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McLaren F1

Se presentó el 28 de mayo de 1992

McLaren F1

Un día como hoy se presentó en Mónaco el McLaren F1, proyectado como el superdeportivo definitivo. A pesar de haber pasado 24 años desde aquel hito, el McLaren F1 sigue invicto en varios sentidos. Baste un simple ejemplo, no se ha construido ningún coche para carretera que sea más rápido con un motor atmosférico. Se diseñó como un Fórmula 1 para circular por la calle, sin ninguna restricción de diseño.

Tres hombres irrepetibles estuvieron detrás de su diseño, Gordon Murray, Peter Stevens y Ron Dennis. El proyecto empezó a parirse en 1989 y fue el primer coche de McLaren Cars. Se habían acumulado muchas horas de experiencia en competición, y el McLaren F1 fue innovador en múltiples sentidos. Quería ser superior a cualquier otra cosa hecha por el hombre. Como McLaren ha republicado el dossier de prensa original de 1992, vamos a ver un montón de curiosidades sobre él.

Fue el primer coche de producción en serie que incorporó el efecto suelo (diseñado en 1978), uso intensivo de fibra de carbono y construcción ligera en un sentido radical, con magnesio, aluminio y hasta oro para el compartimento del motor. Su peso en vacío es de solo 1.018 kg, por supuesto fue el coche con mejor relación peso/potencia del mundo. Inicialmente se anunciaron 550 CV de potencia, pero superó los 600 CV. Aún hoy es una cifra a respetar. En cuanto a la aerodinámica, perfeccionada en túnel de viento, sigue siendo excelente en pleno 2016.

Se le calzó el motor S70/2 de origen BMW, un 6.1 V12 con bancadas separadas 60 grados, con 48 válvulas, inyección electrónica multipunto y alzado variable de válvulas. Las especificaciones iniciales hablan de 600 Nm entre 4.000 y 7.000 RPM, con un mínimo de 350 Nm a solo 1.500 RPM. El corte de inyección se estableció en 7.500 RPM. Según el dossier de prensa de 1992, la velocidad punta se esperaba por encima de 321 km/h, lo cual logró sin problemas por el aumento de caballería mecánica.

Muchos coches modernos pueden ser tremendamente humillados por este preclásico con tecnología de los años 90

Goodyear desarrolló neumáticos F1 especialmente para él, con dimensiones 235/45 ZR17 delante y 315/45 ZR17 detrás. Como ninguna rueda era igual a otra, por tamaño y sentido direccional, no tuvo rueda de repuesto sino kit antipinchazos. Brembo se encargó de los frenos, que disponían de refrigeración variable, y ¡ojo! carecía de servofreno o ABS. Estaba tan bien hecho que los ingenieros consideraron que no necesitaba ni una cosa ni la otra, y el riesgo de bloquear ruedas era muy bajo. Tampoco tenía dirección asistida, iba a pelo.

Su disposición interior era muy rupturista, es un 1+2, triplaza con asiento del conductor totalmente central. En el dossier de prensa presumía de ser el único coche del mundo con un sonido Stereo perfecto, al ir el conductor en el centro del coche. El sistema de sonido Kenwood contaba con el cargador de 12 CD KDC C600, que podía funcionar incluso con una aceleración lateral de 1,5 G. Si solo iban dos personas, se podía alojar equipaje en una de las plazas con un contenedor especial. Disponía de aire acondicionado, elevalunas eléctricos, ordenador, parabrisas anti rayos UVA y calefactado…

Al ser un coche con tanta electrónica, se diseñó un sistema de diagnóstico y mantenimiendo ad hoc basado en ordenadores portátiles Compaq con procesador Pentium que aún siguen utilizándose (como vimos en un artículo anterior). Para facilitar las labores de diagnóstico, el coche tiene un conector de teléfono estándar (RJ-11) con módem para comunicarse con los ingenieros en Woking y que ellos puedan conocer qué avería tiene (o si está todo bien).

Los más jóvenes os preguntáis qué es eso del módem, pues comunicación digital a través de línea telefónica convencional. Era tan puntero en su momento como los Tesla Model S con actualización remota (mediante Internet) que existen hoy. En 1992 aún no había nacido la WWW, fue todo un pionero.

Se produjeron 64 unidades del coche, más cinco prototipos. Luego aparecieron versiones más gordas, un total de 106 coches, pero ya es otra historia. Hoy día sigue siendo un coche cotizadísimo, lejos del alcance de un millonario “de clase baja” y tremendamente coleccionable. Algunos nos conformamos con catarlo en el Need For Speed en sus primeras versiones, como el High Stakes o Road Challenge. Inolvidable. Conducir un coche de estos sería un buen deseo de última voluntad, ¿no creéis?

Esta obra, cuyo autor soy yo mismo, se publicó el 28 de mayo de 2016 bajo una licencia de Reconocimiento 4.0 Internacional de Creative Commons.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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