Coche del día: SEAT Ibiza Cupra TDI

Coche del día: SEAT Ibiza Cupra TDI

El único Cupra con motor diésel y la versión más potente que se desarrolló del 1.9 TDI


Tiempo de lectura: 5 min.

Los motores diésel han sido, durante muchos años, los preferidos de los usuarios. La evolución que sufrieron se convirtió en una de las mejores opciones del mercado, sobre todo por su combinación de prestaciones y consumo. De hecho, la obsesión por la tecnología diésel llegó muy lejos, introduciendo la tecnología en competición, como las 24 Horas de Le Mans o el Mundial de Turismos. Curiosamente, fue Volkswagen-Audi Group quien más apostó por esa tecnología y quien la introdujo en competición (en los dos casos mencionados, precisamente) y fue también VAG, quien disparó el auge de los diésel con aquel primer 2.5 TDI de 120 CV y luego, con el 1.9 TDI de 90 CV, ambos montados, en primera instancia, en los Audi 100 TDI y Audi 80 TDI.

El auge de los motores diésel se fue al traste, curiosamente, también por culpa de VAG, después de que se descubriera aquel software capaz de detectar que el coche estaba siendo sometido a una prueba de homologación. Una lástima, porque se condenó de una tecnología que todavía tenía potencial de evolución, pero al menos, nos dejó coches que siempre serán recordados, como el SEAT Ibiza Cupra TDI, el único Cupra TDI antes de que el sello se convirtiera en una marca independiente. Para ser exactos, el Ibiza Cupra TDI llegó al mercado mucho antes de que eso ocurriera y apareció cuando los motores diésel tenían su mayor apogeo. Además, representa claramente una época que muchos recordarán con cierta añoranza.

Con un precio de 20.860 euros, el SEAT Ibiza Cupra TDI era un coche bastante caro para su categoría, pero estamos hablando de precios de comienzos de la década de los 2000, concretamente de 2002. Walter da Silva había recalado en SEAT y se había encargado de la cuarta generación (la tercera si contamos como restyling el Ibiza lanzado en 1998/1999). Logró un conjunto que acabó siendo un éxito y auténtico abanderado de los motores TDI, pues se vendió mayormente con esa tecnología (destacando el 1.9 TDI en versión de 100 CV, un motor que funcionaba bastante bien). Por supuesto, aquella tecnología TDI estaba sustentada por uno de los motores más míticos de cuantos ha lanzado al mercado el grupo alemán: el 1.9 TDI. Pocos motores, en la era moderna, han logrado tanto misticismo a su alrededor, debido, principalmente, a las buenas prestaciones de sus diferentes versiones, siempre equipados con el famoso bomba-inyector.

seat ibiza cupra tdi (5)

El SEAT Ibiza Cupra TDI hacía uso de ese mítico motor, más concretamente, de la versión más potente que se llegó a crear que, además, fue desarrollada por SEAT y solo la firma española lo montó en uno de sus coches. Hablamos, por supuesto, del 1.9 TDI de 160 CV, una versión del famoso propulsor que solo montó, de fábrica, el Ibiza en su variante Cupra TDI. Para lograr esa potencia, los ingenieros de SEAT partieron del igualmente famoso 1.9 TDI de 150 CV, un motor que dio muchísimo de que hablar durante años en el SEAT León FR, en el Volkswagen Golf o en el Audi A3. Para lograr esos 10 CV adicionales, en SEAT montó conductos de admisión más anchos, un nuevo intercooler, nueva gestión de inyección, nueva gestión del turbo (pasaba a soplar a 1,57 bares) y un escape más abierto (entonces, no había filtro de partículas y los catalizadores no eran tan restrictivos). Vale, sí, con las “repro” se lograba que ese motor alcanzara los 200 CV, pero la fiabilidad se quedaba en entredicho. De hecho, las versiones más potentes del 1.9 TDI siempre dieron algún que otro problema de caudalímetro y con las tuberías de admisión.

Con este motor, el SEAT Ibiza Cupra TDI demostró ser uno de los coches más rápidos de su segmento, incluso frente a aquellos con motor de gasolina más potentes (por entonces, la potencia del segmento utilitario deportivo rondaba los 180 CV, como ocurría con su hermano, el SEAT Ibiza Cupra 1.8 20vt). Sin embargo, tenía una particularidad, había poca “chicha” por debajo de las 2.000 revoluciones y moría a las 3.750 revoluciones. Sin embargo, mientras el motor trabajara en ese rango de revoluciones, el empuje era espectacular, no en balde, rendía 330 Nm de par a 1.900 revoluciones. Podía hacer el 0 a 100 km/h en 7,6 segundos, alcanzaba los 220 km/h y la marca homologaba un consumo de 5,4 litros cada 100 kilómetros.

El SEAT Ibiza Cupra TDI también se caracterizaba por unas suspensiones muy, muy duras. Cupra, por aquellos años, hacía coches muy deportivos, más incluso que ahora, sin compromisos en cuanto a confort y comportamiento. El Ibiza Cupra TDI era un ejemplo de ello, con una firmeza que, según los medios en aquella época, era bastante radical, incluso molesta en carreteras rotas. Pero gracias a esa dureza, el coche era imbatible, o casi, en carretera de curvas en conducción deportiva. Hacía uso del concepto de “chasis ágil” de SEAT Sport (se conocía por las siglas DSR, Dynamic Steering Response) y contaba con muelles y amortiguadores específicos (delante, el amortiguador era más firme que el muelle para mejorar la motricidad), soportes y estabilizadoras diferentes y se reducía la altura al suelo cuatro milímetros delante y nada menos 13 milímetros detrás. Llaman mucho la atención las ruedas, que con medidas 205/40 R17, se consideraban grandes. Y lo mejor de todo, era un coche muy rápido con esa monta de neumáticos, demostrado, una vez más, que los coches actuales van sobre calzados en exceso.

Volkswagen no volvió a permitir una creación como esta y nunca se volvió a poner en circulación un Cupra con motor TDI. Además, la llegada de la normativa Euro4 provocó que el 1.9 TDI fuera jubilado por el 2.0 TDI, que también hacía uso del sistema bomba-inyector en sus primeros años de existencia, aunque nunca logró el favor de los usuarios como su antecesor.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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