El Daewoo Nubira se ponía a la venta en España en 15 de junio de 1997 y según la prensa de la época, era una revolución en la oferta del fabricante coreano. El modelo representaba una importante ganancia en calidad general, así como en equipamiento y diseño. De hecho, el coche se desarrolló en Reino Unido y su diseño exterior nació en Italia. Acciones, las dos, que tenían el objetivo de ganarse el favor del público europeo.
Los gustos entre las diferentes regiones del planeta son, en ocasiones, casi contrarios. Es muy llamativo como cambian las cosas según la educación y la cultura general, aunque en según que circunstancias, esas diferencias en los gustos pueden ser un problema. Y si no que se lo digan a los fabricantes de coches orientales, que siempre suelen tener problemas para introducir sus productos en Europa, a pesar de que, por lo general, son buenos productos y su tecnología, así como su diseño, están bien vistos en el Viejo Mundo.
Sin embargo, no todos los productos orientales pueden venir a Europa sin cambios, los coches chinos o los coreanos no tienen la misma acogida que los japoneses y eso obliga a tomar decisiones. Así tuvo que hacer Daewoo a finales de los 90 para poder expandir su gama de modelos en El Viejo Mundo. Esos cambios fueron, básicamente, desarrollar los coches destinados a Europa, en Europa, como el Daewoo Nubira, cuyo desarrollo se llevó a cabo en Reino Unido –en el centro técnico de Worthing–, mientras que su diseño exterior fue cosa de uno de los considerados “mejores carroceros del mundo”, el estudio I.D.E.A., es decir, su carrocería se diseñó en Italia.
Como luego harían marcas como Hyundai, el Daewoo Nubira era un coche coreano que quería parecer europeo, para gustar a los europeos
Así, como cabría esperar, el Daewoo Nubira lucía “muy europeo”, con líneas sencillas pero equilibradas, bien ejecutadas y coherentes, aunque claramente poco imaginativas. La revista Coche actual lo catalogó como atractivo, aunque con un habitáculo algo tristón. Culpa, básicamente, de un salpicadero algo simple y de unas tapicerías muy orientales –en los 90, los fabricanes orientales usaban tapicerías muy peculiares por tonalidades y patrones–. Destacar, no obstante, que no se usó plásticos de tonos demasiado claros, otra característica de los coches fabricados allá donde nace el sol.
Las ventas en España arrancaron con dos versiones: Daewoo Nubira 1.6 SX, con un precio de 2.198.431 pesetas, y Daewoo Nubira 2.0 CDX, con un precio de 2.756.000 pesetas. El primero, con una potencia de 106 CV a 5.800 revoluciones y un par de 145 Nm a 3.800 revoluciones, se colocó como el más básico y el más vendido, al menos durante un tiempo. El segundo, ya con 134 CV a 5.400 revoluciones y 184 Nm a 4.400 revoluciones, era una opción algo menos popular, pero más interesante tanto por prestaciones como por agrado de uso y equipamiento.
Si tomamos las pruebas que se publicaron en la época, el Daewoo Nubira supuso un enorme paso adelante para la firma coreana en todo lo que se refiere a tacto, comportamiento y sensaciones. Se acercó mucho a lo que se esperaba de un coche europeo y añadía cosas como un enorme maletero de 530 litros.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".