Coche del día: BMW 745i Executive (E23)

Coche del día: BMW 745i Executive (E23)

Una soberbia "minilimusina" para viajar y presumir


Tiempo de lectura: 7 min.

El BMW 745i Executive era la versión más exclusiva de la gran berlina por excelencia de la marca bávara, lo que conocemos como un coche premium. Era su modelo más representativo, en este caso con el paquete cerrado de opciones donde el máximo lujo era su punto de partida inicial.

Nuestro protagonista pertenecía a la primera generación del modelo (E23), producido entre 1977 y 1987. Una característica común es que todos ellos montaban un motor de seis cilindros en línea. Su gran virtud era el equilibrio en todos los apartados, no destacaba en ninguno de ellos, pero siendo sobresaliente en casi todos ellos. En el segmento de los vehículos de representación era más importante cuidar al máximo los mínimos detalles, donde penalizaba más un pequeño fallo en la calidad o en los ajustes, así como alguna laguna en el equipamiento. Su sucesor fue el E32, del que podemos dar información en el futuro del E38 (3ª generación) sí tenemos información algo.

También podríamos poner al BMW 745i la etiqueta de “pequeña limusina” si atendemos a sus dimensiones: 4.860 milímetros de largo, 1.800 milímetros de ancho y 1.430 milímetros de alto. La plataforma tenía una batalla de 2.795 milímetros, con unas vías delantera y trasera de 1.508 y 1.530 milímetros respectivamente. Estos valores casan hoy perfectamente con una berlina media, superado incluso en la cota de anchura, más propia de un compacto. En báscula marcaba un peso homologado de 1.590 kilos (con el depósito de combustible lleno, de 100 litros de capacidad).

BMW 745i E23 (2)

Aunque las prestaciones de su estupendo motor de seis cilindros en línea de 3,4 litros eran muy buenas, lo que primaba en este vehículo de representación eran unos acabados exquisitos y un nivel de lujo y confort encaminados a mimar a sus ocupantes en un absoluto silencio

Solamente daremos unas pinceladas básicas de su línea exterior. En el frontal destacaban sus dos dobles grupos ópticos redondos, y en el centro una discreta parrilla de doble riñón que ofrecía un gran equilibrio. Nada que ver con los monstruosos frontales que exhiben los últimos modelos de la marca. Una ancha nervadura central recorría todo el capó a lo largo.

Visto de perfil mostraba una cintura no muy elevada, iniciándose en una cuña ascendente desde el morro, manteniéndose paralela hasta el suelo y descendiendo suavemente hacia la zaga. La superficie acristalada era amplia, con unas elegantes molduras cromadas a su alrededor. Las bonitas llantas de aluminio forjado le sentaban muy bien. Por último, la zaga mostraba una elegante discreción, con los pilotos agrupados en un formato rectangular y el anagrama del modelo -745i- en la esquina inferior derecha del portón del maletero. Una fina moldura cromada recorría todo el perímetro del BMW 745i, incluidos los paragolpes.

BMW 745i E23 (5)

Pasemos a su interior. Con sus destacadas medidas exteriores, el habitáculo gozaba de un gran espacio, perfecto para cuatro personas y aceptablemente cómodo para cinco. A pesar de su corta cota de anchura, el grosor de las puertas eran la mitad de la de las versiones actuales, por lo que no existían problemas de agobio. Los asientos delanteros eran auténticos butacones, con todas las posibles regulaciones eléctricas, incluida la altura de los reposacabezas. El volante solamente era regulable en profundidad, lo que no era obstáculo para que los pasajeros traseros viajasen con total comodidad en sus también confortables plazas.

El cuero de primera calidad cubría todos los asientos, paneles de las puertas, consola y reposabrazos central de las plazas delanteras, ofreciendo un aspecto lujoso y acogedor. El excesivo calor que podrían transmitir en verano a sus ocupantes se mitigaba gracias a una cortinilla practicable situada en la luneta trasera. El aire acondicionado se controlaba mediante dos pequeñas ruletas que actuaban sobre la temperatura y el caudal del aire. La selección para dirigir las salidas de aire se realizaba mediante botones.

Este BMW 745i Executive llevaba un equipamiento de serie sobresaliente. Ofrecía cierre centralizado de puertas, maletero y tapa del depósito de combustible, cuatro elevalunas eléctricos, “check control”, ordenador de a bordo, un completo equipo de audio compuesto por un radiocasete, amplificador, ocho altavoces y antena automática. También se incluían la pintura metalizada y las llantas de aluminio forjado con unos neumáticos específicos Michelin TRX de medidas 220/55. El 745i de serie llevaba neumáticos de medidas 205/70 de 14 pulgadas. El control de crucero era opcional.

BMW 745i E23 (3)

Como equipamiento de seguridad de serie llevaba el típico antirrobo que bloqueaba la columna de la dirección y una clave electrónica adicional controlada por el ordenador, que bloqueaba el encendido y activaba las luces de emergencia y la bocina después de tres intentos de arrancar. De forma opcional llevaba una medida con dos posiciones: la primera cierra puertas, maletero y tapa del depósito, y la segunda bloqueaba los seguros de las puertas. Otro elemento de seguridad opcional era una llave codificable que activaba la alarma si alguien intentaba forzar o mover el vehículo si no se había desactivado de forma previa dicha alarma.

Veamos que escondía bajo el capó. Su motor iba en posición delantera longitudinal y contaba con un bloque de seis cilindros en línea, con una cilindrada total de 3.430 cm3. El bloque era de fundición de hierro mientras que la culata se realizó en aleación ligera. La distribución se realizaba mediante un árbol de levas en culata, con dos válvulas por cilindro La alimentación era a través de un sistema de inyección electrónica de gasolina. Entregaba 252 CV de potencia máxima a 4.900 RPM y 375 Nm a 2.200 RPM de par motor máximo. En busca de la mayor comodidad de manejo el cambio asociado a este motor era automático, de convertidor de par con cuatro relaciones.

El esquema de las suspensiones era independiente en ambos ejes, de tipo McPherson delante y de ruedas semi-tiradas detrás. Ambos ejes compartían muelles, amortiguadores hidráulicos y barra estabilizadora. En cuanto al equipo de frenos el eje delantero disfrutaba de discos ventilados de 280 milímetros de diámetro, mientras que los traseros eran macizos, con idéntico diámetro, complementados con ABS. La dirección era servoasistida, aunque algo lenta, con cuatro vueltas de volante de tope a tope.

BMW 745i E23 (6)

Sus seis cilindros en línea eran un prodigio de suavidad, con unas prestaciones que no desmerecían el conjunto. Con 3,4 litros, sus 252 CV le permitían alcanzar los 226 km/h a cambio de unos consumos elevados

Las prestaciones no eran malas para mover 1.600 kilogramos con 252 CV. La velocidad máxima era de 226 km/h, necesitando 28,3 segundos para recorrer los 1.000 metros desde parado y unos ocho segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado. Los consumos sí que eran generosos, con prácticamente 11,8 l/100 km de consumo mixto y casi 20 l/100 km en conducción deportiva. Son datos obtenidos de una prueba real.

Su comportamiento enfocado al confort de los ocupantes era sobresaliente, destacando sobre todo en autopista, donde brillaba el excelente motor y la elevada comodidad del habitáculo. El nivel sonoro apenas era audible gracias a su buen aislamiento acústico, y las irregularidades del asfalto eran filtradas de maravilla por las suspensiones y el excelente mullido de los asientos.

BMW 745i E23 (4)

Las carreteras viradas no se le daban mal teniendo en cuenta su envergadura y peso, con un comportamiento básico bastante neutro. Si entramos más rápido de la cuenta en una curva bastaba con girar un poco más el volante y continuar pisando el acelerador para que los anchos neumáticos mantuviesen a raya el desplazamiento lateral. Su punto débil eran los frenos, a pesar de que sobre el papel los cuatro discos y el ABS parecían ser suficientes para detener su respetable peso a alta velocidad. Este BMW 745i Executive era un vehículo perfecto como modelo de representación, ideal para realizar grandes viajes por vías rápidas en el más absoluto silencio y elevadísimo nivel de confort y lujo.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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