60 años de los Aston Martin Volante: Seis décadas de elegancia a cielo abierto

60 años de los Aston Martin Volante: Seis décadas de elegancia a cielo abierto

y lo celebra con ediciones especiales


Tiempo de lectura: 8 min.

En Aston Martin siempre han jugado con escalera de color en la elegancia del automovilismo. Coupés largos, motores carismáticos escondidos bajo capas de cuero cosido a mano, y una reputación de coche de club privado con más madera que el despacho de un abogado inglés. Por eso, cuando en 1965 decidieron cortar el techo a uno de sus modelos, parecía una locura. ¿Un Aston Martin descapotable? Eso era como ponerle zapatillas Puma a un lord de 70 años.

La realidad es que no había ninguna gran visión detrás y fue una solución de andar por casa, porque Aston tenía 37 chasis del DB5 que se habían quedado colgados porque la producción del DB6 ya estaba en marcha. Tirarlos era un desperdicio, así que decidieron reciclarlos en un híbrido raro: mitad DB5, mitad DB6, todo lujo a cielo abierto. Toma ya reciclaje. Aquel coche recibió un nombre nuevo y con mucho más gancho que “Convertible”: lo llamaron Volante porque daba la sensación de volar, y ahí empezó una saga que llega hasta hoy.

Que no nos engañe el mito: la gente siempre ha pensado en los Aston como coupés, seguramente por la imagen de James Bond apareciendo con su DB5. Pero lo cierto es que los Volante llevan seis décadas demostrando que puedes disfrutar de la misma elegancia británica con el pelo al viento, y en Aston es parte de su identidad, porque un Volante no es un cabrio al estilo sino que es un coche que te permite escuchar tu V12 sin el filtro del techo, mientras te despeinas como un hooligan en Wembley.

Así que sí, en Aston no inventaron el descapotable ni lo pretendían, pero al crear el Volante definieron un estilo propio. Y ahora, sesenta años después, se han ganado un hueco en la historia. Una historia que, como verás, empezó más con necesidad que con romanticismo, pero que acabó sentando cátedra.

Aston Martin Volante 60 aniversario (2)

1965: cuando a Aston le sobraban chasis y al mundo le hacía falta un mito

El mundo del automóvil estaba en plena explosión creativa a mediados de los sesenta: el Jaguar E-Type era la portada de todos los sueños húmedos, y Ferrari sacaba deportivos como si fueran obras de arte. Aston Martin estaba en plena transición, dejando atrás al DB5 y preparando la llegada del DB6.

El problema fue que en esa transición se quedaron con 37 chasis del DB5 que no servían ni para uno ni para otro. Un fabricante más pragmático los habría enviado al desguace y listo, pero Aston Martin decidió que había que sacarles partido, y así como quien aprovecha todo de un marrano nació el Short Chassis Volante, un experimento de 1965 que hoy suena a jugada maestra. Cogieron lo que tenían del DB5, lo mezclaron con los elementos nuevos del DB6, y lo coronaron con una carrocería descapotable diseñada para lucirse.

El resultado no fue un coche de grandes cifras, porque solo se fabricaron esos 37, pero ahí está la gracia del asunto. El Short Chassis Volante se convirtió en la rareza que definió el comienzo de una tradición con motor seis cilindros en línea de 4.0 litros y un estilo propio que te quitaba el hipo. En realidad, este era un Aston para los que querían ser diferentes dentro de un círculo que ya de por sí era elitista.

El apellido Volante se quedó ya para siempre. No era solo un descapotable, además era un concepto en sí mismo. Aston Martin le dio un nombre especial porque sabía que estaba plantando una semilla que pronto crecería hasta convertirse en una de las ramas más icónicas de su catálogo.

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Del DB6 al V8: la consolidación del Volante

Tras el experimento del Short Chassis le llegó el turno al DB6 Volante en 1966, y aquí ya no había improvisación. Este era un modelo con todas las letras ya pensado desde el inicio para ofrecer la experiencia Aston Martin en versión abierta. Fue el coche que consolidó la idea de que un descapotable también podía ser un gran turismo serio, elegante y con la potencia suficiente como para cruzar Europa despeinándote a gusto.

La verdadera explosión, sin embargo, llegó con el V8 Volante en los años setenta. Aquí Aston Martin dejó atrás los seis cilindros y se lanzó al músculo puro. El V8 de 5.3 litros convertía al Volante en una especie de muscle car británico con modales aristocráticos, y lo mejor es que, pese a lo caro y lo exclusivo, este modelo se convirtió en símbolo de los ochenta que salía en películas, series y garajes de magnates con hombreras más grandes que las llantas del coche.

Los noventa trajeron una etapa convulsa con el Virage Volante y el V8 Volante. Aston atravesaba momentos complicados como marca, y eso se notaba en los productos, porque eran lujosos, sí, pero no tenían el mismo brillo. Aun así, mantuvieron viva la saga y demostraron que la idea del descapotable ya no era un capricho pasajero, sino una parte fundamental del ADN de la marca.

Luego llegó el renacer con el DB7 Volante, que marcó un antes y un después en la década. Fue el primer Volante que realmente se produjo a gran escala con sus más de 2.000 unidades vendidas. A partir de ahí, la historia se aceleró: DB9, DBS, Vanquish, Vantage Roadster… Cada uno llegaba con su propia personalidad, pero todos con la misma idea: lujo británico al aire libre.

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Coupé vs. Volante: la eterna discusión

Entre los puristas siempre ha habido debate porque para muchos, un Aston Martin de verdad tiene que ser coupé, porque un descapotable pierde rigidez, porque pesa más, porque parece más un coche de postureo que de conducción seria… y durante años esa idea caló, reforzada por el mito de Bond, que siempre conducía un coupé.

La realidad, sin embargo, es que los Volante modernos ya no tienen nada que envidiar a sus hermanos cerrados. Hace ya décadas que Aston Martin ha perfeccionado tanto la ingeniería que la diferencia en rigidez estructural es mínima, y en muchos casos el placer de conducción es incluso mayor porque tienes una conexión más directa con el coche y con el entorno.

Además, seamos sinceros: ¿qué hay más Aston Martin que conducir un V12 por una carretera de la Costa Azul con el techo bajado? Sí, los coupés son más “puros” en teoría, pero los Volante tienen un factor emocional que los hace irresistibles. Al final, si te compras un Aston no es para hacer tiempos en Nürburgring, es para disfrutar de la experiencia.

Y esa experiencia, con el viento en la cara y el sonido del motor sin filtros, es algo que un coupé nunca te va a dar. Por eso, al final, la discusión es más filosófica que práctica.

Aston Martin Volante 60 aniversario (7)

60 años después: ediciones especiales y legado

Llegamos a 2025 y Aston Martin celebra los sesenta años del Volante con ediciones especiales del DB12 Volante y el Vanquish Volante que van cargadas de detalles de homenaje: colores exclusivos, tapicerías que recuerdan a modelos antiguos, y una sensación de continuidad que pocas marcas pueden presumir. Porque no hablamos de un modelo puntual, sino de una tradición de seis décadas.

Lo interesante es que el Volante ha sobrevivido a todas las modas. Nació en los sesenta cuando los descapotables eran símbolo de juventud, triunfó en los ochenta cuando eran símbolo de dinero, se mantuvo en los noventa cuando nadie sabía a dónde iba la marca, y hoy sigue siendo un producto central en la gama de Aston Martin. Eso demuestra que no era un capricho pasajero, sino un acierto estratégico.

Además, el nombre Volante tiene un carisma propio. Ferrari tiene sus Spider, Mercedes sus Cabriolet, Porsche sus Cabrio, pero Aston se inventó una palabra que suena tan bien como conduce. En Italia significa “volar”, pero en Inglaterra ya es sinónimo de un estilo de vida: lujo, potencia y el cielo por techo.

En definitiva, los Volante son la prueba rodante de que Aston Martin siempre ha sabido encontrar un equilibrio único entre tradición y placer, y que, aunque su origen fuera casi accidental, hoy forman parte inseparable de lo que significa la marca. Sesenta años después, siguen siendo la mejor excusa para ponerse un pañuelo en el cuello y dejar que la aristocracia británica se despeine un poco.

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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.

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