El Lancia Ypsilon 1.2 16v se posicionó como una de las versiones más interesantes cuando apareció en el mercado, allá por 1997. Estrenaba una nueva variante del conocido motor Fire de FIAT que, gracias a la culata multiválvula, ofrecía un mejor rendimiento. Y no solo por potencia, que también, ofrecía muy buena elasticidad y bajos consumos. Solo tenía un problema: el precio. El Ypsilon 1.2 16v costaba 1.912.700 pesetas.
A mediados de los 90, Lancia sobrevivía malamente con tres modelos, de los cuales, el más pequeño de todo era el que más aceptación tenía. Entre los compactos, la segunda generación del Lancia Delta no lograba hacerse un hueco entre los rivales, y un par de escalones más arriba, el Lancia Kappa recibía palos por todos los lados porque no gustó su diseño o porque no tenía el refinamiento que se esperaba. El Lancia Dedra, que apareció en 1989, no tuvo gran aceptación fuera de Italia y pasó sin pena ni gloria.
El Lancia Ypsilon, como se ha comentado, era el modelo que más aceptación tenía, básicamente, porque era el más barato y, curiosamente, uno de los que mejor resultado daban en cuanto a fiabilidad y calidad general de fabricación. Era un coche bastante “cool”, como dirían algunos, pero también muy interesante técnica y dinámicamente, sobre todo en su versión más potente, equipada con el motor 1.2 con 16 válvulas. No tenía unas prestaciones escandalosas, pero era bastante bueno.
Acabados con tapizados de Alcantara, instrumentación en el centro del salpicadero, diseño elegante y con formas equilibradas… El Lancia Ypsilon fue de los primeros utilitarios en apostar por el concepto ‘premium’
Corría el año 1997 y FIAT estrenada la versión con culata de 16 válvulas del motor Fire. Motor que se montó en el Ypsilon, pero que no supuso la retirada del mencionado propulsor Fire, sino que convivieron juntos. Con 1.242 centímetros cúbicos, esta mecánica rendía 86 CV a 6.000 revoluciones y 113 Nm de par a 4.500 revoluciones, que combinado con un cambio manual de cinco relaciones, se ganó unas buenas críticas de la prensa por ser capaz de plantar cara a motores más grandes. Según se decía, conseguía mejorar las prestaciones de algunos motores de 1,4 litros y, además, gastaba menos. Incluso se le comparó con motores de 1,6 litros y culata de ocho válvulas, algo que ya hablaba bastante bien de lo que era capaz del motor.
Destacaba el 0 a 1.000 metros, que se completaba en 34,3 segundos, o el 80 a 120 kilómetros/hora quinta, para lo que se necesitaban 21,4 segundo. No obstante, lo más destacable del LAncia Ypsilon 1.2 16v era su consumo: 7 litros de media según la revista Coche actual –número 487– y la elasticidad del motor. Las suspensiones recibieron un tarado confortable, más propio para trazados amplios y carentes de curvas cerradas, al tiempo que daban el do de pecho en ciudad, donde el talante refinado y elegante del Ypsilon encontraba terreno propicio para brillar.
Con un precio de 1.912.700 pesetas, era más caro que sus principales rivales, lo que frenó claramente sus ventas. Por ejemplo, un Opel Corsa 1.4 16v con acabado sport, más potente –90 CV– y con ese aura de “coche alemán”, costaba 1.877.000 pesetas y un Ford Fiesta 1.25 16v en acabado Quarz, menos potente pero igual de rápido en diferentes situaciones, costaba 1.808.000 pesetas.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS