Esta es la historia del DeLorean DMC-12

Esta es la historia del DeLorean DMC-12

"¡Cielo santo! ¡Este coche puede viajar por el tiempo!"


Tiempo de lectura: 18 min.

En realidad, el DeLorean DMC-12 no viaja al futuro ni al pasado, pero es la máquina del tiempo más icónica de la cultura pop de los años 80. Gracias a “Regreso al futuro”, la película dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg en 1985, el DeLorean DMC-12 pasó a ser un coche de culto, aunque su producción solo durara dos años y la empresa de John Zachary DeLorean quebrara en 1982.

La vida de John DeLorean no fue fácil, empezando por su infancia. Su padre era de la antigua Austria-Hungría, su madre de Hungría. Se trasladaron a Estados Unidos cuando el padre tenía 20 años. Pasaron por Montana y Gary, Indiana, antes de acabar en Detroit, Michigan, donde nació John el 6 de enero de 1925. Su padre empezó a trabajar en una de las factorías de Ford Motor Company cerca de Highland Park, aunque a veces se dedicaba a la carpintería cuando no estaba en la fábrica.

Su madre trabajó durante los primeros años en la División de Productos Carboloy de General Motors para ayudar al ingreso familiar. Su infancia estuvo marcada por las conductas violentas de su padre hacia su madre hasta que ella se marchó junto a John y sus tres hermanos a Los Ángeles con su hermana. Pidió el divorcio en 1942 y John casi no volvió a ver a su padre, que terminó en un piso de alquiler y adicto a las drogas.

1964 Pontiac Tempest Lemans GTO Convertible publicidad

1964 Pontiac Tempest Lemans GTO Convertible

Primeros pasos en el mundo de la automoción

John DeLorean fue un gran estudiante y en 1941 entró con una beca en el Lawrence Institute of Technology (LIT), donde se formaban los genios de la industria automovilística de Detroit, y entró en la Sociedad estudiantil de Honor. Sin embargo, se alistó para participar en la Segunda Guerra Mundial. Cuando volvió, trabajó como ingeniero eléctrico hasta que pudo volver al LIT en 1948, graduarse en Ingeniería Industrial y trabajar a tiempo parcial en Chrysler.

Salió durante un tiempo de la compañía para trabajar como vendedor de seguros de vida y aprender a convencer, pero terminó volviendo a principios de los 50 y se graduó del máster de Ingeniería Automotriz.

En 1953 comenzó a trabajar para Packard y cuatro años después se convirtió en el jefe de Investigación y Desarrollo, donde mejoró la Ultramatic, una de las primeras cajas de cambio automáticas. También se sacó el máster de Administración y Dirección de Empresas de la Universidad de Michigan.

John DeLorean 1970 Chevrolet Vega

DeLorean junto al 1970 Chevrolet Vega

El mercado de la automoción empezó a conglomerarse y tras la Segunda Guerra Mundial, las marcas que no tenían la fuerza de Ford, General Motors y Chrysler fueron a la ruina. Packard intentó salvarse con la fusión con Studebaker y AMC, pero no pasó de 1958.

De Packard, decir pasó a General Motors tras la llamada de Oliver Kelley, mientras DeLorean se planteaba mudarse a Indiana en 1956, y en 1961 se convirtió en jefe de ingenieros. General Motors le pondría al frente de la división encargada de los Pontiac a partir de ese año, llegando a crear el Pontiac GTO, al que se considera como el principio del que más tarde sería el DeLorean DMC-12.

En 1969, tras varios éxitos en Pontiac, y siendo una de las jóvenes promesas de la división, se le trasladó a Chevrolet y estuvo allí hasta el 2 de abril de 1973, cuando anunció su dimisión. Los jefes de General Motors no le querían como vicepresidente de Producción de toda la compañía, pero como regalo de despedida tras sus años de trabajo se le dio un Florida Cadillac.

DeLorean prototipos 1

John Z. DeLorean

El DeLorean DMC-12

Después de irse de General Motors, creó su propia empresa en octubre de 1975, llamada DeLorean Motor Company (DMC). Solo fabricó un modelo, el famoso DeLorean DMC-12, y estuvo en producción durante 1981 y 1982. Nada más.

El DeLorean DMC-12 era un coche de espíritu deportivo de acero inoxidable y unas características puertas de ala de gaviota. La carrocería del DeLorean DMC-12 fue diseñada por Giorgetto Giugiaro, de Italdesign. El más común se mantuvo sin pintura, solo con el color del acero inoxidable, aunque se sacaron tres coches con las chapas bañadas en oro de 24 quilates, aunque en un principio iba a ser una edición limitada de 100 unidades. Se utilizaron para la publicidad de American Express en 1980.

También existen DMC-12 pintados, pero esto fue algo ajeno a la fábrica, ya que no iba de serie, además de los fabricados con fibra de vidrio, a los que se denominaban “black cars”. Estos se suponían que iban a ser para la formación de los trabajadores de DMC y nunca llegaron a salir a la venta.

1981 DeLorean DMC 12 1

1981 DeLorean DMC-12

1981 DeLorean DMC 12 7

Tenía una estructura monocasco de plástico reforzado con fibra de vidrio fijado a un chasis derivado de la plataforma que se utilizaba en el Lotus Esprit -Colin Chapman, fundador de Lotus Cars, fue uno de los últimos ingenieros en darle forma al DeLorean-, del que también coge la suspensión independiente -doble horquilla delante, multibrazo atrás- con muelles helicoidales y amortiguadores telescópicos.

Inicialmente, se iba a utilizar algo totalmente nuevo en el biplaza, cortesía del ingenio de John DeLorean. Se iba a crear un chasis con la tecnología Elastic Reservoir Moulding (ERM) o moldeado de núcleo compresible, que se suponía que iba a hacer el coche más ligero mientras bajaba los costes de producción. Acabó siendo un fracaso, pero tenía la patente.

El primer prototipo de DeLorean se registró en 1976, completado por un antiguo jefe de ingenieros de Pontiac, William T. Collins, y se llamó DSV-1, DeLorean Safety Vehicle, ya que querían que fuera un safety car, un coche de seguridad. Más tarde, cuando se le dio el nombre para su comercialización, se incluyó el DMC con el número 12 para indicar su precio de venta, que estaba estimado en 12.000 dólares. No hay que decir que, por supuesto, el DeLorean definitivo valía mucho más de 12.000 dólares, y no por prestaciones o calidad.

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1981 DeLorean DMC-12

Debido a las normas sobre la altura de los paragolpes y las suspensiones en Estados Unidos, el manejo del DeLorean empeoró desde su concepción como prototipo hasta la versión final. La gente acabó cambiándolos a la altura original con el tiempo.

Lo más complicado de solucionar en este coche era la sujeción de las puertas de alas de gaviota con el peso que tenía el acero. El Mercedes-Benz 300 SL y el Bricklin SV-1 ya lo habían solucionado en su momento, pero las puertas eran más ligeras que la del DeLorean DMC-12. Para esto, Grumman Aerospace -padre del F-14 Tomcat- creó unas barras de torsión que permitía abrir las puertas de manera sencilla y utilizando el mínimo espacio posible, menos de 30 centímetros.

Tenía un motor V6 PRV de 2.849 cm3 a gasolina que fue desarrollado por Peugeot, Renault y Volvo en 1974, y que era una evolución del Volvo B28F, aunque se tenía intención de montar un Wankel giratorio central. Sin embargo, Comotor destinó ese motor para el Ford “Cologne” V6, el cual se fabricaba precisamente en esa ciudad alemana y era uno de los primeros motores de producción a gran escala. También se consideró el motor del Citroën CX 2000, pero se le consideró poca cosa para el DeLorean y en cuanto Citroën se enteró de los planes de ponerle turbo, se retiró.

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El DeLorean DMC-12 contaba con sistema de inyección Bosch K-Jetronic que estaba colocado en la parte trasera del coche de forma longitudinal. Contaba también con dos transmisiones a elegir, una automática de tres velocidades y otra manual de cinco, ambas de Renault.

John DeLorean quería darle a su coche estrella -y el único que hizo- 203 CV de potencia, pero al final se quedaron en 172 CV, y ni eso. Las leyes antipolución de Estados Unidos, mercado al que iba dirigido, volverían a hacer un desbarajuste, esta vez por las emisiones contaminantes. Terminó con una potencia de 132 CV, lo que terminó decepcionando a los clientes, y con razón. Sin embargo, se fabricó un Twin Turbo a cargo de la empresa Legend Industries, que traían un motor con doble caracola y 345 CV. Aquí daban igual las emisiones.

Tras algún que otro retraso en la producción y gastar más de lo planeado, el DeLorean salió a la venta a principios de enero de 1981, casi cinco años después de que se empezara con el prototipo. El DeLorean DMC-12 pasó a costar alrededor de 25.000 dólares. Ahora serían unos 70.515 dólares con la inflación y unos 62.000 euros.

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Interior del 1981 DeLorean DMC-12 con cambio manual – Fotografía: RM Auctions

Se fabricaron en total casi 9.000 DeLorean DMC-12 antes de que quedara bajo tutela judicial en febrero de 1982, se declarara en bancarrota en octubre tras el arresto de John DeLorean y se interrumpiera la producción en diciembre. Entre octubre y el 24 de diciembre, la sociedad de liquidación Consolidated International se hizo cargo de la fabricación de los 100 DeLorean que salieron en ese periodo hasta su extinción.

Además del original en acero inoxidable y el bañado en oro, se realizó una réplica en madera que sirvió como banco de pruebas para el diseño del coche. Se modificó en los primeros meses de 1979 para que fuera fiel al estilo que se utilizó finalmente y ahora está expuesto en el museo Ulster Folk and Transport, en Cultra, Irlanda del Norte.

El primer prototipo del DeLorean todavía existe. Se vendió en una subasta en 1984 por 37.000 dólares tras la bancarrota y ha permanecido en una colección privada hasta 2005 cuando se vendió, se restauró y se expuso en el AACA de Hershey, Filadelfia. En aquel año falleció John Delorean, a los 80 años. El segundo coche se lo quedó Lotus para desarrollo y acabó destruido en los 90.

La mayoría de los coches fueron a parar a Estados Unidos o mercados en cuyos países se conduce desde el lado izquierdo. Sí, el DeLorean se fabricaba en Reino Unido, pero no estaba pensado para el país, aunque alguno se hizo con el volante a la derecha.

El coche del fracaso

Para empezar, aunque DeLorean era una empresa registrada en Estados Unidos, el “deportivo” se fabricó en Dunmurry, provincia británica del Ulster, ya que Irlanda del Norte necesitaba trabajo y se convirtió en el mayor accionista del DeLorean. Además, le aseguraban beneficios fiscales que luego no se dieron. Era una zona muy caliente en la época, la de la dama de hierro, Margaret Thatcher, y el tristemente famoso IRA.

Además, DMC contaba con un pésimo servicio de atención al cliente por averías y pocas personas fuera de la propia DMC sabían como arreglar todos los desperfectos del coche. Muchos de los que compraron un DeLorean por impaciencia y por encima del precio de venta se desesperaron al ver todos estos problemas.

Después de cinco años de pruebas y retrasos para su comercialización, el DeLorean salió con más defectos que virtudes. Tenía poca calidad de montaje y muchos fallos mecánicos, como el equilibrado de las ruedas, que no era el correcto y hacía que los neumáticos se desgastaran mucho antes de lo que debían. También tuvieron que hacer cambios en suspensiones, pedal de embrague, rotores de freno, el cuentakilómetros, las cerraduras de las puertas y alternadores.

1982 DeLorean DMC 12 4

1982 DeLorean DMC-12

En 1995, Stephen Wynne se hizo con las piezas sobrantes de DMC y hizo resurgir la empresa con base en Humble, Texas. Se encargan de dar servicio a los DeLorean que existen y de fabricar nuevos coches con distribuidores en Orlando (Florida), Crystal Lake (Illinois) y Huttington Beach (California). La viuda, Sally DeLorean le interpuso un pleito en 2015 por derechos de imagen de John, pero fue desestimado en 2018.

Con el fracaso que fue este coche, a nadie se le hubiera ocurrido rescatarlo si no hubiera pasado a ser uno de los grandes iconos de la cultura de los 80. En realidad, no fue Wynne quien resucitó al DeLorean, sino que fue Robert Zemeckis, al convertirlo en una máquina del tiempo.

El DeLorean ¡del futuro!

Cuando Robert Zemeckis se juntó con su buen amigo Steven Spielberg para hacer “Regreso al futuro” la empresa de John DeLorean ya se había ido a pique. DMC desapareció en 1982 después de que DeLorean fuera arrestado por tráfico de cocaína en octubre, en un intento desesperado por conseguir liquidez para su empresa.

Al principio, Zemeckis pensó en viajar por el tiempo en una cabina, algo que luego sí se utilizaría en “Doctor Who” con la TARDIS, pero desechó la idea porque era algo fijo. Además, querían que fuera a partir de un frigorífico y con una explosión de bomba atómica.

Se dieron cuenta que los niños iban a querer “viajar en el tiempo” y no era plan de hacer que se metieran en neveras o armarios, así que también lo desecharon por la seguridad de los inocentes e ingenuos chavales de mediados de los 80, además de por el presupuesto. También pensó en una máquina tractora para terrenos no asfaltados, una buena idea, pero nada llamativa.

Al parecer, tampoco llegó a sus manos una copia de “El Anacronópete” de Enrique Gaspar y Rimbau que se ha vuelto tan famoso estos días gracias a la serie de Televisión Española, “El Ministerio del Tiempo”, y fue la primera novela sobre viajes en el tiempo. El anacronópete se adelantó a la máquina del tiempo de Herbert George Wells  por ocho años y poca gente sabía de su existencia hasta hace unas semanas.

Volviendo a “Regreso al futuro”, finalmente se escogió el DeLorean DMC-12, pero con bastantes cambios en su interior. De un coche normalito de calle, Zemeckis y su gente lo convirtieron en un avión de la cantidad de botones que pusieron. Que si los circuitos del tiempo, que si luz azul aquí, luz azul allá para cuando tenía la potencia suficiente… el condensador de flujo. ¿Quién no ha soñado en tener una máquina del tiempo con un DeLorean? Javier Costas lo tiene en el número uno de su lista por si algún día le toca la lotería, y seguro que alguno más también -servidora se incluye-.

No obstante, hay que tener cuidado con esta bestia de los viajes intertemporales. Para que el condensador de flujo funcionara y pudiera viajar en el tiempo, se debía alcanzar una velocidad mínima de 140 km/h y una cantidad de energía de 1,21 gigavatios (GW) con un reactor de plutonio portátil. Claro está que el plutonio no se compra como si fuera una barra de pan y el doctor Emmett Brown (interpretado por Christopher Lloyd) se lo roba a unos libios de mal vivir que luego intentan vengarse por robárselo.

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“Si vas a hacer una máquina del tiempo, ¿por qué no hacerlo con clase?” – Dr. Emmett Brown

La base para el reactor nuclear de plutonio está fabricada a partir de los tapacubos del Dodge Polaria y el sonido del motor es originalmente de un Porsche 928 que se añadió en postproducción para darle el toque definitivo de super cochazo. También el cuentakilómetros original está modificado, ya que solo marcaba hasta 85 mph (137 km/h) por recomendación del presidente Jimmy Carter para que la gente no pisara el acelerador más de la cuenta, y no 88 como requiere en guion. Se amplió hasta las 95 millas por hora.

El primer viaje en el tiempo lo hace Einstein. No, no era el científico Albert Einstein, sino el perro del doctor Brown. Viaja al futuro por un minuto en el aparcamiento del centro comercial Twin Pines. El segundo viaje lo realiza Marty McFly (Michael J. Fox) al huir de los libios vengativos y termina en 1955, justo cuando sus padres se conocen 30 años antes, y tendrá que hacer que se enamoren antes de que desaparezcan él y sus hermanos mientras busca la manera de volver a 1985 sin plutonio.

No, no fue un fallo de guion que la madre no recordase a Levis Strauss (identidad falsa de Marty en 1955) tras haber cambiado la línea temporal, James Gunn lo explicó recientemente. Por cierto, en una subasta reciente vimos sendas réplicas del DeLorean y del Toyota pick-up con el que Marty McFly termina la primera película.

BTTF DeLorean DMC 12 1

En el DVD de 2010 de la película, Michael J. Fox comentó que el interior del DeLorean era muy estrecho y el coche seguía siendo de transmisión manual, con lo que cada vez que cambiaba de marcha durante el rodaje, se golpeaba el antebrazo y los nudillos con la palanca de encendido y el panel de circuitos de tiempo. Incluso se pueden oír esos golpes en la escena de los libios en el aparcamiento del Twin Pines.

Se utilizaron tres DeLorean reales durante la producción de la primera película y se volvieron a usar con modificaciones de cada época a la que el doctor Brown viaja en las dos secuelas que tuvo “Regreso al futuro”, en 1989 y 1990. Los nuevos modelos que se fabrican en Texas ahora con las piezas que sobraron de DMC en 1982 incluyen hasta un condensador de flujo, pero solo es decoración. Además, los DMC-12 actuales ya son eléctricos, los PRV no se fabrican hace tiempo.

BTTF DeLorean DMC 12 2

Lo mejor del coche era que, debido a su estructura de acero inoxidable, tenía sentido que aguantara los viajes en el tiempo porque se congelaba y así no sufría daños graves en su estructura. Por otra, también permitía dar el giro de guion en 1955, cuando Marty destroza el granero de Otis Peabody -el que quería hacer un criadero de pinos- y le confunden con un alienígena por el traje radioactivo para protegerse del plutonio y al coche con una nave espacial.

También dieron mucho juego sus puertas de ala de gaviota. En el guion no estaba previsto que Marty se diera con ellas en la cabeza, pero luego era un muy buen punto cómico, además de que las barras de torsión de la puerta empezaron a fallar cada vez más a medida que avanzaba el rodaje.

Hubo un momento en el que los operarios tenían que calentarlos con secadores para que no se cerraran solas entre toma y toma. Si cierras los ojos, puedes ver de nuevo a McFly saliendo del DeLorean con el traje radioactivo amarillo y el casco a la entrada del residencial Lyon Estates de 1955, todavía sin construir. Y si no puedes, pues te dejamos la llegada a 1955 después de destrozar el granero.

Como dato curioso, el coche del doctor Brown en 1955 es un convertible Packard Super Eight de 1950. John DeLorean estuvo trabajando para Packard antes de consolidar DMC, aunque no se sabe si es casualidad o porque se quiso hacer así como pequeño homenaje al creador del DeLorean.

35 años después de la película inicial, sigue siendo un icono de la cultura pop de los 80. De hecho, Steven Spielberg -productor de “Regreso al futuro”- lo rescató en la película “Ready Player One”, basada en el libro homónimo, siendo el coche del protagonista Parzival en el mundo virtual de OASIS. También hizo referencia a Zemeckis con un cubo de Rubik, que hacía retroceder el tiempo 60 segundos.

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Sobre mí

Laura Salas

Quise ser periodista porque campeona del mundo de motociclismo ya no podía. De pequeña jugaba con los cochecitos de los huevos de chocolate y con cualquier coche que mi padre dejara desprotegido y a la vista. Le rompí la puerta a su miniatura de un Ferrari. Nunca volvió a ser el mismo (el Ferrari). Siempre intento aprender algo nuevo todos los días. Soy curiosa por naturaleza, qué se le va a hacer.

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Kike
Invitado
Kike

La central nuclear más potente rinde 1, 6 Gw, en Finlandia. Por lo demás, brillante artículo.

Javier Costas
Editor

Lo vamos a dejar en un empate XD La central finlandesa de Olkiluoto está preparando una capacidad adicional de 1,6 GW, y tiene dos reactores en servicio de 890 MW cada uno. También es cierto que nosotros nos hemos colado con la potencia de la central más gorda, la de Kashiwazaki-Kariwa, que suma unos 8 GW (no 8 MW) con siete reactores:

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De todas formas, quitaremos ese párrafo para que no haya confusiones en lo sucesivo.

Kike
Invitado
Kike

Gracias. Seguid publicando tan buenos artículos. Un abrazo.


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