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Coche del día: SEAT 132 2000

Una berlina media para llevarla o para que te lleven

Coche del día: SEAT 132 2000

El SEAT 132 2000 fue una evolución del mismo modelo con el motor 1.8 (1.756 cm3), al que se sustituyó el cigüeñal y los pistones, aumentando la cilindrada hasta los 1.920 cm3. Esta berlina media era el mejor modelo que había fabricado SEAT hasta la fecha. Este modelo en concreto salió al mercado español en 1979. Derivaba del tercer restyling del Fiat 132 de 1977.

Su objetivo en el mercado patrio era el Citroën CX, aunque las claras diferencias en materia de suspensión (neumática en el Citroën y eje rígido en el SEAT) eran infranqueables; también se diferenciaban en precio y sofisticación a favor del modelo francés. Sus verdaderos rivales naturales eran el Chrysler 180 por debajo, y el Peugeot 505 por arriba (recién salido al mercado).

Su línea era la de una berlina de tres cuerpos, de aspecto sólido y con unas dimensiones de 4,39 metros de largo, 1,64 metros de ancho y 1,44 metros de alto. Aparentaba ser un coche más grande, pues calcaba las cotas del Renault 18, pero con mayor empaque visual

Sus asientos eran excelentes, sobre todo los delanteros, con posibilidad de reclinar los respaldos y regular la altura de las banquetas, aparte de contar con una buena sujeción lateral. Podríamos criticar la ausencia de reposacabezas en la banqueta trasera. El equipo de climatización era completo, de diseño sencillo y fácil manejo. Su nivel de equipamiento era elevado, con elementos como equipo de limpieza para faros, cinturones de seguridad en las cinco plazas, cierre centralizado y retrovisores eléctricos. Por cierto, el velocímetro era mejorable en términos de legibilidad.

El aire acondicionado se podía solicitar como opción a la fábrica. Las plazas traseras contaban con salidas de aireación por lo que contaban con el plus de confort de calefacción y el mencionado aire acondicionado. Como nota negativa mentar la existencia de un minúsculo cenicero sin iluminación o la inexistencia de espacios para guardar objetos en el habitáculo, tan solo la guantera situada frente al acompañante.

Su visibilidad era muy buena gracias a las formas de su carrocería y a la existencia de cristales tintados, parasoles frontales y laterales, los mencionados retrovisores eléctricos, luneta trasera con resistencia para eliminar el empañamiento y un limpiaparabrisas delantero con tres modos (dos continuos y uno intermitente). La columna de la dirección era regulable en altura, y el manejo de la corta palanca de cambios era preciso aunque no particularmente suave. La servodirección era un aspecto de su equipamiento novedoso, muy de agradecer por el conductor.

El frontal contaba con cuatro proyectores circulares halógenos, aunque se continuaba con la mala costumbre de utilizar el alumbrado de cruce para el uso de las ráfagas; esto era motivado por la legislación española, pues en Italia sus homólogos de Fiat llevaban obligatoriamente el uso de las ráfagas con las luces de carretera. También era novedosa la luz antiniebla trasera.

SEAT 132 2000 1

El esquema de suspensión era independiente con dobles triángulos superpuestos delante, muelles helicoidales, amortiguadores hidráulicos y barra estabilizadora; detrás contaba con un eje rígido con dos brazos de empuje, dos bieletas oblicuas de posicionamiento y control de par de reacción, además de muelles helicoidales y amortiguadores hidráulicos. Este eje trasero no contaba con barra estabilizadora. El equipo de frenos era de discos delanteros y de tambores traseros, punto regresivo, pues la versión 1800 llevaba discos atrás; además no tenían buen tacto y ofrecían poca resistencia al fading. Los neumáticos eran de medidas 175/70 R14.

El motor iba en posición delantera longitudinal, con cuatro cilindros en línea. El bloque estaba realizado en fundición de hierro y la culata en aluminio, con una cilindrada de 1.920 cm3. La alimentación era por carburación a través de un carburador vertical de dos cuerpos Weber-Bressel 34-DMS-4/250, con bomba mecánica de gasolina. La distribución era a través de un doble árbol de levas en culata y dos válvulas por cilindro. Entregaba 109 CV a 5.800 RPM y 151 Nm a 3.000 RPM de par máximo.

El encendido era electrónico, con lo que la arrancada a la primera estaba asegurada. Durante el primer minuto el ralentí era bastante elevado a causa de una mezcla muy rica, o bien le daba por cabecear y calarse cuando disminuía un poco la acción del estrangulador. Estos problemillas desaparecían en cuando el motor cogía un poco de temperatura.

Los consumos resultaban excesivos incluso para la época. Por ciudad se disparaban hasta los 18 l/100 km, en carretera rondaban los 9 l/100 km a 100 km/h de crucero y a 120 km/h subían hasta los 11 l/100 km

Comentar que hasta los 120 km/h reales no se abría el segundo cuerpo del carburador, con un suministro real del 60 % de la potencia ofrecido por el primer cuerpo del carburador, con los efectos correspondientes en el consumo.

La caja de cambios era manual de cinco relaciones. La velocidad máxima era casi la misma en cuarta que en quinta, pero a distinto régimen -167 km/h en quinta a 5.450 RPM y 168 km/h en cuarta a 6.230 RPM. Los 1.000 metros desde salida parada los cubría en 33 segundos, los 1.000 metros en cuarta a 40 km/h los realizaba en 35 segundos y algo más de 38 segundos para el mismo registro en quinta velocidad.

Respecto a su comportamiento, la suspensión delantera resultaba más blanda que en la anterior versión 1800. El confort venía a ser el mismo, pero la limpieza en la trayectoria de las curvas era menor. Este “defectillo” salía a flote en condiciones algo extremas de conducción, y su eje trasero pasaba factura quedando por detrás de sus principales rivales, referido al Chrysler 180 sobre pavimento bueno y sobre el Peugeot 505 si el pavimento era irregular gracias a su suspensión independiente. Su peso rondaba los 1.150 kg, con un reparto bastante equilibrado del 53 % delante y 47 % detrás (con el depósito lleno).

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SEAT 132 2000 estacionado en Madrid (1983) – Fotografía: Charles01 (Wikimedia Commons) CC BY-SA

Este SEAT 132 2000 se podía definir como un coche de tamaño razonable, sin excesos, muy cómodo y muy bien equipado, casi lujoso según los estándares de la época, ideal para hacer viajes largos por vías con buen piso, de largas rectas y curvas abiertas, con un elevado silencio interior y unas prestaciones muy buenas con los criterios de hace 40 años. Se encontraba en el límite de un coche para ser llevado con chófer.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.