Coche del día: Opel Meriva OPC (A)

Coche del día: Opel Meriva OPC (A)

Práctico, rápido y con un toque deportivo


Tiempo de lectura: 5 min.

La división deportiva de la marca del rayo, OPC (de Opel Performance Center), vio la luz en 1997, aunque el primer modelo en lanzarse fue un Astra (G) en 1999 en forma de edición limitada, con el objetivo de vender las unidades mínimas necesarias para poder homologarlo como vehículo de competición.

El primer esfuerzo serio ocurrió un par de años más tarde con la llegada del Zafira OPC (A) que, contra casi todo pronóstico, tuvo una gran aceptación a tenor de sus 12.000 matriculaciones. La gama fue creciendo en distintos segmentos, y en el año 2006 le llegó el turno al Opel Meriva OPC.

Partiendo de la base de que el Meriva OPC era un coche bastante irracional, de algún modo cobraba sentido por dos motivos: la expansión de los modelos OPC (que acumulaban ya 30.000 pedidos) y porque el segmento de los monovolúmenes se encontraba en pleno apogeo, por lo que una carrocería de moda les servía asimismo como escaparate.

Opel Meriva OPC 2

No obstante, quizá el Zafira fuese un modelo más adecuado por su planteamiento mucho más familiar (aunque a priori parezca un sinsentido), ya que el Meriva se quedaba algo corto de espacio y maletero para ser utilizado como coche único en una familia, y si lo tomábamos como un deportivo sin más, el Meriva OPC tenía sus carencias.

Aunque lo realmente importante de esta versión del Meriva sea su motor, no está de más poner a este pequeño monovolumen en contexto. Sobre la plataforma del Corsa (C), el Meriva (A) se lanzó en el año 2003 adelantándose a la mayor parte de rivales, que vieron en este creciente segmento un buen filón y que por entonces apenas militaban los Mitsubishi Space Star o Toyota Yaris Verso. Coches como Renault Modus, Fiat Idea, Ford B-Max o Lancia Musa tardarían en llegar.

El Meriva se colocaba entre los grandes de la categoría, pues su longitud superaba los 4 metros, mientras que su anchura de 1.694 mm era tirando a discreta, lo que unido a su altura de 1.624 mm condicionaba su imagen. Llamaba también la atención una generosa distancia entre ejes de 2,63 metros que redundaba en el espacio interior, apoyado este en la modularidad de sus asientos traseros bajo el concepto FlexSpace, permitía priorizar la comodidad de los ocupantes (los asientos podían centrarse, por ejemplo) o de capacidad de carga.

Un vehículo con un claro enfoque práctico que recibió una segunda juventud gracias a esta versión OPC con el restyling de 2006. A simple vista eran evidentes los cambios efectuados en el exterior: llantas exclusivas de 17 pulgadas, paragolpes rediseñados, estribos laterales, alerón o una prominente salida de escape con forma trapezoidal.

Por dentro destacaban por encima de todo los asientos firmados por Recaro, a los que se unían detalles más sutiles como la instrumentación con toques en azul o el logo OPC en el volante sobre una placa de efecto metálico. Por tanto, y al igual que en otros Meriva, ofrecía un habitáculo sobrio, líneas algo desfasadas y una calidad buena sin más.

Y por desgracia, tampoco pudo mejorarse uno de los aspectos más criticables del Meriva: su puesto de conducción por la escasa visibilidad que proporcionaba el diseño del pilar A, así como la colocación de la palanca de cambios, baja y retrasada.

Opel Meriva OPC 4

Son detalles que le alejaban de convertirse en un buen deportivo, porque motor y bastidor sí que acompañaban. El primero era un bloque 1.6 ECOTEC sobrealimentado mediante un turbo que ofrecía 180 caballos de potencia y una buena cifra de par desde apenas 1.750 RPM, dando lo mejor de sí desde 2.200 vueltas. Y aunque el margen de utilización no era muy amplio, una ligera insinuación al pedal derecho se convertía en un tirón de fuerza capaz de lanzarnos por encima de 220 km/h, alcanzando el 0-100 km/h en 8,2 segundos.

En cuanto al bastidor, las modificaciones efectuadas en el chasis conferían un comportamiento dinámico más que aceptable para este tipo de carrocerías, aunque con la contrapartida de una suspensión demasiado firme para un uso normal del día a día.

En carreteras con asfalto roto la comodidad se resentía, y sin embargo, en curvas se transformaba en un coche ágil e incluso divertido, pero con la seguridad de contar siempre con un ESP no desconectable y unos frenos que respondían con eficacia.

Opel Meriva OPC 3

El consumo homologado de este Meriva OPC se situaba en torno a los 8 litros de gasolina, si bien ya sabemos que estas cifras se alejan bastante de la realidad. A poco que no fuésemos cautos con el acelerador, el gasto se colocaba en 10 litros fácilmente, limitando la autonomía por un depósito de combustible de 53 litros.

Claro que el gasto no debía ser una prioridad para alguien que pusiese los ojos en un OPC (para ellos se presentó por la época un Vectra OPC CDTI biturbo con 212 CV) y siempre y cuando estuviésemos dispuestos a pagar los 23.670 euros (29.000 hoy en día) que la marca pedía por este Meriva, cuyo equipamiento tampoco es que fuese para echar cohetes, porque elementos como la alarma o el control de velocidad formaban parte de la lista de opciones.

No había alternativas para compararle, y aunque hubo monovolúmenes potentes y rápidos como el Mercedes-Benz B 200 Turbo o SEAT Altea FR, ninguno tenía un planteamiento tan radical. Por todo lo comentado, quizá sea el Opel OPC menos conocido, pero lo cierto es que hay que agradecerle a la marca el esfuerzo por lanzar una versión tan exótica y relativamente asequible.

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Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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COMENTARIOS

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Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

A título personal me gustaba el planteamiento del Meriva y esta versión OPC ya lo bordaba para un petrolhead como yo, aunque es tan exótico que no he visto ni uno, pero siempre es bueno recordar a estos buenos y poco comunes “grandes tapados”.

Javier Costas
Suscriptor

Yo lo probé en su momento. Era el trasto ideal si no tenías dinero para tener un deportivo y un monovolumen pequeño. Por una cantidad razonable de pasta podías tener las dos cosas a la vez. Y si no te acojonabas con las inercias -muy contenidas- era un realmente rápido…


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