Puede que no sea muy conocido al ser un vehículo enfocado al mercado interno del Reino Unido de los años 70, pero en realidad seguro que muchos lo han visto mimetizado en forma de landspeeder de Luke Skywalker en la saga Star Wars. A grandes rasgos se podría decir que era como un Biscúter de tres ruedas que se beneficiaba fiscalmente a la hora de pagar el impuesto de circulación y de poder ser conducido con un carné de motocicleta.
Caracterizado exteriormente por una carrocería con forma de cuña y de color naranja chillón, este microcoche iba encaminado a satisfacer las necesidades de movilidad del cliente más joven, ubicado por encima de los 16 años. Equivalente a un Twizy de la época, pudiéramos pensar que era un coche accesible dado su nivel técnico, pero casi por el mismo precio su comprador se podría plantear la compra de un Renault 4, más práctico y habitable pero menos ágil en el entorno urbano.
Su carrocería compuesta en 2 piezas fácilmente diferenciables estaba realizada en plástico reforzado con fibra de vidrio y elementos de acero en las zonas de unión en contacto con el chasis de largueros y travesaños. Este combinaba tubos de diferentes secciones rectangulares y circulares de acero a los que se conectaba mediante 4 brazos oscilantes y una barra Panhard el eje rígido trasero, complementado por muelles, amortiguadores y una barra estabilizadora configurada de tal forma que producía la máxima estabilidad cuando en el interior solamente estaba el conductor.
El tren delantero con capacidad antihundimiento en las frenadas estaba formado por un monobrazo oscilante conectado al chasis mediante cojinetes de goma. Su equipo de frenos carecía de cualquier tipo de asistencia y utilizaba un sistema hidráulico para accionar los tres tambores atornillados a sus ruedas de 10″ de diámetro que estaban calzadas con unos finos neumáticos de 145 mm de anchura.
Disponible con tres diferentes acabados o niveles de equipamiento, su motor de 4 cilindros y 701 cc ubicado longitudinalmente tras la rueda delantera podía suministrar una potencia comprendida entre los 29 y los 31 CV. Estaba construido enteramente en aluminio con las camisas húmedas de acero extraíbles, y por su culata dotada de dos válvulas por cilindro accionadas por varillas y balancines pasaba una mezcla de aire y gasolina proveniente de un carburador Zenith.
En su configuración más potente suministraba unos 31 CV a 5.000 rpm y un par máximo de 51 Nm a 3.000 rpm que se trasladaban al suelo mediante una caja de cambios de 4 velocidades (más marcha atrás) cuya primera carecía de sincronizador. Su velocidad máxima estaba en el entorno de los 120 o 125 km/h, siendo capaz de mantener velocidades de crucero de 110 km/h, manteniendo un consumo medio de unos 4-5 litros de combustible que le proporcionaba una autonomía de más de 300 kilómetros con su depósito de 18 litros.
El interior de la carrocería realizada también en fibra de vidrio tenía esculpidas en sus formas dos plazas recubiertas de un acolchado que a las dos horas de viaje empezaban a resultar un tanto incómodas y que incluían como medida de seguridad unos cinturones de seguridad de dos puntos. Para acceder a su interior había que elevar la cubierta que integraba en su estructura tanto el techo como el parabrisas y al que se le podían acoplar unas ventanas de lona y plástico transparente.
El sencillo interior contaba con un panel central donde estaba el cuadro de instrumentos compuesto por un gran velocímetro en forma de media luna, que integraba el reloj de temperatura del motor y el nivel de combustible. Alrededor de este, varios interruptores entre los que se encontraba el arranque del vehículo. Detrás del cuadro de instrumentos se ubicaba el pequeño motor bajo una cubierta que opcionalmente se podría cubrir con una manta acolchada muy útil para mantener a raya el ruido y las vibraciones.
Como elemento dedicado a la comodidad había un pequeño sistema de calefacción que se nutría de aire exterior a través de una entrada tipo NACA situada entre los saltones ojos cuadrados del coche. Los pasajeros también podían disfrutar de un pequeño maletero de 90 litros capaz de acoger las ventanillas desmontables, compartiendo espacio con la rueda de repuesto y la batería. El puesto de conducción semitumbado carecía de regulación alguna y delante de este había un volante forrado en cuero conectado a un sistema de dirección de solo 2,2 vueltas entre topes, a su lado una pequeña palanca de cambios de cortos movimientos y el básico cuadro de mandos anteriormente descrito.
Aunque parezca todo lo contrario, era un coche bastante estable con un reparto de pesos de sus 360 kg de masa del 43% para el eje delantero y de 57% para el trasero gracias a una posición del motor y de la caja de cambios tan baja que repercutía favorablemente en su estabilidad en curva y en su agilidad en el entorno urbano. Las curvas más cerradas no eran problema para este vehículo salvo que por inconsciencia de su conductor forzara tanto las cosas que llegase a poner a dos ruedas al Bond Bug.
Con unas medidas de 2,8 metros de largo no tenía problemas para encontrar aparcamiento, pero una altura de menos de 1,3 metros y su anchura de 1,4 m lo hacían muchas veces imperceptible desde la cabina de un camión.


1
Javier Gutierrez