Coche del día: Ferrari F50

Coche del día: Ferrari F50

Una bonita forma de celebrar el 50 aniversario de la marca


Tiempo de lectura: 6 min.

El Ferrari F50 es un superdeportivo -y superlativo- biplaza con motor central trasero en posición longitudinal que transmite su potencia a las ruedas traseras. El objetivo de su fabricación no era otro que la celebración del 50 aniversario de la marca (1947-1997), aunque en la práctica salió a la venta el 8 de marzo de 1995.

Fue el sucesor del tal vez más radical producto salido de la casa del cavallino rampante, el F40, siendo el primer modelo fabricado desde cero sin partir de ningún modelo existente en su saga de superdeportivos. Solo se fabricaron 349 unidades, y la primera preserie se dejó ver como prototipo en el Salón de Ginebra de 1995 en primer lugar, y posteriormente en el Salón de Tokio.

Esta primera unidad tiene un elevado valor histórico al ser un conejillo de indias por parte de la marca, siendo pilotado por insignes figuras como Niki Lauda, Gerhard Berger, Jean Alesi o Darío Benuzzi. Este carácter de pieza única se ve reforzado por el hecho de ser el último Ferrari en llevar un número de bastidor con cinco cifras, el F50 #99999 o Berlinetta Prototipo.

Ferrari F50 Berlinetta Prototipo (13)

Ferrari F50 Berlinetta Prototipo

Su primer propietario fue el importador de la marca en Bélgica, Jacques Swaters, después de permanecer unos dos años en manos de Ferrari. Diez años después, por 2007, pasó a manos de un coleccionista estadounidense, cambiando de nuevo de manos para otro coleccionista del mismo país, su actual propietario.

Solo se produjeron 349 unidades, justo una menos de la demanda estimada por el mercado

Después de esta breve reseña del number one veamos las características generales del modelo. Construido en aluminio y fibra de carbono (el chasis es monocasco), las curvas predominan en sus líneas, y su fondo integra elementos planos a modo de difusor para incrementar la carga aerodinámica a velocidades elevadas. Sí, en el F50 el difusor aerodinámico es de verdad.

Sus dimensiones acompañan a sus voluptuosas curvas, con 4.480 mm de largo, 1.986 mm de ancho y 1.120 mm de alto. La plataforma tiene 2.580 mm de batalla y 1.620/1.602 mm de vías delantera y trasera, respectivamente. Su peso oscila entre los 1.230 kg en seco y los 1.350 kg con el depósito de combustible lleno y el conductor a bordo. El reparto de pesos es del 42%-58 % delante y detrás.

Ferrari F50 5

La fibra de carbono está presente en su interior, en el panel de instrumentos y en los asientos, que llevaban cinturones de seguridad de tres puntos y con la opción de llevar otros con cuatro puntos. En aras de reducir peso el equipamiento de serie no era muy abundante, pues se conformaba con poco más que el aire acondicionado y un equipo de audio, pero carece de elementos importantes a priori como el ABS, dirección hidráulica y airbags.

Lo más interesante se encuentra en sus entrañas, detrás de los ocupantes. Se esconde un poderoso V12 a 65º con aspiración natural (atmosférico) de 4,7 litros, exactamente 4.698 cm3. Entrega 520 CV a 8.500 RPM, con un par máximo de 471 Nm a 6.500 RPM. El corte de la alimentación se encuentra a 10.000 RPM.

El bloque es de hierro fundido, con pistones forjados Mahle. La distribución es mediante doble árbol de levas en cabeza (DOHC) y cinco válvulas por cilindro -tres de admisión y dos de escape- accionadas por cadena. La alimentación es mediante un sistema de inyección electrónica Bosch Motronic M2.7. Todo este torrente de potencia se transmite a las ruedas traseras mediante una caja de cambios manual de seis velocidades.

Ferrari F50 2

Con 12 cilindros en V y 4,7 litros de cilindrada, sus 520 CV te permiten alcanzar los 325 km/h de velocidad máxima y los 100 km/h desde parado en 3,87 segundos. El F50 GT estaba preparado para la competición y conseguía alcanzar los 376 km/h gracias a sus 750 CV y reducir el 0 a 100 km/h hasta los 2,9 segundos

La suspensión es independiente de tipo push-rod, con brazos oscilantes de diferente longitud, muelles helicoidales, amortiguadores telescópicos de gas Bilstein, y sus correspondientes barras estabilizadoras. De frenos tampoco anda mal, con cuatro discos de hierro ventilados Brembo y pinzas de freno de cuatro pistones, con 356 mm de diámetro delante y 335 detrás. Las llantas son de aleación de magnesio Speedline, de 18×8,5 pulgadas delante y 18×13 pulgadas detrás, calzadas con unos neumáticos de medidas 245/35 ZR18 delante y 335/30 ZR18 detrás. No va mal calzado.

Las prestaciones son elocuentes, totalmente acordes con el rendimiento del motor. Su velocidad punta es de 325 km/h y tarda menos de cuatro segundos en alcanzar los 100 km/h desde parado -3,87 para ser exactos-. Los consumos también están a la altura -por altos-, con 29,4 l/100 km por ciudad, 21,4 l/100 km por carretera y 26,1 l/100 km combinado. A buen seguro que en las gasolineras te miran con buen ojo, además de por lo evidente.

Su precio de salida era de 440.000 euros, y se vendieron todos incluso antes de ser producidos. Para evitar la especulación habitual en modelos de series limitadas tan exclusivos como el F50, Ferrari impuso una serie de condiciones: reservar una sola unidad por cliente, imposibilidad de venderlo no antes de dos años después de la fecha de entrega y tener en propiedad un F40.

Ferrari F50 9

Es una forma de pertenecer a un club tremendamente exclusivo y elitista, pues no es suficiente tener una cuenta corriente con muchos ceros para adquirir una joya de este calibre. Pero siempre hay excepciones, como es el caso del Sultán de Brunei, Hassanal Bolkiah, que recibió a finales de 1998 ni más ni menos que seis unidades de originales colores: dos de color rojo, una de ellas denominada “Bolide”, y una unidad en colores azul, gris plata, amarillo y blanco.

No podemos olvidar el prototipo basado en el F50 para la competición, el F50 GT, que se construyó para participar en la categoría GT. Su techo era fijo y se le adosaron un nuevo alerón delantero y un gran alerón trasero. Incluía una toma de aire en el techo. El chasis monocasco continuaba siendo de fibra de carbono, y el peso se redujo hasta los 860 kg.

El motor sufrió importantes modificaciones, aumentando su potencia hasta los 750 CV a 10.500 RPM y el par máximo hasta los 529 Nm a 7.500 RPM, que le permitían alcanzar una velocidad máxima de 376 km/h y realizaba el 0 a 100 km/h en 2,9 segundos. El embrague era de discos de fibra de carbono y la caja de cambios secuencial. Se construyeron tres unidades contando con la colaboración de Dallara y ATR, pero plenamente desarrollado por Ferrari.

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Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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