Coche del día: BMW 320is (E30)

Coche del día: BMW 320is (E30)

El M3 italo-portugués


Tiempo de lectura: 7 min.

Cuando hablamos de BMW, pero sobretodo nos centramos en la década de los 80 y 90, podemos decir sin temor a equivocarnos que posiblemente fue la época dorada de la marca germana, donde con modelos como el que hoy os traemos hasta espíritu RACER, el BMW 320is (E30), demostraba porque se le consideraba un referente en cuanto a deportividad dentro del mundo de la automoción en general.

Esta versión es para mucha gente desconocida dentro de la gama de la Serie 3 de la marca germana, principalmente porque solamente estaba destinado a dos mercados en particular, el italiano y el portugués, única y exclusivamente por cuestiones legales y meramente burocráticas. Allí, en aquel tiempo, era imposible prácticamente para casi cualquiera el poder adquirir un automóvil deportivo que superara los 2.000 cc en cuanto a nivel de impuestos aplicados.

Con esta traba, anodina y sin sentido, se encontraba en aquel momento la marca bávara cuando allá por 1986 lanzaba al mercado su imponente BMW M3 (E30), un automóvil derivado directamente de los superturismo que por aquellas fechas competian en diversos campeonatos mundiales de velocidad y que además de poseer una impronta única y exclusiva, también lo atestigua con cifras sobre el papel a modo de prestaciones.

BMW 320is Coupe E30 3

El BMW 320is (E30) se posicionaba dentro de Italia y Portugal como una opción para la clientela que no quisiera pagar el nivel de impuestos desproporcionados que se aplicaba sobre la variante M3, pero sin perder el carácter de un propulsor diseñado en el departamento de Motorsport

Pero claro, aquel icónico M3 se encontraba ante el escollo ya mencionado por parte de los políticos de turno en ambos países y ponía en una posición muy complicada a los amantes de la marca que por un lado anhelaban tener un M3 (E30) en la cochera, pero por otro no estaban dispuestos a asumir los recargos fiscales que, vía impuestos, les tenían preparados sendos gobiernos.

Así que BMW buscó una solución a aquel dilema, que no hacía más que complicar el lanzamiento de uno de los automóviles que más han dado a la marca en las últimas décadas y que además por derecho debían tener acceso todos y cada uno de los países europeos donde la marca bávara tenía presencia.

En esta tesitura los ingenieros alemanes buscaron una solución con la que contentar a sus afligidos clientes italianos y portugueses, y esa solución venía en forma de BMW 320is. A medio camino entre un M3 y un 325i del momento, los alemanes decidían utilizar el bloque del M3, el famoso S14B23, pero recortando su cilindrada hasta los 1.990 cc, básicamente disminuyendo la carrera del primero desde los 84 mm hasta los 72,6 mm, manteniendo el diámetro de cilindros en 93,4 mm.

BMW 320is Coupe E30 4

Utilizando el mismo bloque del M3, los ingenieros de la marca daban vida a este propulsor de 1.990 cc gracias a una reducción de la carrera del mismo

El resultado no podia ser mejor, porque aún a pesar de aquella “amputación” mecánica, el nuevo propulsor ideado, diseñado y ensamblado por el departamento de Motorsport y que portaría la codificación interna de S14B20, conseguía estar a la altura de lo esperado y tan solo quedaba a 8 CV de potencia de un M3 (E30) al uso.

Con 192 CV a 6.900 RPM, esta versión exclusiva para aquellos dos países tenía mucho que decir y dar a sus nuevos propietarios, porque en él se había depositado toda la experiencia y pasión que la marca, por aquel entonces, daba a todos y cada uno de sus productos, convirtiendo de facto a esta versión en un automóvil que a la vuelta de unos años sería objeto de culto por los seguidores de la marca.

Los datos hablaban por sí solos, con un par máximo de 210 Nm a 4.800 RPM, el 320is conseguía alcanzar una velocidad punta de 227 km/h, curiosamente y al igual que la potencia, también se quedaba en este aspecto a 8 unidades del M3. La aceleración de 0 a 100 km/h se situaba en 7,9 segundos, gracias entre otras cosas a su cambio invertido Getrag heredado del M3, que gozaba de una sincronía y tacto espléndida, facilitando la labor cuando uno se empleaba a fondo en aceleraciones.

BMW 320is Sedan E30

Tanto su comportamiento como las prestaciones emanadas del S14B20 estaban a la altura de un automóvil que portara un corazón “M”

Pero si había algo curioso en este 320is y que a la vez lo hacía diferente respecto de un M3 era su configuración de carrocería, ya que esta no gozaba de las aletas ensanchadas de su hermano. Además, sí que disponía de una versión de cuatro puertas, como ocurría en otros automóviles de la competencia como el Mercedes-Benz 190 2.3 16 válvulas, el rival más directo del M3 pero que por potencia quedaba en el rango de este 320is.

Así que nos encontrábamos con la opción de pedir nuestro “M3 ítalo-portugués” en tres o cuatro puertas, siendo la primera variante la más deportiva y que además contaba en origen con el pack específico M-Technik II, en el que se incluia paragolpes y faldones deportivos, así como un alerón trasero o llantas específicas BBS en 14 pulgadas.

En su interior unos asientos deportivos, volante de tres radios y pomo específico del cambio resaltaban sobre cualquier otra versión dentro de la gama E30. Otros detalles que delataban a los 320is eran una escala en su velocímetro hasta los 260 km/h, el logotipo de Motorsport dentro del cuadro de instrumentos o un indicador de la temperatura del aceite en el lugar del económetro habitual de BMW, que al igual que en el estandarte dentro de los E30, el M3, nos daban una pista sobre la genética y espíritu RACER de aquella variante.

BMW 320is Coupe E30 2

Lo mejor sin duda en este automóvil era la opción de adquirirlo en formato berlina, haciéndolo aún más aprovechable y de algún modo camuflado, convirtiéndolo en un “lobo con piel de cordero”

Sin embargo, sí nos decidíamos por la opción del BMW 320is (E30) de cuatro puertas, la cosa cambiaba, y entonces nos encontrábamos con una berlina como cualquier otra de la gama, en la que no había ningún elemento que delatara ante qué automóvil nos encontrábamos y cuáles eran las intenciones de este, algo insólito teniendo en cuenta el corazón que latía en su vano motor.

En cualquier caso, y de manera opcional, se podía optar por todo el equipamiento que sí que estaba de serie en la versión coupé, como ya hemos hecho referencia anteriormente, con un kit de carrocería específico, asientos deportivos o un volante y pomo de la palanca del cambio como el que hacía acto de presencia en su homónimo de tres puertas y por supuesto en el M3.

Aquella versión se mantuvo en el mercado de ambos países desde aquel 1986, en el que se lanzó a la par que el M3, hasta 1990, momento en el que se presentaba la última y más extrema versión del icónico BMW M3, denominada Sport EVO, con 238 CV de potencia, contando con un total de 3.748 unidades fabricadas, de las cuales 2.542 pertenecen a la carrocería coupé y 1.206 a la berlina.

Aquel automóvil, que venía para dar una solución a la legislación vigente de ambos países, se ha convertido en uno de los más deseados dentro de los vehículos con genética Motorsport de la marca bávara

En la actualidad, y como os podéis imaginar, cualquier 320is, sea del año que sea, carrocería e incluso equipamiento que porte, es objeto de deseo de coleccionistas, forofos de la marca y en definitiva de todos aquellos que somos amantes del motor en general y estos youngtimers en particular.

Con precios que en ningún caso bajan de los 30.000 euros, hay ya unidades en el mercado que prácticamente pueden duplicar este precio, llegando incluso a estar a la altura de muy buenos ejemplares de M3 (E30), convirtiendo a este 320is en un rara avis digno de pasar a la historia de los automóviles salidos del seno de Motorsport, como uno de los más exclusivos y difíciles de ver en la actualidad.

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Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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