Ineos lleva unos años fabricando el Grenadier, un todoterreno que nació para llenar el hueco que dejó el Land Rover Defender original cuando desapareció del mercado. El coche tiene sus fans porque va de capacidad off-road sin complicaciones electrónicas innecesarias, aunque las ventas no han sido precisamente espectaculares.
Total, que Ineos hace lo que hacen todos los fabricantes cuando las cifras no acompañan: sacar ediciones especiales para reavivar el interés. La última es el Grenadier Black Edition, que básicamente consiste en pintar de negro todo lo que se pueda pintar de negro. La carrocería va en Inky Black, las llantas de 18 pulgadas en negro brillante, la parrilla negra, el protector inferior negro y los cristales tintados casi negros. El interior sigue la misma línea con alfombra y techo negros, aunque el resto usa tonos plateados para que no parezca una cueva. Vamos, que el nombre describe perfectamente lo que te vas a encontrar.
Un todoterreno que nació de la cabezonería
El Grenadier existe porque Jim Ratcliffe, presidente de Ineos (una petroquímica enorme), se cabreó cuando Land Rover dejó de fabricar el Defender original. Le parecía una pena que desapareciera un todoterreno tan capaz y con tanta personalidad, pero la diferencia entre él y nosotros es el dinero a espuertas, así que intentó comprar directamente la línea de producción a Land Rover para seguir fabricándolo él mismo.
Land Rover le dijo que no, porque vender líneas de producción completas a terceros no suele ser buena idea cuando tienes intención de lanzar un Defender nuevo más adelante. Pero Ratcliffe no se quedó de brazos cruzados: si no podía comprar el Defender original, construiría su propia versión con las mismas capacidades todoterreno, pero sin las complicaciones legales de usar propiedad intelectual ajena.
Así nació el proyecto Grenadier, un todoterreno que en papel se parece mucho al viejo Defender: chasis de escalera robusto, carrocería cuadrada sin pretensiones aerodinámicas, ejes rígidos delante y detrás, y una filosofía general de simplicidad mecánica frente a electrónica compleja. Ineos construyó un coche que hereda el espíritu del Defender clásico, pero que añade comodidades modernas para que no parezca conducir un tractor militar.
Tiene aire acondicionado, elevalunas eléctricos, pantalla táctil central y asistencias básicas de conducción aunque sin llegar a los excesos de electrónica que tienen los todoterrenos premium actuales. La idea era ofrecer capacidad off-road seria para gente que realmente usa sus coches fuera del asfalto, no para quienes solo quieren aparentar en el centro de la ciudad con sus nuevos “Defender”. El esfuerzo de Ratcliffe le ganó admiración en el mundo del automóvil porque pocos empresarios se lanzan a fabricar coches desde cero cuando no tienen experiencia previa en el sector.
El problema de vender coches sin apellido conocido
Las ventas del Grenadier no han seguido el ritmo que probablemente esperaba Ineos, y eso no sorprende demasiado. Convencer a la gente de que gaste más de 90.000 euros en un todoterreno de una marca sin historia ni reputación establecida es complicado cuando por ese dinero puedes comprar un Land Rover Defender nuevo, un Mercedes Clase G usado reciente, o cualquier otra opción con nombre reconocido y red de servicio consolidada.
El Grenadier se defiende bien en términos de precio y prestaciones comparado con rivales directos, porque ofrece capacidades todoterreno superiores al “Defender” nuevo por menos dinero y con una mecánica más simple. Pero los compradores de todoterrenos premium no siempre toman decisiones racionales: muchos compran por imagen de marca, por valor de reventa, o simplemente porque prefieren nombres conocidos frente a experimentos de marcas nuevas.
Ineos tampoco ayuda a sus propias ventas con una presencia comercial limitada en muchos mercados. Los concesionarios son escasos, el servicio postventa no está tan extendido como el de marcas establecidas y la financiación no siempre es tan competitiva. Todos estos factores se suman para hacer que comprar un Grenadier requiera más convicción y más esfuerzo que comprar alternativas más convencionales.
La situación ha llevado a Ineos por el camino habitual cuando las ventas flojean: las ediciones especiales. El Black Edition ayuda a mantener el modelo en conversaciones y titulares. Cada edición especial es básicamente una campaña de marketing disfrazada de novedad de producto, y esta busca atraer a ese cliente que quiere un look “paramilitar” sin complicaciones.
Negro sobre negro sin excusas
El Black Edition va de estética pura y dura, porque mecánicamente no cambia nada respecto al Grenadier estándar. La carrocería se pinta completamente en negro, las llantas de 18 pulgadas también van en negro, la parrilla frontal abandona cualquier acabado cromado para sumarse al monocromatismo, y hasta el protector inferior que normalmente va en gris se pinta de negro.
Los cristales reciben un tratamiento de privacidad que los oscurece casi hasta el negro. El efecto visual es el de un todoterreno que parece salido de una operación militar encubierta o de la flota de algún servicio de seguridad privado. Es un coche serio para gente que busca pasar desapercibida (dentro de lo que permite un coche de 5 metros de largo y 2 de alto).
El interior sigue la misma filosofía cromática con alfombra negra y techo negro, aunque introduce contraste mediante detalles plateados en el salpicadero y la consola central. La configuración mecánica no varía, ofreciendo los conocidos motores 3.0 de seis cilindros de origen BMW. El bloque **B58 de gasolina (286 CV / 450 Nm)** y el **B57 diésel (249 CV / 550 Nm)**.
La versión diésel sigue siendo la más lógica para uso todoterreno por ese par motor extra a bajas revoluciones, ideal para pendientes pronunciadas o terrenos complicados, mientras que la gasolina ofrece una respuesta más inmediata en carretera abierta.
Edición limitada según convenga
Ineos no especifica cuántas unidades del Black Edition fabricarán, lo que significa que la producción dependerá de la demanda. Es la manera elegante de lanzar una “edición especial” sin comprometerse a cifras concretas. El precio base en España para un Grenadier Station Wagon ronda los 84.530 euros, situándose esta versión Black Edition ligeramente por encima debido a su equipamiento específico.
La limitación de producción crea algo de urgencia artificial para empujar decisiones de compra. Tener uno de los pocos Grenadier Black Edition suena mejor que tener un modelo estándar, aunque objetivamente sean el mismo coche. Ineos lanza esta versión para reavivar el interés en un 4×4 puro que lucha por encontrar su sitio en un mercado dominado por la imagen de marca y el lujo digital.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS