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Coche del día: Lancia Delta 2.0 16v LS (836)

Dinamismo y lujo a la italiana en versión compacta

Coche del día: Lancia Delta 2.0 16v LS (836)

Con el Lancia Delta 2.0 16v LS se mantuvo la tradición italiana de los turismos con personalidad deportiva, resultando una versión muy equilibrada con su propulsor de 2 litros alimentado por gasolina y un elevado nivel de equipamiento.

No le resultó fácil a la marca buscar un modelo de calle que representase el espíritu deportivo que emanaba de sus versiones de competición. En la década de los 90 este modelo contaba con un más que respetable pedigrí, y los ingenieros de Lancia se pusieron manos a la obra para crear un vehículo a la altura de las exigencias de sus clientes. La versión que nos toca hoy salió a la venta en nuestro mercado a mediados de 1993.

Si deseas saber como andaban alguno de sus rivales, puedes verlos si pinchas en ellos. Aquí tenemos el Renault 19 coupé 16v, Citroën ZX 2.0 16v, Opel Astra GSi o el Peugeot 309 GTi 16v. Estos se diferenciaban del Lancia Delta en que solo se ofrecían en carrocería de tres puertas, salvo el Renault 19, que también se vendía con cinco puertas.

Lancia Delta 20ie LS 2

Comparada con la generación anterior su imagen resultaba bastante diferente, con unas formas más suavizadas, sustituyendo sus características aristas por unas líneas curvas, ofreciendo una estampa menos agresiva pero deportiva al mismo tiempo. Ello se ve reflejado en un spoiler posterior y en unas faldillas o taloneras laterales, ambos con cierta función aerodinámica.

Su diseño resultaba más actual, aunque perdió buena parte de su personalidad, sobre todo en la parte trasera, con rasgos que le hacían diferenciarse del resto de sus competidores

Pero la evolución es imparable y se ve reflejado en una mejora de su Cx -con un valor de 0,32, y una ganancia del espacio interior, tanto para los pasajeros como para el maletero, con 320 litros de capacidad, con una ganancia de un 20 % respecto al anterior.

En cuanto a su equipamiento y acabado también dio un salto cualitativo. Sus asientos son excelentes, sobre todo los delanteros, de corte deportivo y con un acierto total en el compromiso confort/sujeción, con regulación lumbar y altura en el caso del conductor en el nivel de acabado LS. El asiento trasero es casi igual de cómodo, con un respaldo abatible por partes, lo que añade un plus de modularidad. Una bonita tapicería de tejido Alcántara redondea la atmósfera de confort.

Lancia Delta 20ie LS 4

La climatización automática funcionaba muy bien, al igual que el caudal de aire, sin ninguna queja por parte de todos los ocupantes. Los mandos, consolas y demás elementos de instrumentación también se mejoraron, con unos niveles de acabado que le otorgaban una mayor prestancia. La instrumentación y los mandos los adoptó de su hermano Dedra. Se puede criticar la falta de visibilidad trasera a causa de unos gruesos pilares C y a una pequeña luneta trasera muy inclinada, con lo que las maniobras marcha atrás había que realizarlas con cuidado.

Después de alabar en cierto modo sus virtudes y minimizar sus defectos de aspecto y confort, pasemos a ver a la tal vez parte más interesante del coche, aquello que se esconde debajo del capó. El 2.0 16v i.e. es un propulsor en posición delantera transversal de cuatro cilindros en línea. El bloque es de fundición de hierro y la culata de aluminio. Cuenta con dos árboles de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro. Entrega 142 CV a 6.000 RPM y un par máximo de 180 Nm a 4.500 RPM. Se alimenta con gasolina mediante un sistema de inyección electrónica.

Aunque los datos de fábrica anuncian una entrega del 80 % del par motor a partir de 2.000 vueltas, aunque hasta que no alcanza las 4.000 no muestra todo su potencial

Traducido al cristiano significa que por debajo de este régimen se muestra perezoso y poco elástico, perjudicando las aceleraciones desde salida parada y a las recuperaciones en marchas largas, lastrando efectividad en la conducción por carreteras de montaña.

Lancia Delta 20ie LS 3

Una vez en la banda de 4.000-7.000 RPM se muestra generoso y enérgico, aunque el precio a pagar es un consumo relativamente alto, con cerca de 13 l/100 km por ciudad, 7,6 l/100 km a 90 km/h de crucero y rozando los 9 l/100 km a 120 km/h. Sus prestaciones básicas son 210 km/h de velocidad máxima, 31,6 segundos para recorrer los 1.000 metros desde parado, poco más de 10 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado también. Sus recuperaciones son algo discretas, dedicando poco más de 10 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta y algo más de 16 segundos para el mismo registro en quinta.

El equipo de frenos es bastante efectivo, con discos ventilados delante y macizos detrás, ofreciendo unos buenos valores de frenada, con unos 47 metros a 100 km/h y 66 metros a 120 km/h. El ABS viene como dotación de serie. La suspensión es independiente en ambos ejes, con esquema McPherson delante y brazos tirados anclados a un subchasis detrás. La barra estabilizadora está presente en ambos ejes. Los neumáticos son de medidas 195/60 ZR15.

Mencionar lo mejor del Delta: su comportamiento. Su plataforma había crecido en todas sus dimensiones, tanto en vías como en batalla, sin apenas crecer en dimensiones exteriores. La rigidez del chasis es destacable, con unas suspensiones que respetan la firmeza de la carrocería en los apoyos de las curvas, al mismo tiempo que desempeñan perfectamente la función de ofrecer un gran confort a sus ocupantes. De comportamiento neutro, resulta muy estable en vías rápidas y ágil en zonas con curvas. Permite una conducción relajada a unas buenas medias. Su precio era de 2.750.000 pesetas, aproximadamente 30.000 euros de hoy.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Jose
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Jose

Era un cochazo, y creo que salio bastante mejor de lo que dicen los malditos tópicos. Algunos amigos y familiares lo tuvieron (este motor y el turbo) y todos coinciden en que era un señor coche.

Pero…la sombre del primer Delta era demasiado alargada, este siempre se vio como el hijo sin carisma.

Jose
Invitado
Jose

2.750.000 pesetas son 16.527,83€

RufusNK
Invitado
RufusNK

Suma la inflación de 25 años XD

Javier Costas
Editor

2.750.000 pesetas de 1999 (1 de enero) eran 16.527,83 euros en 1999.

Las pesetas del 93 no tenían el mismo poder de compra que las pesetas del 1999, ni los euros del 1999 (sin materialización en monedas) tenían el mismo poder de compra que los euros del 2019. De ahí que haya que tener en cuenta la inflación, todo ha subido de precio.

RufusNK
Invitado
RufusNK

Lo peor es que los grandes enemigos del Delta estaban en casa, compañeros de plataforma que de paso, contaban con motores de 5 cilindros. Porque si hablamos que este coche es del 93, el Bravo salio en el 95 (y era un coche con un aspecto mas deportivo) y el 145. Solo el 2.0 Turbo superaba a sus compañeros de plataforma, y recordemos, no es el motor Turbo mas potente del Grupo FIAT en aquella época (exacto, el FIAT Coupe usaba el 5C con turbo, 220 C.V.). De por si el gran problema del Delta MK2 fue básicamente el legado… Leer más »

Abel Garcia Cortijos
Invitado
Abel Garcia Cortijos

Yo tuve ese pero el motor 1.6 i.e. os aseguro que era una maravilla y en especial el sonido del motor. gran coche… lo echo de menos. ;-p


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.