar la nostalgia de quienes alguna vez lo condujeron o, incluso, de quienes siguen confiando en las generaciones retiradas. Con el corazón en la mano y recuerdo en el puño y la letra de las siguientes versiones entrañables, a ustedes, sí, a ustedes va dedicada esta entrega de rápida lectura.
Lanzado como sustituto de un Renault 19 que entonces decía au revoir al mercado europeo, la carta de presentación de la primera generación del Mégane fue un abanico de versiones de carrocería sin igual. El cabriolet, el monovolumen Scénic, el hatchback que no pierde vigencia en ciertas regiones, el sedán con cola Classic y, hablando de clásicos, y el Coupé 2.0 16v. Con su motor de gasolina de dos litros y cuatro válvulas por cilindro heredado del Clio Williams, entregaba esos 150 caballos que siguen siendo música para nuestros oídos.
Renault Mégane: dos fieles representantes y lo que el Coupé sigue transmitiendo
Representando a la segunda generación, el cuatro cilindros sobrealimentado, y sus 225 CV enviados a las ruedas delanteras –éstas conectadas a una suspensión independiente–, fue el corazón de un Mégane II RS del 2004 capaz de entregar aceleraciones de 0 a 100 km/h no tan lejanas a las de un deportivo de alto rendimiento. Su diseño exterior fue revolucionario y, atrayendo miradas desde una zaga identificable por su característico alerón de techo y sus dos tubos de escape centrales, vaya que dejó huella.
La especie de los coupé también supo marcar una época después de estrenarse en las puertas de la década del 2010. En el Renault Mégane III Coupé RS 2009, la fórmula mecánica siguió siendo la 2.0 de 16 válvulas, pero aumentada a unos 250 CV que no desentonaban en lo más mínimo con el carácter de su diseño exterior.
Me retiro sin antes abrir el juego. ¿Qué otras versiones icónicas incluirías en esta selección? De los mencionados, sigo sintiendo algo especial cuando me topo con el Coupé de primera generación, sobre todo si el ejemplar en cuestión viene acompañado por ese acabado amarillo que ayuda a revelar la identidad del modelo a varias decenas de metros de distancia. Una variante que confirma que el Mégane ha sido, desde siempre, más que un simple vehículo urbano, y que, al verlo circular en 2026, hace que visualicemos conductores que saben lo que quieren.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.