Coche del día: Alfa Romeo 8C Spider

Coche del día: Alfa Romeo 8C Spider

De un prototipo de salón a un objeto de deseo con sello Ferrari: la historia del descapotable que salvó el honor de Alfa Romeo


Tiempo de lectura: 6 min.

El Alfa Romeo 8C Spider se presentó en el Salón de Ginebra de marzo de 2008 vestido de blanco –una elección que nadie esperaba de una marca que había construido su identidad sobre el rojo– y con una misión que iba mucho más allá de ser un deportivo de lujo de edición limitada. Era la versión descapotable del 8C Competizione, el coche que Sergio Marchionne había decidido llevar a producción en 2006 para hacer exactamente lo que ningún plan de producto convencional podía conseguir: recordarle al mundo, y sobre todo a sí misma, lo que Alfa Romeo era capaz de hacer cuando no tenía miedo.

Una marca que había perdido el rumbo

Los primeros compases del siglo XXI fueron casi frenéticos. La tecnología turbodiésel lo dominaba todo, incluso en segmentos donde, en teoría, la pasión y la deportividad eran la moneda imprescindible para tener aceptación. Volkswagen con los TDI, PSA con los HDI, FIAT con los JTD –auténtica referencia en cuanto a turbodiésel, por cierto–… Todo parecía girar alrededor de una tecnología que pronto se convirtió en el futuro del automóvil y algunas acciones por parte de los gobiernos convirtieron esos motores en la mejor elección.

Mientras tanto, algunos fabricantes pudieron aprovechar para salir de las sombras, al tiempo que otros se quedaban sumidos en el ostracismo por no tener propulsores alimentados por gasóleo. Las marcas japonesas –excepto Nissan que se aprovechó de su alianza con Renault–, por ejemplo, se vieron contra las cuerdas en una Europa absorta en los motores diésel, que aupó sin miramientos a una marca que habían dejado atrás por un pasado un poco turbio: Alfa Romeo. Posiblemente, la firma italiana fuera de los fabricantes que más rédito sacó de aquella locura por el motor alimentado por gasóleo.

Sin embargo, eso puso a la marca atrapada entre 2 fuegos: por un lado, la necesidad de volumen que imponía su pertenencia al grupo Fiat; por otro, la exigencia de sus propios compradores –y de su propia historia– de ofrecer coches con carácter genuino. El resultado de ese conflicto había sido una gama perfectamente competente pero camino de perder esa esencia que se espera de un Alfa Romeo. El 156 y el 147 habían sido éxitos comerciales; también habían sido, en cierto modo, una renuncia.

La marca había salido del mercado americano en 1995 sin fecha de regreso. Su presencia en competición era anecdótica. Y la última vez que Alfa Romeo había construido un deportivo puro con motor delantero y propulsión –la combinación que define la identidad técnica de la casa desde los años 20– había sido con el Spider Serie 4, cuya producción se había cerrado en 1993. 15 años de silencio en ese territorio.

Mientras que el bloque V8 derivado de Maranello se llevaba todo el protagonismo, gran parte de la magia del 8C Spider residía en su sistema de escape, calibrado específicamente para resaltar la orquesta mecánica que el techo de lona, al plegarse, permitía escuchar en alta fidelidad

Alfa Romeo 8C Spider (2)

El 8C Competizione: de Frankfurt a la calle en 8 meses

Casi de golpe, en el Salón de Frankfurt de 2003, se presentó el concept 8C Competizione, un espectacular deportivo diseñado en el Centro Stile de Alfa Romeo, dirigido entonces por Wolfgang Egger. La recepción fue entusiasta, pero los concepts bien recibidos rara vez llegan a producirse: el grupo Fiat tenía otras prioridades y el proyecto quedó en espera. Es decir, pusieron la miel en los labios, pero ahí lo dejaron.

Fue Marchionne quien en 2006 dio la señal definitiva para que aquel concept car pasara a producción, con un plazo de ejecución que el propio Centro Stile calificó de ambicioso: 8 meses para redefinir los trazos originales y presentar la versión definitiva en París.

El 8C Competizione de producción finalmente se dio a conocer y se recibieron 1.400 pedidos en pocas semanas; las 500 unidades planeadas se agotaron antes de que el primer coche llegara a manos de un cliente. El primero fue entregado en Italia en octubre de 2007; el primero en Estados Unidos –donde el 8C marcó el regreso oficial de Alfa Romeo tras 13 años de ausencia– lo adquirió el cineasta y coleccionista James Glickenhaus en noviembre de 2008.

El Spider: Pebble Beach, Marazzi y Ginebra

Antes incluso de que el Competizione llegara a producirse, apareció el Alfa Romeo 8C Spider. En el Concurso de Elegancia de Pebble Beach de 2005, Alfa Romeo presentó un prototipo del 8C Spider construido por la Carrozzeria Marazzi, la pequeña firma milanesa que había trabajado para la marca en las décadas anteriores. La acogida fue tan favorable que Marchionne confirmó oficialmente la producción del Spider el 25 de septiembre de 2007, con una tirada planeada también de 500 unidades y un precio de partida de alrededor de 165.000 euros –considerablemente más que el coupé–. La versión de producción se desveló en Ginebra en marzo de 2008 y la fabricación comenzó en 2009, en Módena, de nuevo con Maserati a cargo de la manufactura.

Técnicamente, el Spider compartía con el Competizione el motor V8 de 4.691 cc desarrollado por Ferrari, capaz de rendir 450 CV a 7.000 rpm y 470 Nm a 4.750 rpm, con cambio secuencial de 6 velocidades con levas al volante, así como la plataforma de Maserati. Para compensar la pérdida de rigidez de la carrocería abierta, Alfa Romeo añadió un travesaño bajo el capó y un marco del parabrisas en fibra de carbono. Los muelles y barras estabilizadoras se endurecieron, pero los amortiguadores se suavizaron para recuperar el confort perdido. Los frenos de carbono-cerámica pasaron a ser de serie, ahorrando 14 kilos respecto al Competizione. El peso total subió a 1.675 kilos y el 0 a 100 km/h pasó a 4,5 segundos, 2 décimas más que el coupé.

329 unidades y una crisis que truncó los planes

La Gran Recesión de 2008 golpeó de lleno los planes de producción. De las 500 unidades previstas, solo se fabricaron 329 Spiders entre 2009 y 2010, de los cuales 35 fueron destinados al mercado americano, donde el precio de venta llegó a los 299.000 dólares. El propio Marchionne, que había sido el impulsor del proyecto, se quedó con un ejemplar del Competizione y otro del Spider. El coche fue, en palabras de la propia marca, el estandarte en torno al cual Alfa Romeo redefiniría su identidad y sus valores: un punto de partida estilístico y técnico para la planificación futura de productos. La promesa no fue en vano –el Giulia y el Stelvio que llegarían años después deben algo a lo que el 8C demostró que era posible– aunque el camino entre uno y otro estuvo lleno de proyectos cancelados y años perdidos.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
Suscribir
Notificar de
guest

0 Comentarios
el más nuevo
el más antiguo el más votado


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.