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Coche del día: Peugeot 106 1.4 XT

Un cachorro de león bastante capaz

Coche del día: Peugeot 106 1.4 XT

El Peugeot 106 1.4 XT brillaba con luz propia con la motorización elegida, un propulsor 1.4 de gasolina, resultando la versión más equilibrada, situado en la mitad de su gama, perfectamente válido para su uso mixto carretera/ciudad.

Esta versión corresponde a la conocida como Fase I (1991-1996) y era muy compacto de dimensiones (3.678 mm de largo, 1.588 mm de ancho y 1.376 mm de alto), que junto a su liviano peso -poco más de 800 kg-, auguraba unas buenas prestaciones. Con estos datos no podíamos esperar una habitabilidad excepcional, aunque en esta versión de tres puertas el acceso estaba garantizado gracias a unas puertas de generosas dimensiones, tanto para las plazas delanteras como en las traseras.

El mejor dato en habitabilidad era la anchura, casi calcada al Peugeot 205, y el peor la habitabilidad en las plazas traseras, claramente inferiores a su hermano citado. El maletero también resultó perjudicado, con un mínimo de 215 litros.

Peugeot 106 XT

Poco podemos decir de su línea, de formas redondeadas y compactas, con el aliciente de las dos puertas que resultaba atractivo al joven público al que iba dirigido. Destacar si acaso los tiradores de las puertas escondidos en la parte interior de las mismas, o unas atractivas llantas de aleación (opcionales) de 13 pulgadas de diámetro. Los mandos eran simples y su manejo resultaba sencillo, estando todos muy a mano.

En su interior  se podía criticar el blando mullido de sus asientos, así como las malas calidades de los plásticos utilizados y sus ajustes, que provocaban ruidos y crujidos. Calidades típicas de Peugeot de la época

Su comportamiento era uno de sus puntos fuertes. La suspensión estaba muy bien adaptada a cualquier tipo de trazado. Su esquema era de pseudo-McPherson en el eje delantero, amén de sus muelles helicoidales y amortiguadores hidráulicos. Además contaba con barras estabilizadoras en ambos ejes. No era una mala amortiguación para un chiquitín de más de 25 años. En cuanto a su equipo de frenos, contaba con discos ventilados delante y tambores detrás, con ABS opcional, resultando bastante potentes. La dirección no estaba asistida, pero no resultaba pesada en su manejo.

Peugeot 106 XT

 Resultaba bastante confortable en todo tipo de trazados. Su buen chasis ayudaba a este comportamiento, consiguiendo un compromiso elevado entre estabilidad y seguridad en su paso por curva

Hablemos de su mecánica, tal vez el aspecto más interesante del coche. Su propulsor era un motor en posición delantera transversal, con cuatro cilindros en línea, dos válvulas por cilindro y un solo árbol de levas en cabeza (SOHC). Su cilindrada era de 1.360 cm3, entregando cerca de 80 CV reales a 5.800 RPM en la mayoría de las unidades, unos 5 CV más de los oficiales, y 120 Nm a 3.800 RPM, también un poco por encima de los oficiales (114 Nm). Esto nos da una idea del buen rendimiento de este propulsor. Era un motor de concepción moderna, construido íntegramente en aluminio.

Su alimentación se realizaba mediante un carburador de doble cuerpo Solex, todavía no se había implantado la inyección electrónica. Su velocidad máxima superaba los 175 km/h, empleando 11 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado, y 33 segundos para los 1.000 metros desde parado. Respecto a las recuperaciones, en cuarta necesitaba unos 12 segundos para pasar de 80 a 120 km/h. En cuanto a sus consumos, por ciudad rondaba los 7,5 l/100 km, 5,5 l/100 km a un crucero de 90 km/h, subiendo a los 8 l/100 km a 120 km/h por autovía/autopista. No eran unos valores elevados para lo que se estilaba en aquellos tiempos.

La caja de cambios desarrollaba un papel importante en las buenas prestaciones, que contaba con unos desarrollos acertados que permitían exprimir al máximo del potencial del motor. La palanca de cambios era suave y precisa en su manejo, pudiendo realizar los cambios de marcha con gran rapidez. Pocas pegas se le podían poner a la mecánica, como su elevada rumorosidad, claramente perceptible en su interior, también debido a su escaso aislamiento acústico.

El Peugeot 106 1.4 XT combinaba una carrocería atractiva de tres puertas, una mecánica muy buena en rendimiento y fiabilidad, acompañado de un comportamiento intachable, resultando un coche divertido y agradable de conducir, algo que no es fácil hoy en día. En el otro lado de la balanza nos encontrábamos con unas calidades de materiales y de ajustes claramente mejorables, pero no se podía tener todo.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Jose
Invitado
Jose

Evidentemente nada es comparable por cuestiones de seguridad activa, pasiva, insonorización, etc…pero en parte se echan en falta hoy estos cochecillos que con un atmosférico de apenas 80CV no sólo se movían de maravilla, sino que además eran divertidos de conducir.

Hace poco me dejaron un 205 GT (con el viejo 1.6 de 80CV de origen Simca) y me lo pasé de maravilla.

JPA
Invitado
JPA

Mi madre tuvo un 106 1.4 XR (que era el escalón inferior a este en cuanto a equipamiento) con la misma mecánica. Fue comprado en el 92 (lo recuerdo porque era la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona) Con él aprendimos a conducir mi hermano mayor primero y luego yo. Realmente era muy divertido, andaba muy bien y en zonas de curvas era una gozada. Además, cuando estaba calentito sonaba bien. Yendo de copiloto con mi hermano por la autopista pude ver como hacía llegar la aguja del velocímetro hasta el tope (marcaba 180 km/h!) Algo nada recomendable… Leer más »

Javier Costas
Editor

Sí, las percepciones de la juventud cambian mucho. Muchos jóvenes que en su día se conformaban con un subcompacto ahora necesitan un SUV porque «están mal de la espalda», o esa suele ser la excusa.

Fdo.: uno que sí tiene jodida la espalda (doble aplastamiento vertebral)


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

Miguel A. Ager

Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.