Coche del día: Mastretta MXT

Coche del día: Mastretta MXT

Creado en México a modo de un deportivo pequeño y ligero, este modelo es una celebración de la conducción más purista


Tiempo de lectura: 4 min.

Lotus cuenta con una personalidad definida, muy marcada y claramente diferenciable. De esta manera, la marca fundada por Colin Chapman posee una amplia legión de seguidores que, sin embargo, no pueden dejar de plantearse cada poco tiempo cuáles son los vehículos que más se podrían parecer a los Lotus sin, claro está, ser parte de su gama. Una curiosidad sana y normal por perjudiciales que sean las comparaciones, dando por fruto una escasa lista de modelos donde se debe incluir al Mastretta MXT. Un deportivo que se produjo íntegramente en México, siendo una verdadera rareza para coleccionistas relacionados con los diseños actuales más minoritarios.

No obstante, vayamos paso a paso. Y es que, sin duda, a más de un aficionado le puede sorprender la producción en México de un deportivo como éste. No en vano, aunque el país norteamericano cuenta con una amplia tradición de fábricas automovilísticas desde que en él se asentaran marcas como Buick allá por 1921, ésta siempre se ha relacionado con diseños populares para el día a día. Una afirmación que debemos precisar con un “ casi siempre “, pues en algunos momentos sí ha existido una interesante producción nacional de modelos deportivos. En ese sentido, resulta imposible obviar el recuerdo de los Dinalpin.

Fabricados bajo licencia Renault por Diésel Nacional S.A, estos Alpine nacidos en la planta de Colonia Vallejo fueron desde 1965 una alternativa excelente a los deportivos importados. Además, entre las 693 unidades fabricadas sumando todas las versiones, se encontraban varias decenas de la escasa y casi desconocida GT-4. Ni más ni menos que la variante 2+2 del icónico A110. No obstante, la producción de los Dinalpin cesó rallando los setenta. No muriendo sin embargo la conciencia de poder fabricar en territorio mexicano modelos deportivos de corte nacional. Hilo que, en los albores del siglo XXI, recogió la empresa Mastretta.

Aunque México no ha contado con una reseñable trayectoria de diseños propios, sí ha sido – y es – una potencia en lo referido al ensamblaje de automóviles gracias a las marcas internacionales que producen en el país

Mastretta MXT, un deportivo mexicano

Cuando se fundó en 1987, Mastretta se especializó en la fabricación de minibuses para el transporte público en la periferia de México Distrito Federal. Así puestos, la verdad es que nada hacía presagiar que se fuera a dar el salto a la producción de deportivos. Sin embargo, los caminos empresariales pueden ser caprichosos. Al fin y al cabo, Peugeot tuvo en los molinillos de café su primer gran negocio allá por comienzos del siglo XIX. Y eso por no hablar de Skoda, fundada por un joven empleado de librería con la intención de arreglar bicicletas.

Sea como fuese, lo cierto es que hacia 1998 Mastretta empezó a ofrecer sus primeros Kit Car. En principio basados en modelos Volkswagen, aunque poco a poco fueron dando el salto a la creación de más y más componentes propios. ¿Resultado? La presentación en Londres – ¿guiño a Lotus? – del Mastretta MXT durante el 2008. Un modelo totalmente construido en México bajo diseños propios de la empresa, de los cuales se preveía vender en territorio local el 45% de las unidades.

Respecto al chasis, éste se realizó en aluminio y fibra de carbono. Todo ello con el objetivo de reducir al máximo el peso del MXT, quedando finalmente en tan sólo 980 kilos. Si a eso le sumamos la disposición central-trasera del motor, los reducidos voladizos y un centro de gravedad muy bajo realmente tenemos un deportivo en la línea de la tradición británica. Concretamente, en la que Lotus ha sintetizado como mejor representante aún a día de hoy con sus Elise.

mastretta

De los vehículos dedicados al transporte metropolitano público saltaron a los Kit Car, de los cuales pasaron al desarrollo de un deportivo propio como éste

En lo concerniente a la mecánica, el Mastretta MXT incluye un bloque de dos litros y cuatro cilindros construido en aluminio con 250 CV de potencia para llegar, curiosamente, a una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora. Todo ello gracias a la acción de un turbocompresor, bastante adecuado si además tenemos en cuenta que este deportivo se fabricaba en una cadena de montaje instalada en la ciudad de Toluca. A unos 2.600 metros de altitud. Una posición geográfica en la que los motores atmosféricos ya cuentan con graves deficiencias en su desempeño más prestacional debido a la evidente falta de oxígeno de cara a la combustión. Por cierto, en Mastretta siguen buscando nuevas propuestas de movilidad. No en vano, este 2022 acaban de anunciar la presentación de un triciclo eléctrico interesante para desplazarse por la ciudad. En fin, mentes inquietas. Eso siempre es una buena señal.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.