En un segmento B-SUV que empieza a parecer un salón del videojuego, Kia actualiza el Stonic con una receta de “vieja escuela” coreana: nada de plataformas compartidas con batidoras eléctricas de 2 toneladas. El Stonic 2026 se mantiene fiel a la plataforma GB, pero ajusta las tuercas de su bloque de tres cilindros para demostrar que al motor térmico le queda cuerda, especialmente si el peso no se dispara.
Aunque es cierto que Kia tiene una gama eléctrica muy potente y bien posicionada, las ventas de modelos con motores de combustión mantienen un elevado interés entre los usuarios y no se puede descuidar esa parcela de mercado. Menos aún cuando la normativa de 2035 ya no prohíbe los motores de combustión y abre la puerta a una vida un poco más larga de la tecnología. Algo que favorece sobremanera al segmento de los B SUV, uno de los más populares de España.
Por tanto, el bloque T-GDI se mantiene como eje. Kia no ha inventado la rueda, pero ha refinado el 1.0 de tres cilindros. La novedad real es la desaparición de las versiones más potentes de antaño –aquellos 120 CV– para centrar el tiro en el MHEV de 115 CV. Lo interesante no es la hibridación en sí, sino cómo el motor eléctrico de 48V –el BAS– rellena el vacío de par en bajas, haciendo que el pequeño turbo no sufra tanto en las salidas.
Si te vas al cambio manual, el motor entrega 172 Nm. Pero lo interesante aquí esta en la versión con la caja 7DCT –doble embrague–: el par escala hasta los 200 Nm. No es un deportivo, pero para un coche que para la báscula en torno a los 1.150 – 1.200 kg –según versión–, esa ganancia se nota en recuperaciones reales de 80 a 120 km/h, donde el coche se siente mucho más lleno que antes. También es algo llamativo, ya que, por lo general, es más normal que la versión con cambio automático sea la que vea su cifra de par reducida.
Mantiene la versión de acceso con 100 CV y 172 Nm, que no es tan interesante como la más potente.
Dinámica: ¿Ha cambiado algo? Kia afirma que ha revisado ligeramente el tarado de la suspensión para el mercado europeo, buscando un compromiso más firme. El Stonic siempre ha sido de los B-SUV que menos “barquean”, con una dirección algo más directa que un Arona o un Captur –pero no mucho–. Mantiene el esquema de eje torsional trasero, sencillo pero efectivo para mantener el peso a raya y el maletero aprovechable.
La caja manual inteligente –iMT– gestiona el embrague electrónicamente para permitir el modo “vela”. La gestión térmica del motor ha mejorado, permitiendo que el bloque alcance la temperatura de servicio antes, algo vital en un coche de uso eminentemente urbano. En el fondo, son detalles que agradecerá cualquier usuario de un Kia Stonic, gente que busca un coche de image llamativa, versátil y fácil de conducir.
El Stonic 2026 no es una revolución, es una resistencia. Mientras otros se vuelven pesados y complejos, Kia mantiene una receta ligera con un motor que, aunque tricilíndrico, se siente honesto y capaz de bajar de los 5,5 litros si no le buscas las cosquillas. Es decir, impera la lógica y se ofrece un coche con el que cualquiera se sentirá satisfecho, o eso parece, ¿no?


Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS