Coche del día: Renault Clio RSi (MK1 fase 1)

Coche del día: Renault Clio RSi (MK1 fase 1)

Espiritu deportivo de 110 CV que quiso conquistó los noventa por menos de 1,7 millones de pesetas


Tiempo de lectura: 4 min.

El Renault Clio RSi no era la versión más deportiva del polivalente francés, pero sí era una de las más interesantes. Por 1.695.000 pesetas, se tenía acceso a un coche de aspecto deportivo y atractivo, con un comportamiento que prefería curvas lentas y un motor que, con 110 CV, movía el conjunto con una enorme soltura, tanta como para recibir varios halagos por parte de la prensa.

Contexto y la tradición de los compactos picantes de Renault

Durante los años 90, el segmento de los utilitarios deportivos vivía una edad de oro absoluta en el mercado europeo y español. Las marcas generalistas competían sin tregua por captar la atención de una clientela joven y entusiasta que exigía sensaciones fuertes, motores alegres y comportamientos dinámicos que permitieran divertirse a poco que aparecieran curvas, todo ello contenido en carrocerías compactas y accesibles.

Renault, con una dilatada y exitosa experiencia en el desarrollo de pequeños coches con carácter que marcaron época, dominaba como pocas firmas este arte de la deportividad popular. Desde los tiempos del Renault 5 Copa, el Supercino GT Turbo o incluso antes con los Renault 8 TS o allá, en los años 50, con el Renault Gordini, hasta la llegada de la familia Clio con la que se reemplazó al R5, el fabricante francés entendió que la pasión por la conducción debía traducirse en opciones comerciales variadas y perfectamente escalonadas para cada tipo de bolsillo y exigencia.

Precisamente en ese contexto estratégico apareció en escena el Renault Clio RSi, concebido para ocupar el hueco comercial existente entre los modelos de acceso más modestos y las variantes más prestacionales como los Clio 16v. La revista Coche Actual, en su número 281, lo definió como un “deportivo bien educado”, destacando su capacidad para ofrecer diversión al volante sin renunciar al confort.

El Renault Clio RSi demostró que no hacía falta recurrir a los extremos de la gama para disfrutar de un tacto deportivo auténtico, combinando una mecánica elástica con un chasis sobresaliente

Renault Clio RSi (2)

Mecánica atmosférica y agilidad de bastidor

Bajo el capó, esta variante recurría a un bloque de cuatro cilindros en línea con 1.794 centímetros cúbicos y alimentación por inyección multipunto –atmosférico, por supuesto–, capaz de entregar 110 CV a 5.500 revoluciones y un par motor de 16,1 mkg a 4.250 revoluciones, que llegaban a las ruedas delanteras mediante un cambio manual de cinco relaciones. Lejos de exigir una conducción al límite constante, este propulsor destacaba, según la mencionada revista, por su notable elasticidad y una respuesta contundente desde bajas revoluciones, lo que facilitaba tanto la conducción deportiva en tramos revirados como la fluidez en los desplazamientos diarios.

Dinámicamente, el conjunto brillaba con luz propia gracias a un peso contenido de apenas 965 kilos y un esquema de suspensiones independiente en ambos ejes. La prensa especializada de la época alabó unánimemente su agilidad en carreteras de curvas y la nobleza de reacciones de su bastidor, heredando además unos asientos excelentes y compartidos directamente con su hermano mayor, el codiciado Clio 16V.

Equipamiento, opciones y balance final

Comercializado con un precio de partida oficial fijado en 1.695.000 pesetas, este modelo ofrecía una dotación de serie muy completa para los estándares de 1993: cierre centralizado con mando a distancia, elevalunas eléctricos, faros antiniebla, cinturones de seguridad delanteros regulables… También incluía detalles estéticos específicos y retrovisores pintados en el color de la carrocería, aunque elementos como el aire acondicionado o los frenos antibloqueo quedaban relegados al catálogo de opciones de pago, al igual que la dirección asistida –el aire acondicionado y el ABS costaban lo mismo: 150.000 pesetas, mientras que la dirección asistida tenía una tarifa de 74.500 pesetas–.

A pesar de que algunos probadores señalaron ciertos puntos débiles menores, tales como la excesiva sensibilidad de su dirección en autopista o una sonoridad mecánica elevada a alto régimen, el balance general de la crítica consagró a esta versión como una de las compras más inteligentes y equilibradas de su categoría. No era un 16 válvulas, pero nadie diría que, con una velocidad de 191 kilómetros por hora o un 0 a 1.000 metros en 31 segundos, era un coche lento.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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