A nadie debería extrañarle que el Nissan GT-R aparezca con un rosco absoluto en su casilla de ventas tras casi dos décadas de servicio ininterrumpido. Aquel R35 que nos voló la cabeza en 2007 es hoy una reliquia gloriosa cuya producción para Norteamérica terminó oficialmente hace meses, dejando el camino libre a su hermano pequeño. Nissan ha sabido jugar sus cartas con el nuevo Z y los resultados totales de 2025 en Estados Unidos dictan sentencia a favor del Z sobre el Toyota Supra de forma aplastante.
Basta un vistazo a las cifras finales para entender la magnitud de la paliza, pues el Nissan Z ha colocado 5.487 unidades frente a las discretas 2.953 del deportivo de Toyota. Casi el doble de entregas para un coche que muchos críticos tacharon de “refrito” por reaprovechar elementos del antiguo 370Z, pero que ha calado hondo entre los puristas. Consideramos que el factor emocional y, sobre todo, el económico, han sido los verdaderos artífices de este sorpaso en las listas de ventas americanas durante el pasado ejercicio.
Diferenciarse por precio sigue siendo la mejor estrategia para conquistar el corazón de los quemados, ya que el Z arranca en unos 43.000 dólares mientras el Supra sube hasta los 57.500. Esa brecha de catorce billetes grandes inclina la balanza hacia el lado de Yokohama, permitiendo que el cliente medio acceda a un V6 biturbo sin necesidad de hipotecas bancarias suicidas. El motor del Nissan, con sus 400 caballos de serie, supera en potencia bruta al bloque tres litros de origen alemán que monta el Toyota en su versión de acceso actual.
Esos caballos extra se sienten de otra forma cuando sabes que el Z nació con una misión clara: mantener viva la llama de la combustión pura sin demasiadas complicaciones tecnológicas. Muchos aficionados todavía le guardan cierto rencor al Supra por su ADN compartido con BMW, una mancha en su historial que el Nissan Z no tiene al ser un producto íntegramente japonés. Fiel a su herencia, el Z ofrece una experiencia de conducción más ruda y analógica que parece encajar mejor con el espíritu de quien busca un deportivo de verdad hoy día.
Gran parte del éxito reciente reside también en la noticia que ha sacudido los foros este enero: la introducción del cambio manual en la versión Nismo para 2026. Jamás subestiméis el poder de tres pedales y una palanca física en un mundo que camina hacia el aislamiento total del conductor tras capas de software y transmisiones automáticas. Nissan ha escuchado a los frikis de las redes y esa fidelidad al concepto original del linaje Fairlady ha tenido su recompensa inmediata en los concesionarios de todo el país.
Hecho el balance del año, Toyota debería reflexionar sobre si su estrategia con el Supra ha sido la correcta o si simplemente el modelo ha cumplido ya su ciclo vital de forma prematura. Los rumores sobre el fin de la producción del Supra en la planta de Magna Steyr para la primavera de 2026 no ayudan a generar confianza entre los posibles compradores de última hora. Justo lo contrario sucede con Nissan, donde el Z se percibe como un producto con mucho recorrido por delante dentro de su catálogo de modelos pasionales.
Kaminokawa, la planta donde nacen estas bestias, respira ahora un aire distinto tras la despedida definitiva del GT-R, centrando todos sus esfuerzos en perfeccionar al nuevo rey de la casa. Las ventas del Z han subido un impresionante 73,4% en un solo año, una cifra que demuestra que todavía hay mercado para coches que nos hagan sonreír en cada curva. Muchos daban por muerto el segmento de los “pony cars” japoneses, pero esta batalla demuestra que el interés por la gasolina y la tracción trasera sigue muy vivo entre nosotros.


Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS