Coche del día: Ford Mondeo 1.8 16v CLX (Mk.I)

Coche del día: Ford Mondeo 1.8 16v CLX (Mk.I)

Un modelo "mundial" muy equilibrado


Tiempo de lectura: 7 min.

El Ford Mondeo 1.8i 16v CLX tal vez sea la versión más equilibrada del Mondeo de primera generación, situado entre medias del 1.6 -demasiado básico- y el 2.0, bastante más equipado y caro. Con 115 CV de potencia ofrecía unas prestaciones dignas y suficientes para un conductor medio. Se fabricó en el período 1993-1996.

El nombre de Mondeo venía de la idea por parte de Ford de ofrecer un modelo de carácter global o mundial, que no es más que una deformación de este último término, siendo este el reemplazo del Sierra. Donde más éxitos cosechó fue en Europa, no así en EEUU, pues sabemos de sobra que esta nación es diferente al resto de los mortales y solamente fabricaba vehículos para satisfacer el gusto de su mercado interno.

Su cuerpo de dos volúmenes y medio denotaban semejanzas con modelos orientales, de líneas suaves y con un Cx de valor 0,31. Por ciertos detalles interiores recordaba a algunos modelos alemanes. Sus dimensiones eran las propias de una berlina media de la época, con 4.481 mm de largo, 1.747 mm de ancho y 1.372 mm de alto. Su peso en báscula se acercaba a los 1.400 kg.

Ford Mondeo CLX habitaculo

Una vez acomodados en su interior descubríamos unos asientos de dimensiones generosas que sujetaban bien el cuerpo. La base del asiento del conductor era regulable en altura, pero de forma manual, para contar con la regulación eléctrica de la misma teníamos que subir al nivel Ghia. No llevaba regulación lumbar, pero ello no suponía un sufrimiento para los riñones en viajes largos.

El volante también acompañaba, pues era regulable en altura y profundidad. El pedalier estaba bien situado al igual que la palanca de cambios, de forma que se encontraba de forma intuitiva y natural. El cuadro de instrumentos era convencional, de lectura fácil. Llamaba la atención el hecho de no llevar testigo de reserva de combustible y el comportamiento algo anodino de la aguja indicadora de nivel del mismo, pues en su primera mitad bajaba lentamente, acelerándose en la segunda mitad.

El acceso a su interior no era complicado en las plazas delanteras. En las traseras estaba algo limitado por lo invasivo que resultaba el marco interior. En las delanteras no existía problema de espacio, pero en las traseras los centímetros para las rodillas y las cabezas escaseaban. Su visibilidad era razonable, algo limitada hacia atrás por los ancho pilares C y el alto valor de inclinación de la gran luneta trasera. El maletero cubicaba unos correctos 470 litros.

Ford Mondeo CLX interior

La iluminación ofrecida por los faros era lo suficientemente buena para circular en condiciones deficientes de luz, y las escobillas limpiaparabrisas eran muy eficientes incluso en condiciones de lluvia torrencial. Su climatización era manual pero resultaba muy eficiente en cuanto a accionamiento y regulación. El techo corredizo era de apertura manual, con persiana para regular la entrada de los rayos solares.

Tanto espejos retrovisores como elevalunas (delanteros) contaban con accionamiento eléctrico, al igual que el cierre centralizado. El maletero y la tapa del depósito de combustible se podían abrir desde el interior. Curiosamente el maletero solo se podía abrir desde el exterior con llave, no existía botón de apertura, y llevaba un sistema de apertura de emergencia de la tapa del depósito de combustible desde el interior del maletero. Los respaldos posteriores se podían desbloquear desde el interior mediante unas palanquitas.

El conductor contaba con airbag frontal y los cinturones de seguridad eran inerciales y con sistema de pretensión. Las barras de protección lateral venían de serie y por fortuna la rueda de repuesto era de medidas normales. Llevaba bastantes elementos de confort, como equipo de radio, guantera, maletero y espejos de cortesía iluminados, limpia-lavaluneta trasero y alguna cosilla más.

Los ajustes de los materiales eran mejorables, pues los paneles del salpicadero y de las puertas tendían a hacer ruiditos, al igual que la bandeja trasera. Todo ello se acentuaba con el paso de los kilómetros.

Ford Mondeo esquema

A ver que nos cuenta su mecánica. El motor iba en posición delantera transversal y llevaba cuatro cilindros en línea con cuatro válvulas cada uno. Entregaba 115 CV a 5.750 RPM y un par máximo de 153 Nm a 3.750 RPM. Su cilindrada era de 1.796 cm3 y pertenecía a la familia Zetec. La distribución se realizaba mediante dos árboles de levas en cabeza, y la alimentación por inyección electrónica EEC-IV (Electronic Engine Control). En el Sierra saliente esa potencia se conseguía con un 2.0i, también de inyección.

Este tipo de alimentación se caracterizaba por una desaceleración progresiva de la inyección cuando el conductor levantaba el pie del acelerador. Ofrecía la ventaja de no dar tirones en circulación por ciudad haciendo más suave el funcionamiento del motor, pero a cambio se reducía el freno motor, haciendo necesario un mayor uso del pedal del freno.

El embrague resultaba progresivo pero rápido y eficiente. Los desarrollos del cambio podían parecer largos, pero se podía aprovechar bien el amplio rango de la curva de potencia. El 1.8 16v no era precisamente un motor silencioso a medio y alto régimen, y como buen multiválvulas la plenitud de potencia no se manifestaba hasta un régimen alto, alrededor de las 4.800 RPM. El corte de la inyección era a 6.900 RPM.

Ford Mondeo CLX Turnier

También estuvo disponible con carrocería familiar en acabado CLX

Sus prestaciones eran notables para la potencia que ofrecía. La velocidad máxima rozaba los 200 km/h, necesitando 11,5 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado y poco más de 32 segundos para recorrer los 1.000 metros desde parado.

Lo cierto es que eran unos valores bastante buenos comparados con los de sus competidores. Para pasar de 90 a 120 km/h en cuarta empleaba menos de 10 segundos, mientras que en quinta lo realizaba en unos 15,5 segundos. Llamaba la atención la exactitud del velocímetro: a 100 km/h de marcador la velocidad real era de 98 km/h, y a 120 km/h eran 118 reales.

Referente a los consumos, el Ford Mondeo 1.8 16v no salía mal parado. Por ciudad andaba por los 11 l/100 km, mientras que por carretera convencional a 90 km/h solo consumía 5,7 km/100 km. A 120 km/h subía a 7,2 l/100 km, cifras nada desorbitadas para un coche de 25 años aproximadamente. Con 62 litros de capacidad de combustible la autonomía era considerable.

La palanca de cambios era de recorrido corto y preciso, suave y seguro al mismo tiempo. La caja era manual, de cinco relaciones. Era de lo mejorcito del coche. La dirección estaba servoasistida, con un volante de tamaño adecuado y buen agarre. Reaccionaba con inmediatez a las órdenes del conductor. Los frenos se quedaban algo justos, con discos delante y tambores detrás. Si se solicitaba con asiduidad, por ejemplo bajando un puerto de montaña, acusaban fatiga y cierta vibración de los mismos. El ABS no se mostraba sensible. A 120 km/h necesitaba 66 metros para detenerse.

Donde más se disfrutaba era por carreteras abiertas y buen firme, negociando sin problemas las curvas rápidas y las lentas. Si lo llevábamos un poco al extremo ofrecía un comportamiento sobrevirador, algo extraño en un tracción delantera. Los suelos rotos no le gustaban nada y resultaba áspero y brusco en este tipo de firmes. La suspensión era independiente en ambos ejes, con sistema McPherson delante y Quadralink detrás, con dos brazos transversales y uno longitudinal. Ambos ejes contaban con barras estabilizadoras, muelles y amortiguadores telescópicos.

Un coche amplio y cómodo -sobre todo delante- con una mecánica excelente para la época, y sobre todo con unos consumos muy buenos. El equipamiento de serie era bueno en este nivel de terminación -CLX- Lo cierto es que los motores de la familia Zetec dieron muy buen resultado a Ford, y este 1.8 16v es un ejemplo de ello.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Sergioq4
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Sergioq4

No es un auto particularmente de mi agrado, aunque no me desagrada para otros. Y encima en Argentina decir Mondeo es decir: comprar alguno del puñado que traen 0km, venderlo (si alguien lo compra) a los dos años muy devaluado y después de esos dos años no conseguir ni aire para los neumáticos. Con todas las generaciones hicieron lo mismo. Volviendo al auto, parece que todos los fabricantes tendrían que agarrar un par de notas como estas o revistas viejas y replantearse lo que están haciendo. Se podían hacer autos bajos y habitables, la media no eran 1600kg, las ruedas… Leer más »

Saúl
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Saúl

Se vendió aquí el 1.6?

Javier Costas
Suscriptor

En nuestro comparador de seguros podrás comprobar que los 1.6 90 CV estaban disponibles desde acabado CL.

Sje
Invitado
Sje

Esta primera generación del Mondeo se vendió en EEUU no?

Javier Costas
Suscriptor

A partir de verano de 1994 como Ford Contour o Mercury Mystique.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.