En los años noventa tuve la oportunidad de visitar el Salón del Automóvil de París, y allí conocí la existencia de la Escuela de Diseño Espera Sbarro: un folleto, que todavía tengo por ahí guardado, enseñaba lo que los alumnos hacían. Todo un sueño para un chaval que quería dedicarse al mundo del motor. Y aunque la vida me llevó por otros derroteros, recuerdo con nitidez esa ilusión adolescente de ser diseñador de coches. Por eso, hablaros hoy del Espera Sbarro Katana tiene para mí un significado muy especial.
Franco Sbarro, alma mater de la Escuela que lleva su apellido, nunca se ha caracterizado por seguir las normas. Sus prototipos, sin llegar al nivel de extravagancia de los del desaparecido Luigi Colani, solían ser bastante diferentes a lo que se estilaba en cada época, tanto en lo estético como en las soluciones técnicas que utilizaban. Dos buenos ejemplos son el mecanismo del Sbarro Robur para aparcar, sencillo y atrevido al mismo tiempo, o la rueda orbital del Sbarro Osmos.
El Espera Sbarro Katana
Un tema que siempre me ha llamado la atención en este mundillo es el de la reutilización de algunos nombres por parte de diferentes empresas automotrices (si os resulta interesante que hablemos de esto, dejádnoslo en los comentarios). El nombre Katana lo utilizó Suzuki en varias ocasiones a lo largo de la historia. Espera Sbarro lo utilizó posteriormente para un prototipo presentado en 2008, y es de este modelo del que vamos a hablar ahora.
El Espera Sbarro Katana no es discreto, ni pretendió serlo nunca. Y de igual modo, tampoco está diseñado para ver pasar el tiempo en un museo: es un prototipo rodante. Eso sí, rodante en donde esté legalmente permitido, pues como buen prototipo no es matriculable. El color azul en el que está pintado para mí es un acierto, realza las esbeltas líneas de la carrocería en composite.
La vista frontal es muy llamativa, con unas aletas delanteras muy prominentes que contrastan con el capot a menor altura. Los grupos ópticos delanteros son minimalistas, pero no le quitan al Katana ni un ápice de agresividad. Este Sbarro se ve bruto y radical. El sutilísimo parabrisas es una leve insinuación de lo que suele ser el parabrisas de un deportivo. De hecho hay que mirar dos veces para encontrarlo, y el subconsciente nos trae a la mente la versión más radical del Spider Renault Sport.
En el lateral conviven las formas redondeadas de la parte frontal, que parecen evocar a algunos deportivos de los años sesenta. Pero a la altura del habitáculo, las líneas rectas ascendentes cobran un protagonismo total. A la altura del habitáculo, el diseño de la toma de aire parece inspirarse un poco en el Ferrari Testarossa visto por Koenig Specials, en este caso con una parte inicial en negro que termina con el diseño de una bandera de cuadros. Todo muy racing.
La parte trasera da la sensación de un déjà vu de algunos Aston Martin, con unos pilotos también muy minimalistas. El habitáculo prescinde de casi cualquier detalle innecesario, y digo casi porque una de las premisas de este Espera Sbarro Katana era integrar un smartphone y un sistema manos libres de Parrot. El motivo fue que Orange, la conocida empresa de telecomunicaciones, se había asociado con la Escuela de Diseño para la realización de este prototipo, y quiso dejar su impronta en el mismo.
Y como buen modelo funcional, el corazón de este prototipo es nada más y nada menos que el motor B16 VTEC de Honda, un cuatro cilindros de 1,6 litros de cubicaje y 160 CV de potencia, situado transversalmente detrás de los asientos, asociado a una caja de cambios manual. Además, la parte trasera de la carrocería se puede retirar para poder acceder al motor.
Y para coronar la parte técnica de este modelo, el Katana utiliza el chasis “Dual Frame” de Sbarro, que consiste en un chasis tubular donde van colocados motor, caja de cambios y suspensión, y por otro lado la carrocería en composite, que va sostenida por seis esferas neumáticas que hacen que “flote” con respecto al chasis, eliminando así el balanceo de la carrocería (una alternativa técnica diferente a la que Citroën implementó en el Xantia Activa). El conjunto, además, se caracteriza por su ligereza, siguiendo la premisa del genial Colin Chapman.
Con todos estos ingredientes, el Espera Sbarro Katana se convierte en un deportivo muy apetecible. Pero con una única pega: olvídate de conducirlo en una carretera revirada, su anterior dueño ya intentó matricularlo sin éxito. Aunque siempre nos quedará poder ponerlo a prueba en un circuito. Es el precio a pagar por tener un modelo tan especial.


Jesus Alonso
Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.