Holden VL Commodore SS Grupo A SV: una bestia australiana en forma de berlina al más puro estilo ochentero

Holden VL Commodore SS Grupo A SV: una bestia australiana en forma de berlina al más puro estilo ochentero

Con nada menos que 241 CV de potencia y un kit de carrocería que quita el hipo


Tiempo de lectura: 6 min.

Fue en 1988 cuando la filial australiana de General Motors, Holden, lanzaba la primera criatura de su división HSV (Holden Special Vehicles) junto con Tom Walkinshaw Racing. La división había nacido el año anterior y el modelo que la inauguraba surgía, como solía ser habitual, de la necesidad de homologar un modelo de competición, concretamente para el Grupo A de la categoría de Turismos. Y así llegó al mercado el Holden VL Commodore SS Grupo A SV.

El Holden Commodore VL

Para un aficionado europeo, un primer vistazo al Commodore VL que sirve de base para la bestia de HSV tiene un aire de déjà vu, y con toda la razón, pues está basado en la denominada plataforma V-body de GM que había sido desarrollada por la rama europea del gigante americano: Opel. En efecto, a pesar del intenso trabajo de maquillaje realizado por la división australiana, el coche seguía pareciéndose a los Opel Senator A y Rekord E.

Se trataba de un genuino propulsión trasera que los chicos de Holden reforzaron y actualizaron para asemejarlo a los gustos de aquellos lares. El Commodore VL era la última actualización de la primera generación de Commodores, cuya nomenclatura interna se asemejaba a la europea aunque con una combinación de dos caracteres que no seguían necesariamente el orden alfabético.

El primer HSV… que no se llamaba HSV

El predecesor de este primer HSV lo encontramos en HDT (Holden Dealer Team), y recibía el nombre HDT VL SS Grupo A, aunque no era tan llamativo como este HSV. HDT comenzó siendo un equipo semioficial de competición con el que Holden participaba en diferentes categorías. Con la llegada de Peter Brock a HDT, se comenzaron a hacer versiones modificadas de calle en los años ochenta, que eran vendidas a través de ciertos concesionarios seleccionados de Holden con la aprobación de la marca (HDT Special Vehicles).

La ruptura con HDT se produjo a raíz de unas desavenencias entre Holden y Brock, pues éste decidió de manera unilateral instalar en los modelos de HDT un dispositivo denominado “Energy Polarizer” que, a ojos de Holden no dejaba de ser algo pseudocientífico. El culebrón llegó hasta el punto de que Holden se desentendió de las garantías de los modelos modificados por HDT.

El Holden VL Commodore SS Grupo A SV surgió en 1988 ya bajo la batuta de HSV, pero dado que fue un modelo para homologación de la versión de competición, no pudo venderse bajo la marca HSV, sino Holden. De esta forma, el primer modelo en recibir la nueva marca sería el HSV SV88 VL de 1988.

Holden HSV VL SS Group A Walkinshaw (2)

Poderío australiano en forma de V8 con 241 CV

Es cierto que hoy día, con la llegada masiva de los modelos eléctricos, nos estamos acostumbrando con cierta rapidez a potencias de varios centenares de caballos, por lo que pueden saber a poco los 241 CV del Holden VL Commodore SS Grupo A SV. Pero no nos olvidemos de que estamos en 1988, y es que este australiano se convirtió en uno de los sedanes de cuatro puertas de producción más rápidos en su momento.

Bajo el capot nos encontramos un motor V8 de 4.987 centímetros cúbicos, conocido como “304” por su cilindrada en pulgadas cúbicas, y que en este modelo contaba con inyección electrónica y un colector de admisión de doble cuerpo. La caja de cambios, únicamente manual, era una Borg-Warner T-5 de cinco relaciones. Los datos hablan por sí solos: el par máximo era de 380 Nm, la velocidad punta de 230 km/h, y el cero a cien lo hacía en algo menos de siete segundos.

En el exterior, el llamativo kit de carrocería convertía a este Holden en algo muy bruto. Firmado por Peter Stevens (sí, el mismo del McLaren F1), ofrecía una mejora de un 25% en la resistencia aerodinámica con respecto a su predecesor. Holden fabricaba los VL de base, que después eran trasladados a las instalaciones de HSV en Notting Hill para su finalización.

Todas las unidades estaban pintadas en color “Panorama Silver”, tanto las quinientas iniciales para homologación como las doscientas cincuenta posteriores. Su debut en competición no fue bueno, por decirlo de una forma bastante suave. Sin embargo, en 1990 llegaría la ansiada victoria en Bathurst.

El ejemplar que os mostramos en las fotos es el número 285 de las 750 unidades fabricadas, y ha sido subastado por Collecting Cars en su país natal por casi 130.000 euros al cambio. Se trata de una unidad muy bien conservada, matriculada por primera vez en junio de 1988 y con casi 46.000 kilómetros en el marcador.

Epílogo

Aunque en Europa Holden es una marca totalmente desconocida para los no aficionados, en Australia y Nueva Zelanda fue toda una institución. La marca del león (no confundir con Peugeot) nació en 1856, si bien la rama automovilística surgiría en 1898. Sería en el año 1931 cuando entraría en la órbita de General Motors.

El primer Commodore fue lanzado en Australia en 1978 para reemplazar al Holden Kingswood. Las tres primeras generaciones (y sus respectivas evoluciones) estuvieron basadas en la plataforma V-body desarrollada por Opel, mientras que la cuarta (2006-2017) fue un desarrollo propio de Holden, la denominada plataforma Zeta, que además sirvió de base para la quinta generación del Chevrolet Camaro.

La tercera y la cuarta generación del Holden Commodore tuvieron también derivados en otras marcas de General Motors, vendiéndose bajo el paraguas de Chevrolet, Pontiac, Vauxhall y Daewoo. Curiosamente Opel nunca recibió ningún derivado directo de estos Commodore en su gama, a diferencia de su “alter ego” británico. Un hecho curioso se dio con la segunda generación, pues gracias al “Button car plan” Toyota recibió una variante del Commodore denominada Lexcen en la gama del fabricante japonés.

El año 2017 supuso la finalización de la fabricación del Holden Commodore en Australia. A partir de aquí, ya todos los Holden serían importados de diferentes partes del mundo. La mayoría de ellos provenían de Chevrolet, aunque Opel fue la encargada de fabricar la quinta y última generación del Commodore, que no dejaba de ser un Insignia B. Holden ya había vendido el Insignia A bajo su marca manteniendo la denominación europea. El único vínculo que el nuevo Commodore tenía en común con sus antecesores era sólo el nombre.

En el mismo año 2017, GM además vendió la división europea (Opel y Vauxhall) a PSA, hoy Stellantis. La agonía de Holden y HSV duró hasta finales de 2020, momento en el que desaparecieron por completo, uniéndose así a la lista de marcas olvidadas de GM como Daewoo, Pontiac, Saturn u Oldsmobile. En la actualidad, GM opera en Australia a través de GMSV (General Motors Specialty Vehicles).

Aunque la marca ya no exista, el legado del Commodore y sus derivados permanecerá en la cultura automovilística como uno de los principales exponentes de la historia del automóvil en Australia.

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Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.
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