Coche del día: Saab 92

Coche del día: Saab 92

El primer coche del pueblo del fabricante sueco


Tiempo de lectura: 6 min.

El Saab 92 tiene el honor de ser el primer automóvil fabricado por la marca sueca. La historia de Saab comenzó en 1937, su fecha de fundación, con el objetivo de fabricar aviones con destino a las fuerzas aéreas nacionales, con la vista puesta en la Segunda Guerra Mundial. Por tanto, el 92 podía considerar como el Volkswagen Escarabajo sueco o el Subaru 360 japonés.

Como todas las empresas que se dedicaron a fabricar todo tipo de equipos, vehículos y materiales para abastecer el hambre insaciable de la contienda bélica, cuando terminó el conflicto Saab tuvo que cambiar de estrategia. Diversificó su producción y decidió pasar a la fabricación de automóviles. Los requisitos necesarios para su construcción eran pocos y sencillos: que fuese un vehículo compacto y robusto, fácil y económico de mantener y con tracción delantera.

Después de cuatro años de intenso trabajo por parte del departamento de desarrollo, concretamente el 25 de abril de 1949 vieron la luz las primeras 20 unidades del Saab 92. La producción a gran escala se inició unos meses después, el 12 de diciembre de 1949, todas en la versión Deluxe. El primer prototipo (conocido como UrSaab; con número de chasis 92001) se empezó a desarrollar en 1945, al finalizar el conflicto bélico, y se terminó en menos de un año, algo impensable hoy día.

Saab 92 Prototipo UrSaab

Prototipo del Saab 92 (UrSaab)

Los principales requisitos para la construcción del Saab 92 eran simples: que fuese un vehículo compacto y robusto, fácil y barato de mantener y con tracción delantera

El departamento de desarrollo estaba dirigido por Gunnar Ljungström, y se componía básicamente de ingenieros que, curiosamente, ninguno tenía carnet de conducir excepto uno, y la participación inestimable del estilista Sixten Sasson. El año siguiente fue más prolífico y se terminaron otros tres prototipos más con el fin de comenzar la producción antes de la entrada de la nueva década. Aún había un mundo más allá de la aviación para explorar, y vaya los chicos de Trollhättan lo hicieron.

Este pequeño utilitario se movía gracias a un motor bicilíndrico de dos tiempos de origen danés, concretamente fabricado por Dampf-Kraft-Wagen, alias DKW. Su carrocería destacaba por tener una cabina que recordaba la carlinga de un avión, con un claro perfil en forma de ala. Su coeficiente aerodinámico (Cx) era muy bueno, con un valor de 0,30. Ciertamente, pocos coches europeos diseñados para el pueblo lucían con una estética tan fluida y digna de un caza bombardero.

Saab 92 (3)

A comienzos de 1950, a razón de que las primeras unidades del Saab 92 estuviesen todas pintadas de verde botella era el aprovechar los excedentes que quedaron al finalizar la guerra. Las fuerzas armadas suecas compraron ingentes cantidades de pintura de celulosa verde destinada al camuflaje de los vehículos militares. Este tono verde no camuflaba nada en el entorno y se vendió todo el pedido, que fue comprado por Saab. Los aviones que por entonces fabricaba también se pintaron en color verde.

Sus dimensiones eran las siguientes: 3.920 milímetros de longitud, 1.620 milímetros de anchura y 1.420 milímetros de altura. La plataforma tenía una batalla de 2.470 milímetros, con unas vías delantera y trasera de igual medida, con 1.180 milímetros. En báscula marcaba 765 kilogramos. La carrocería estaba realizada a partir de una única chapa de acero estampado, que después se troquelaba para dar cabida a puertas y ventanillas. Ahora, pasemos a hablar de sus entrañas y sus órganos mecánicos.

Su corazón era un motor de dos cilindros y dos tiempos situado en posición delantera transversal, con 764 cm3 de cilindrada. Se alimentaba con una mezcla de 96 % gasolina y 4 % de aceite. Los 25 CV los entregaba a un régimen de 3.800 RPM y los 58 Nm de par motor máximo a un régimen de 2.000 RPM. La potencia se transmitía al eje delantero a través de una caja de cambios manual de tres relaciones, la primera sin sincronizar, por lo que había que tener un buen tacto para que no rascase al introducirla.

Saab 92 (4)

A pesar de la modesta potencia de su motor bicilíndrico de dos tiempos de 25 CV su diseño basado en aeronaves y su ligero peso -765 kilogramos- era capaz de alcanzar los 105 km/h

Como imaginarás, no se diseñó pensando en batir récords de velocidad. Sin embargo, a pesar de su modesta potencia, alcanzaba una velocidad máxima de 105 km/h, gracias a su ligero peso y a su excelente aerodinámica. Tardaba 9,5 segundos en alcanzar los 50 km/h desde parado y 22,6 segundos para alcanzar los 80 km/h. Y en cuanto a la suspensión, era de esquema independiente en ambos ejes, con muelles transversales y amortiguadores hidráulicos. Los frenos eran de tambor de ocho pulgadas de diámetro (203 milímetros).

Durante sus siete años de vida, el primer restyling lo experimentó en 1953, con un leve cambio en su denominación que lo rebautizó como Saab 92B. La paleta de colores aumentó en cuatro nuevos tonos (gris, gris azulado, rojo y negro), e igualmente se rediseño la parte trasera, aumentando el tamaño de la luneta trasera y se dotó al maletero de una puerta para acceder a su interior (en las unidades de las primeras series había que acceder por el interior del habitáculo).

Saab 92 (2)

Al año siguiente, en 1954, se introdujeron mejoras mecánicas como un carburador Solex 31BI y una nueva bobina de encendido del motor, aumentando la potencia desde los 25 CV iniciales hasta los 28 CV. Se añadió el granate como nueva opción cromática y un techo abierto cubierto de lona y, en1955, se incorporó una bomba de gasolina alimentada por electricidad y se sustituyeron los minúsculos pilotos circulares por otros más grandes de diseño rectangular.

También se modificaron algunas unidades destinadas a la competición. A las dos semanas de su lanzamiento, el ingeniero jefe de Saab, Rolf Mellde, participó en el rally de Suecia, quedando el segundo de su categoría. Años después, en 1952, Greta Molander ganó la “Coupe des Dames” con una unidad preparada que rendía 35 CV, llegando a ser un modelo muy popular en tierras nórdicas. Hasta 1956 se llegaron a fabricar 20.128 unidades del Saab 92, momento en el que fue sustituido por su sucesor, el Saab 93, en diciembre de 1955.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.