Coche del día: SEAT Málaga Injection

Coche del día: SEAT Málaga Injection

Dotado de inyección electrónica BOSCH, con este modelo de 1987 se dio una versión con algo más de garra a la gama del Málaga


Tiempo de lectura: 5 min.

Lanzado al mercado en 1984, el SEAT Málaga es uno de los testigos principales de la turbulenta década de los ochenta en la empresa española. Marcada por la transición desde el amparo de FIAT al de Volkswagen, viviéndose por muy poco tiempo la posibilidad de una imposible gestión autónoma. De hecho, aunque el Málaga es junto con la primera generación del Ibiza uno de los primeros modelos sin correspondencia directa con algún vehículo de la gama FIAT, lo cierto es que este sedán del segmento C se basó en la plataforma del FIAT Ritmo al igual que lo hiciera el Ronda. Además, en el caso concreto de esta versión – la Injection estrenada en 1987 – nos encontramos con un motor afinado por los servicios de ingeniería de Porsche.

Es más, su principal atributo lo representa – como se anuncia desde su nombre comercial – un sistema de inyección electrónica firmado por la alemana Bosch. Responsable de sustituir a los sempiternos carburadores Pierburg de fabricación vasca. Con todo ello, el SEAT Málaga Injection resulta tributario a la labor de empresas germanas e italianas, siendo justo lo que comentábamos unas líneas antes. El testigo de la transición que SEAT experimentó desde FIAT hasta Volkswagen. Todo ello en unos años donde la entrada de España en la Unión Europea levantaba definitivamente los aranceles proteccionistas que tanto habían beneficiado a SEAT durante décadas, blindándola respecto a la competencia extranjera a menos que ésta se infiltrase en forma de empresa nacional como hizo Renault con FASA.

Contextos aparte, lo cierto es que con el SEAT Málaga Injection llegaba al fin una versión con algo más de garra para el sustituto del 131, posteriormente sucedido por el Toledo. De hecho, resulta interesante ver cómo se podría haber sacado incluso más potencia. Un objetivo que se limitó debido a la pretensión de priorizar la fiabilidad. Y es que, al fin y al cabo, el Málaga Injection se movía dentro del segmento C, por lo que en ningún caso, de ninguna manera, podía entrar en el hueco de las berlinas deportivas que empezaban a despuntar en aquellos años. Un nivel reservado a fabricantes germanos como BMW e incluso la Opel gestionada por General Motors. Así las cosas, la principal virtud de nuestro protagonista fue dar un poco más de carácter y respuesta al pie sin mermar la fiabilidad y los consumos propios de un vehículo para el día a día.

Aparecido a los tres años del lanzamiento de la gama Málaga, el modelo Injection contaba con un sistema electrónico firmado por BOSCH y puesto a punto con la colaboración de los servicios de consultoría tecnológica de Porsche

SEAT Málaga Injection, menos potencia pero más fiabilidad

En cierta medida, el comportamiento de un motor se parece mucho al del cuerpo humano. No en vano, la fuerza y resistencia de nuestros músculos depende de cómo los alimentemos. Justo en la misma forma y medida que un motor puede experimentar severos cambios en su rendimiento en función de qué combustible se le suministre y, como en el caso del SEAT Málaga Injection, de qué manera. En ese sentido, durante los años ochenta asistimos a la popularización del sistema de inyección.

Nacido en las alturas de la aviación antes de la Segunda Guerra Mundial, éste fue introducido al campo del automovilismo en serie por parte de empresas alemanas como Mercedes. La cual lo usó con éxito por primera vez en su prestacional 300 SL. Tras esto, BOSH se hizo dominante en esta tecnología así como Weber lo había hecho en el mundo de los carburadores, presentando un sistema de inyección electrónica realmente eficaz. Justo la vía de trabajo escogida por la turbulenta SEAT de los ochenta de cara a mejorar el rendimiento del Málaga.

Eso sí, de una forma muy inteligente los responsables de SEAT decidieron junto a los de Porsche Engeneering priorizar la fiabilidad frente a la potencia. De esta manera, el motor no se comprimió todo lo posible – aunque iba a un llamativo 11,2:1 – al tiempo que los inyectores tampoco se ajustaron en su electrónica de la forma más deportiva. Así las cosas, aunque ciertas fuentes de la época aseguran que el SEAT Málaga Injection podría haber llegado hasta los 115 CV, la realidad es que finalmente se quedó en 100 CV.

seat malaga injection (1)

Se le podrían haber sacado más CV al motor, pero la decisión final se ajuste se baso en priorizar la fiabilidad por encima de las prestaciones deportivas. Algo que, examinando el mercado del modelo, tenía todo el sentido

Todo ello gracias al bloque System Porsche con 1.461 centímetros cúbicos, tan sólo modificado en esta versión en puntos concretos como los colectores, el árbol de levas o la polea del cigüeñal. Respecto a la velocidad máxima ésta se fijaba en 174 kilómetros por hora, aunque no convenía explorar estos límites. Al fin y al cabo, el SEAT Málaga Injection estuvo a punto de convertirse en el coche oficial del Cuerpo Nacional de Policía. De hecho, se matriculó una unidad de prueba con la placa DGP-0003-Z. Próximamente quizás tengamos noticias de ella. Seguiremos informando.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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