Prueba: Hyundai i20 N vs Toyota GR Yaris

Prueba: Hyundai i20 N vs Toyota GR Yaris

Actualmente no hay nada semejante a estos dos coches en el mercado


Tiempo de lectura: 16 min.

Afronto una recta de unos 200 metros y estiro la tercera casi hasta el corte para meter cuarta sin ningún tipo de miramientos. Piso a fondo y aguanto ahí hasta que la poca cordura que me queda me dice que frene. Bajo a tercera mientras noto como el eje trasero abre trazada hacia la derecha. Le dejo hacer, ya que voy directo hacia una curva de izquierdas que pretendo superar tan rápido como sea capaz. Así que, literalmente, tiro el coche hacia el interior de la curva, noto como la tierrecilla y las piedrecitas golpean los guardabarros, noto la inercia tirando del coche y de mí hacia la derecha, pero el coche pasa como alma que lleva el diablo y hundo el pedal del acelerador, nuevamente, hasta la moqueta.

El motor empuja y suena, noto en todo momento que no hay más que sacar, que lo está dando todo, pero tengo que frenar para un viraje de derechas. Me llevo el susto del día, porque los frenos son flojos y tengo que dejarme el alma para reducir velocidad, al tiempo que la trasera barre de lado a lado y bajo a segunda. Con la trasera totalmente descolocada, tiro el coche al interior y acelero a fondo. Otra vez escucho los golpeteos en los guardabarros y de reojo, veo que salta un chivato en la instrumentación. Creo que es el control de tracción, pero no me importa, le tengo que dejar atrás como sea.

Toyota Yaris GR vs Hyundai i20N dinamicas 20

Mantengo el pedal del acelerador contra la moqueta y confío en la electrónica y en las capacidades del chasis para salir de la curva todo lo rápido que pueda. Ya en la recta, miro por el espejo… y ahí está. ¡Venga, hombre! Voy con un Hyundai i20 N, literalmente, a tumba abierta, y soy incapaz de dejar atrás a Miguel, que conduce un Toyota GR Yaris. Y lo peor de todo es que parece que va de paseo, disfrutando del paisaje. He llevado ese coche en un par de ocasiones y sí, es bueno, pero… ¿Tanto?

– Javi: Imposible. Es imposible. He ido todo lo rápido que podía y soy incapaz de dejarte atrás.
– Miguel: Te he visto en la frenada derrapando de lado a lado, y yo no iba tan “de paseo”, ¿eh? Lo que pasa es que el Yaris es una pasada y da igual lo que hagas, porque vas a salir rápido siempre.
– Pablo: Yo solo puedo decir que se oían chillar los neumáticos constantemente. ¡Os lo estabais pasando en grande!

Conceptos totalmente diferentes

Recapitulemos un poco. Tenemos, frente a frente, un Hyundai i20 N y un Toyota GR Yaris. Son, a bote pronto, los únicos utilitarios deportivos que quedan en el mercado. El Fiesta ST desapareció del mercado este verano y el MINI está un poco lejos tanto por precios como por prestaciones, y casi no merece la pena tenerlo en cuenta. Son los únicos utilitarios deportivos que quedan y además, son totalmente diferentes y eso se nota, bajar de uno y subir en otro ya supone un contraste importante.

El poderío del motor del GR Yaris es una costante. Empuja mucho más y corre mucho más

Toyota Yaris GR vs Hyundai i20N estaticas 01

El Hyundai es un tracción delantera, con un motor de cuatro cilindros, turbo, 1.591 centímetros cúbicos y 204 CV. El cambio es manual y las suspensiones… bueno, las llamo suspensiones porque de alguna forma hay que llamarlo, pues estoy seguro de que los ingenieros de Hyundai se olvidaron de ponerle unas; es muy firme, y creo que es el principal motivo por el que no puede dejar atrás al Yaris. Este, por su parte, tiene tracción total y un motor de tres cilindros, 1.618 centímetros cúbicos, turbo y 261 CV. Vale, son casi 60 CV adicionales, pero por las carreteras donde estuvimos no son tan determinantes, o no deberían serlo, en esas carreteras marcan la diferencia las suspensiones y la capacidad de tracción.

Todo eso y los frenos. El Hyundai tiene un equipo de frenos que se queda muy corto, no tiene ni la potencia ni el mordiente necesario para rodar con plena confianza, mientras que el Yaris es todo lo contrario: hay potencia, hay mordiente y además se pueden modular con mucha facilidad.

– Miguel: Alucino con el Yaris, lo digo en serio. Puedes frenar supertarde y acelerar a fondo, incluso ahuecando en medio de la cuerva y cerrar dirección al mismo tiempo, el coche pasa la curva como un rayo.
– Javi: El Hyundai es más delicado. Si quieres ir rápido es muy exigente, es muy duro de suspensiones y se mueve mucho en asfalto roto, como aquí, y además, frena poquísimo, lo he pasado mal en un par de ocasiones. De todas formas, la posición al volante y el cambio son bastante buenos.

Toyota Yaris GR vs Hyundai i20N dinamicas 19

Rally de asfalto vs rally de tierra

Decido subirme en el GR Yaris y dejarle el i20 N a Miguel, sin antes advertirle de que tenga cuidado con los frenos. Tras esto, me dispongo a ver hasta donde puedo llegar con este coche. Ya de entrada la posición al volante es un mundo totalmente diferente. El asiento está colocado mucho más alto, el volante no quedan tan horizontal y además, el aro es algo más fino –es el mismo volante que en el resto de la gama Yaris– y hay una cosa que me resultó especialmente incómoda todo el rato. El espejo central está muy cerca de la pantalla y molesta constantemente en curvas a derechas. Hay que agacharse un poco para ver entre medias y en determinadas ocasiones, ojo… Si me comprara el Toyota GR Yaris, lo primero que haría sería quitarle el espejo central, que, sin duda, es más sencillo y barato que recolocar la pantalla.

Ruedo un poco para adaptarme al coche, para reprogramar el cerebro y que recopile la información sobre el GR Yaris y guarde la del i20 N, y cuando ya me veo adaptado y en condiciones de apretar, no me corto. Hundo el pedal del acelerador en tercera y menudo cambio, aquí hay mucho más motor que en el caso del Hyundai, de hecho, en la misma recta llego con 20 km/h de diferencia a favor del Toyota, pero no solo eso, también puedo frenar 10 metros más tarde. La verdad es que tuve que cambiar todas las referencias porque en la primera frenada me quedé corto, así que una vez acabado el tramo y con todas las sensaciones en su sitio, volví a empezar.

Nuevamente en la recta, acelerador a fondo en tercera, y el habitáculo se ve inundado por un sonido artificial, procedente de los altavoces, que si bien no es feo, no acaba de convencer. Sin embargo, tras ese sonido de altavoces aparece un bufido que surge de los escapes que lo cambia todo. Mientras tanto, el coche gana velocidad mucho más rápido que el Hyundai y llego a la curva a un ritmo de locos, freno a fondo y ¡otra vez me quedo corto! ¡menudos frenos! Pero no importa, aprovecho para acelerar antes incluso de entrar en la curva y el coche me regala con una trazada que se abre por momentos y me obliga a soltar. Tengo que cambiar el chip, así no voy a poder apretar como con el Hyundai.

Si lo que quieres es diversión y sensaciones, el Hyundai i20 N es tu coche. Además, es bastante más barato que el GR Yaris

Toyota Yaris GR vs Hyundai i20N estaticas 04

Retomo nuevamente el tramo, acelerador a fondo, bufido desde los escapes por detrás, meto cuarta con la aguja del tacómetro casi en el corte, aguanto un poco para no frenar y ahora sí, hundo el pedal central, el coche hinca el morro, bajo a tercera confiando en el punta-tacón automático y tiro el coche al interior de la curva. Cuando la rueda delantera muerde el arcén acelero y madre mía como corre esta cosa, sale del viraje con un agarre altísimo, de hecho, notas claramente como los neumáticos traccionan. Suelto el gas para afrontar la siguiente curva y sin frenar, giro el volante a la derecha y acelero otra vez. El coche pasa por la curva como si fuera una recta y eso que las inercias que se nota son muy altas. En esta carretera es muy superior al Hyundai, sin embargo, hay una cosa que falta: todo parece muy fácil, el i20 N es mucho más exigente y mucho más emocionante de conducir, aunque vayas más lento. Así lo comento nada más parar.

– Javi: se nota desde el primer momento que hay mucho más motor en el Toyota, y los frenos son brutales. De todas formas, no es tan exigente como el Hyundai y las sensaciones no son tan de carreras.
– Miguel: Cuesta más ir rápido con el i20, te hace sudar más y los frenos… no entiendo por qué frena tan poco. Me gusta más el Toyota.
– Pablo: Yo no veo tanta diferencia, pero está claro que en este asfalto roto el Toyota tiene ventaja.

Toyota Yaris GR vs Hyundai i20N dinamicas 29

Esas palabras de Pablo dan en el clavo: asfalto roto. El Hyundai i20 N, con la suspensión tan dura y su tarado tan “de circuito”, exige una concentración muy alta para mantener un ritmo elevado, cosa que no ocurre con el Toyota GR Yaris, que puede ir a una velocidad absurda por carreteras rotas con una facilidad pasmosa. Sin embargo, y esto es algo que vimos a la vuelta, cuando el asfalto es liso, el Yaris no presenta una ventaja tan notable y el i20 se vuelve algo menos exigente, lo que parece igualar un poco las cosas. Pero solo un poco, en cuanto aparezca una recta, el que vaya al volante del Hyundai verá como la trasera del Toyota se escapa irremediablemente. Hay que ver como corre ese coche.

Tal y como ocurrió con los Supra y Mustang, mientras Miguel y yo hablábamos sobre las sensaciones y sobre como habían ido las pasadas con cada coche, apareció Pablo y se escabulló con el Hyundai. Tras unos largos minutos con el sonido de neumáticos al límite de fondo, apareció, se subió al toyota y volvió a desaparecer.

Como sentirse piloto del WRC por un rato

Los dos “juguetes” que probamos hoy son los representantes en el WRC (World Rally Champinship), el campeonato mundial de rallies: Hyundai i20N y Toyota GR Yaris. Dos vehículos que te acercarán a lo que puede sentir un piloto en el campeonato, con la evidente diferencia que nosotros debemos acogernos a los límites que marca la DGT. Pero aún así, te aseguro que ambos vehículos te ofrecerán un torrente de sensaciones en cada curva.

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En mi primer contacto, subo al Toyota GR Yaris GR Four. Por fuera, su corta batalla, tracción total y suspensiones altas, ya hacen pensar que está configurado para terreno mixto o pistas de tierra, más que para asfalto. Su asiento, en una posición extremadamente elevada, se ajusta a la perfección y su palanca de cambio queda a la altura de la mano. Activamos el IMT (el punta-tacón que iguala revoluciones al bajar marchas) y arrancamos.

El GR Yaris ofrece mucha seguridad y confianza desde el inicio. Es noble, con dirección precisa, frenos con buen mordiente y permite atacar las curvas con contundencia, hasta que lo poco firme (que no blanda) de su suspensión te hace levantar el pie.

El Toyota GR Yaris sin el Circuit Pack no es tan efectivo en asfalto como su contendiente

A la entrada de la curva debes haber hecho los deberes, frenando un poco más de la cuenta para no descolocar su suspensión y llegar al ápice; y una vez ahí, presionar el pedal derecho a fondo para ganar ventaja con su tracción total. Se nota como muerde el asfalto y esta es su mayor ventaja: la salida de las curvas.

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Tras unos minutos en nuestro tramo favorito, te das cuenta de que puedes ir rápido con él en poco tiempo; y que además, si el asfalto se rompe, la suspensión no muy rígida juega en tu favor, con mayor estabilidad lineal y menos rebotes.

Llega el turno del coreano. Me subo al i20N y los asientos te reciben abrazándote perfectamente. Eso sí, la palanca de cambio se encuentra en una posición más baja de lo que me gustaría, pero nada que empañe el resto del conjunto.

Modo N y arrancamos. Aquí el Hyundai gana por goleada: mejor sonido, más teatralidad con sus “pops” y “bangs” al reducir, algo de lo que carece el Toyota (aunque simula sonido de motor “gordo” en el interior).

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Enseguida te das cuenta que la suspensión del i20N es una tabla en comparación con el Toyota: mucho más firme, una puesta a punto para asfalto en buen estado.

Aunque tiene unos 60 CV menos (261 CV el Toyota, frente a 204 CV el Hyundai), no se nota una diferencia tan abultada al ponerte al volante, gracias al buen escalonamiento y relaciones cortas de su cambio. Acelera de maravilla y solo en largas rectas es donde se aprecia la diferencia, en favor del Toyota.

Debo decir que me sorprendió el Hyundai i20N. La dirección es muy precisa e informativa del agarre que tienes en el tren delantero, aunque los frenos no tienen el mordiente que debieran tener en una conducción al ataque. Eso sí, entrando en curvas cerradas, bajando de 4ª a 3ª y a 2ª, te puedes desentender del embrague sin contemplaciones porque el encaje automático de revoluciones es perfecto: ni un pequeño tirón siquiera.

El ajuste automático de revoluciones bajando marchas es perfecto en el Hyundai i20N. Esto ayuda mucho en conducción deportiva y te permite ir bastante más rápido

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La entrada a la curva es muy buena, precisa y estable, aunque en la salida se echa de menos algo más de potencia y tracción; aunque el diferencial de deslizamiento limitado mecánico hace maravillas y elimina prácticamente todo el subviraje.

Tras unas curvas, te acostumbras al Hyundai i20N y eres capaz de conseguir disfrutar de lo lindo con él

Al bajarme y comparar ambos, las sensaciones no son tan alejadas: ambos son muy buenos y efectivos en tramos revirados, aunque para asfalto la estabilidad del i20N es bastante mejor que en el GR Yaris. Eso sí, la salida de la curva es bastante mejor en el Toyota que en el Hyundai, gracias a su tracción total y mayor caballaje.

¿Con cual me quedaría? Pues tal vez con el Hyundai i20N por su teatralidad en el sonido y precisión en tramos de asfalto. Para sacar todas las virtudes del Toyota GR Yaris tienes que ir por carreteras con asfalto roto, o pistas de tierra. Aunque lo mejor sería unir el grupo propulsor y frenos del Toyota, a las suspensiones del Hyundai para crear el conjunto perfecto.
En cualquier caso, elijas el que elijas, no te equivocarás: ambos son máquinas de sensaciones, que te harán sentir piloto del WRC mientras los conduces.

No importa cual elijas, son dos “pepinos”

Tras una dura jornada de trabajo, he de ser sincero y decir que, personalmente, no tengo las cosas tan claras. Me gustan los dos coches, tienen una personalidad muy marcada y muy diferenciada. Por ejemplo, le Hyundai i20 N me parece un coche “de sensaciones”, apuesta más por emocionar a quien conduce que por ser el más rápido, y no es que sea precisamente lento. Sin embargo, el Toyota GR Yaris es el más rápido y “sanseacabó”, sin que las sensaciones sean tan importantes. También su puesta a punto es totalmente diferente, pues el i20 N prefiere aslfato muy liso y el GR Yaris destaca en asfalto roto.

Si tuviera que poner mi dinero encima de la mesa por uno de estos dos coches, no sabría cual elegir. Me gusta el tacto general del Toyota, así como el poderío del motor desde bajas vueltas, pero me gustan las sensaciones que ofrece el Hyundai cuando lo llevas rápido y la forma que tiene de moverse entre curvas, solo habría que mirar que ocurre con esos frenos –quizá unas pastillas y un líquido nuevo lo solucione, al menos en parte–.

La pregunté a Miguel que me hiciera un resumen de sus sensaciones, que dijera con qué coche se quedaría él y es evidente que se ha enamorado del GR Yaris:

Rápido, rápido y rápido. Rabioso. Esto es lo que noto del i20 N. Pero podría tener mejores frenos, o quizá mejor reparto de frenada. Además, el interior me sorprendió, no esperaba que estuviera tan bien hecho. Con respecto al Yaris, buf… no sé por donde empezar. Creo que dentro de 20 años, este coche seguirá siendo igual de espectacular. Nunca creí en una máquina definitiva, pero esto va a estar muy cerca. Es como yo lo definiría, lo más cercano a la máquina definitiva; te deja jugar todo el rato y quiere, te pide que corras todo el rato; habla contigo. Me compraré uno… seguro“.

Galería de fotos

7.8

Comportamiento en carretera

9.5/10

Comportamiento en ciudad

8.0/10

Confort

7.0/10

Consumo

7.0/10

Habitabilidad

6.0/10

Infoentretenimiento

7.0/10

Prestaciones

9.0/10

Relación valor/precio

7.0/10

Seguridad

8.0/10

espíritu RACER

9.5/10

A favor

  • Hyundai i20 N: sensaciones al volante, postura de conducción, tacto de la dirección
  • Toyota GR Yaris: poderío del motor, frenos, capacidad de tracción

En contra

  • Hyundai i20 N: frenos, suspensión muy dura en asfalto roto, consumos
  • Toyota GR Yaris: aro del volante muy fino, visibilidad hacia la derecha, sonido de motor falso
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.

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La historia del automóvil está llena de grandes emprendedores, de ideas arriesgadas, curiosas casualidades, irreconciliables enemistades y muchos fracasos. Es un mundo intenso y fascinante del que muchos hemos quedado cautivados. Cualquier vehículo con un motor me parece interesante, ya sean motocicletas, automóviles, camiones, aviones o barcos; es estupendo sentir la brisa del viento en la cara sobre uno de ellos. Si estáis aquí es porque compartimos afición.