Lexus LFA Concept, lío eléctrico de Goodwood

Lexus LFA Concept, lío eléctrico de Goodwood

Vuelve el LFA, y es menos corriente que nunca


Tiempo de lectura: 9 min.

Lexus ha sacado un LFA eléctrico camuflado en Goodwood y, claro, ya tenemos el lío servido. Una cosa es hacer un superdeportivo eléctrico, porque hoy lo puede intentar cualquiera con una batería enorme, mucho par, cuatro gráficos de aceleración y una presentación con humo azul; otra muy distinta es tocar las siglas LFA sin que medio mundo saque la antorcha, el bidón de gasolina y el recuerdo del V10 como si aquello fuera una reliquia sagrada. Aquí Lexus no ha enseñado solo un prototipo. Ha tocado un nervio. Y además lo ha hecho con esa calma tan japonesa de quien sabe que acaba de tirar una cerilla en un garaje lleno de gasolina emocional, pero finge que solo pasaba por allí para enseñar un concept. Eso también cuenta, porque Lexus no suele moverse a base de golpes de efecto gratuitos.

La sorpresa tuvo gracia porque el LFA Concept no estaba anunciado para subir la colina. Lexus lo llevaba al Goodwood Festival of Speed como exposición estática en el paddock de supercoches, que viene a ser el modo “mira, pero no toques”, pero el coche acabó rodando por el famoso ascenso del festival.

Un prototipo quieto puede esconderlo casi todo. Puede esconder peso, tacto, intención y hasta falta de alma, si el diseño acompaña y las luces quedan bien. Un prototipo que se mueve, aunque vaya camuflado, ya empieza a pedir que lo juzguen como máquina, y más si aparece en el mismo sitio donde el LFA original se dejó ver como prototipo hace 17 años. Lexus no eligió Goodwood porque quedaba bonito en la agenda. Lo eligió porque el recuerdo estaba allí esperando con los brazos cruzados.

La pregunta, entonces, no es si el nuevo LFA Concept puede sonar como aquel V10. No puede. Tampoco debería intentarlo. La pregunta buena es si Lexus puede fabricar otra forma de emoción sin hacer cosplay de gasolina.

Lexus LFA Concept Goodwood eR Julio 2026 (8) El nombre LFA no es decoración

El LFA original no fue un superdeportivo normal. Nació tarde, costó una barbaridad y llevó a Lexus a un territorio donde muchos no la esperaban.

Una marca asociada a berlinas silenciosas, fiabilidad japonesa y clientes tranquilos apareció con un V10 atmosférico capaz de subir de vueltas como si Yamaha hubiera firmado un pacto raro con el diablo, y lo hizo sin pedir perdón por llegar a una fiesta dominada por Ferrari, Porsche o Lamborghini. La gracia estaba en que el coche no parecía una copia japonesa de nada, sino una rareza construida desde una obsesión muy concreta: hacerlo todo a su manera, aunque esa manera fuese cara, lenta y difícil de explicar en una reunión de contables.

La carrocería de fibra de carbono, el cuadro digital porque la aguja física no daba abasto, el sonido, la respuesta del motor y esa precisión casi antipática lo convirtieron en algo mucho más interesante que un simple superdeportivo caro. Era caro, sí, pero también era raro de verdad. Y los coches raros de verdad envejecen mejor que los coches pensados solo para ganar una comparativa de lanzamiento.

Por eso el apellido pesa. Lexus no puede usar LFA como quien recupera una denominación bonita para darle brillo a un producto correcto. Hay nombres que admiten cierta elasticidad y otros que no. LFA pertenece al segundo grupo, no porque el coche viejo fuese perfecto, sino porque era muy suyo. Raro, preciso, caro de justificar y difícil de olvidar. Si el nuevo solo acelera mucho, mal asunto. Si se queda en la cabeza después de bajarte, entonces empezará la conversación seria.

Lexus LFA Concept Goodwood eR Julio 2026 (4) Un eléctrico no debe imitar al V10

El error más fácil sería intentar que el LFA eléctrico imitase al V10 como un karaoke triste. Meterle un sonido falso de motor atmosférico, ponerle cambios simulados sin gracia y venderlo como si todo siguiera igual sería la forma más rápida de cabrear a los que aman el original y aburrir a los que quieren algo nuevo.

Mira, no pasa nada por admitirlo: aquel motor no vuelve, y si vuelve en forma de altavoz, peor. Un eléctrico tiene otras armas, pero hay que usarlas bien. Puede tener una respuesta inmediata, un centro de gravedad bajo, un control de par muy fino y una capacidad de ajustar el comportamiento que un coche térmico no puede igualar con la misma facilidad. El problema es que todo eso puede sonar a catálogo si luego el coche se conduce como una consola carísima, con mucha cifra, mucha tracción, mucha batería en el suelo y una frialdad que te deja igual.

Ahí entra lo de la experiencia multisensorial que dice la marca, aunque dicho así suene a folleto de hotel con spa. Traducido a cristiano, Lexus tiene que hacer que el coche comunique por todos los sitios posibles: dirección, freno, acelerador, postura, sonido propio, vibración, aerodinámica y respuesta. El conductor no puede sentirse sentado sobre una batería con mucha potencia y poco pulso, porque entonces el LFA Concept será rapidísimo y perfectamente olvidable.

El LFA original era especial porque tenía una escalada emocional. El motor no te lo daba todo de golpe, sino que construía el momento hasta arriba, con esa rabia limpia que hacía que cada marcha pareciera una provocación. El eléctrico no puede repetir ese ritual, pero puede crear otro si Lexus tiene la valentía de hacerlo raro, afilado y memorable. Competente ya son muchos. LFA debería significar algo más.

Lexus LFA Concept Goodwood eR Julio 2026 (3) Goodwood no perdona el postureo

Goodwood era un buen sitio para enseñar el coche porque allí la historia está mirando. No es un salón frío, ni una presentación con pantallas gigantes, ni un vídeo con frases profundas sobre el futuro de la movilidad. Es una colina estrecha, público cerca, coches imposibles por todas partes y una mezcla de ruido, gasolina, electricidad, clásicos y prototipos que deja en ridículo cualquier discurso demasiado inflado. Allí un coche tiene que pasar. Punto.

El LFA Concept subió camuflado, así que Lexus todavía juega al misterio. No sabemos su potencia, su batería, su peso, su autonomía, su precio ni cuánto de ese prototipo llegará a producción.

Lo que sí sabemos es que la marca ha querido enseñarlo en movimiento junto a los GR GT y GR GT3 de GAZOO Racing, y eso no parece un adorno puesto para hacer bonito en la foto. Ese trío coloca al LFA Concept dentro de una familia deportiva más amplia, no como una ocurrencia aislada para calentar redes. Toyota y Lexus hablan mucho de multitecnología, y a veces ese discurso suena a refugio corporativo para no casarse con nadie, pero en deportivos puede tener bastante gracia si sirve para desarrollar coches distintos con un mismo objetivo: emocionar sin depender de una única receta. Lo importante no es la doctrina. Lo importante es que el resultado tenga sangre.

La lista de pilotos también suma credibilidad. Elfyn Evans, Kazuki Nakajima, Hiroaki Ishiura, Sho Tsuboi, Yuichi Nakayama o Uwe Kleen no estaban allí para mover el coche de un expositor a otro como quien aparca un prototipo con cuidado. Lexus necesita manos serias para desarrollar algo así, porque un LFA no puede nacer de un render bonito ni de una frase sobre la movilidad del mañana. El original se ganó su leyenda porque detrás había una obsesión larga, y el nuevo tendrá que sudar la suya.

Lexus LFA Concept Goodwood eR Julio 2026 (6) El nuevo LFA debe ser raro

Lexus juega con una ventaja que muchas marcas no tienen: no necesita parecer Ferrari, Porsche ni Lamborghini. El LFA original funcionó justo porque no intentaba ser una copia japonesa de un superdeportivo europeo. Iba por libre.

Era más frío en apariencia, más obsesivo en ejecución y más extraño en concepto, y esa diferencia, que al principio pudo confundir a algunos, acabó siendo su mejor defensa con el paso del tiempo. El nuevo LFA Concept debería seguir esa línea. No hace falta que sea el eléctrico más brutal del mundo, ni el que más grite en redes, ni el que gane todas las comparativas por pura cifra. Hace falta que sea el más Lexus en el mejor sentido: preciso, trabajado hasta el exceso, elegante sin blandura y con un punto de rareza que no puedas encontrar en otro sitio.

El desafío real no está en hacer que el LFA Concept sea aceptable para los enemigos del eléctrico. A esos igual no los convences ni aunque el coche les prepare café, les devuelva el V10 en sueños y les firme una disculpa en japonés. El desafío es convencer a quienes sí están dispuestos a aceptar un deportivo eléctrico, pero no un LFA sin alma. Porque ese es el punto. El problema no es la batería. El problema sería la indiferencia.

Lexus ha hecho bien el primer movimiento, porque ha creado sorpresa, ha elegido el escenario adecuado y ha puesto el nombre LFA otra vez en circulación sin esconder el coche bajo una sábana hasta el día de la presentación oficial. Pero ahora viene lo difícil: enseñar datos, peso, tacto, sonido propio, intención y una versión de producción que no llegue descafeinada después de haber calentado demasiado al personal. El LFA Concept eléctrico no tiene que pedir perdón por no llevar un V10; tiene que justificar que Lexus vuelva a tocar esas tres letras. Si lo consigue, el sacrilegio quedará en susto. Si no, Goodwood habrá sido solo una entrada triunfal para una promesa demasiado grande. El viejo LFA tardó años en ser entendido del todo; el nuevo no tendrá tanta paciencia alrededor, porque el público ya llega con la comparación hecha y con el veredicto a medio escribir. Por eso Lexus no solo tiene que hacerlo bien. Tiene que hacerlo raro de una forma convincente.

Lexus LFA Concept Goodwood eR Julio 2026 (2)
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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
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