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¿Estamos en la era dorada de los «muscle» americanos?

La oferta ha crecido mucho en atractivo

¿Estamos en la era dorada de los «muscle» americanos?

Cualquiera que haya tenido un mínimo de acceso a la cultura estadounidense a partir de películas se habrá dado cuenta de lo «suyos» que son para los clásicos. Los usa el bueno, los usa el malo, hasta los usan los secundarios. Dentro de los clásicos americanos, los más codiciados son los muscle, especialmente los de antes de la crisis del petróleo de 1973. En otras palabras, potencia americana a raudales.

Desde mediados de los 70 hasta bien terminados los 90 hay pocos modelos que merezcan el cariño y las mayores sumas de dinero en restauraciones o restomods, se salvan fundamentalmente los Corvette y los Viper. Una nueva generación de ponys y muscles en el nuevo milenio animaron el cotarro: Mustang, Camaro y Challenger.

Los Ford y los Chevrolet han estado en una animada guerra comercial desde 2010, el Challenger se conforma con el tercer puesto, pero tiene su público con las monstruosas versiones SRT Hellcat y SRT Demon, más allá de la frontera de los 700 CV. Esta nueva generación no solamente tiene potencia bruta para hacer cuartos de milla o quemar gomas, también es utilizable en circuito, e incluso contra los más insignes deportivos alemanes.

1969 Plymouth Roadrunner

1969 Plymouth Roadrunner

Según McKeel Hagerty, el CEO de una importante aseguradora americana, esta es la época dorada de los muscle cars: «Nunca ha sido [usted] capaz de comprar tanta potencia y fiabilidad a precios tan bajos como ahora mismo.» Y no le falta razón. No es que sean precios populares, pero por debajo de 60.000 dólares hay cosas muy interesantes.

Los «abueletes» especiales siguen siendo muy caros si se han mantenido mínimamente bien, están restaurados o se les han hecho cositas sin degradar su autenticidad. Modelos como el 1968 Pontiac GTO cuestan tranquilamente más de 30.000 dólares, y tienen 50 años a sus espaldas. Cómo se nota cuando uno aprecia lo que atesora…

Cada vez más los coches especiales no son simplemente coches, son «activos», pueden cotizar al alza en vez del ciclo natural de depreciación hasta valer menos que el metal que los compone. Ya hemos visto recientemente que hasta existen formas de invertir en clásicos sin haber tenido uno, ni llegar a tocarlo jamás, a base de acciones. Los coches más especiales van a ser siempre objetos de colección, incluso en un futuro en el que conducir manualmente o sin sistemas anticontaminación sea ilegal.

1968 Pontiac GTO Coupe Jpeg

1968 Pontiac GTO Coupe

Ricos cada vez hay más, que son los que pueden mantener estos «activos» correctamente, los usen o no. El problema va a empezarse a notar en la base de la pirámide por razones sociales y demográficas. En Estados Unidos ya es un fenómeno que se empieza a notar.

Por un lado, tenemos la generación del baby boom, los que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial hasta los 70. Conocieron un despegue económico brutal, alcanzaron el «sueño americano» y conservan uno o más clásicos, o decidieron volverse jóvenes adquiriendo el coche que siempre quisieron tener. Ahora empiezan a ser ancianos.

Por otro lado, sus descendientes: generación X (70-80), millenials (81-99) y los zetas (desde el 2000); las fronteras son flexibles depende a qué sociólogo se le pregunte. Los nacidos a partir de los 80, como muchos de los que leéis, no les ha tocado tanta prosperidad económica, sino fluctuante, son menos dados a mantener grandes patrimonios y son más de usar/disfrutar que de poseer. Cuanto más jóvenes, mayor intensidad tiene el efecto. La inseguridad laboral, económica y vital no ayuda nada.

1970 Buick GSX

1970 Buick GSX

Según los más mayores se vayan jubilando o falleciendo, habrá que hacer algo con su patrimonio, no se lleva ya lo de ser enterrado con todo para ir al más allá equipado. Los sociólogos observan que no siempre los hijos o nietos heredan de buen gusto su legado, los bienes de sus mayores pueden acabar subastados, en la basura, donados o malvendidos. Se abre así un mundo de posibilidades para quien sea espabilado y sepa encontrar chollos.

Los graneros y granjas siguen siendo formas de encontrar algún clásico bestial o muy raro que luego alcancen burradas de dinero en los eventos de más alto copete, pero su función va siendo cada vez menos necesaria. A veces un heredero no tiene ni idea de lo que tiene -valga la redundancia- y malvende un activo que otros sí saben rentabilizar como es debido.

En los 80 y los 90 se nos vendía en el cine y la televisión que ir al instituto en coche -es legal conducir desde los 16- o a la universidad era algo muy guay, pero no es oro todo lo que reluce. Para conducir algunos coches los seguros son inasumibles, preguntad a cualquier estadounidense cuánto cuesta un todo riesgo en un coche de más de 400-500 CV con alto valor venal. Además, la idea de ir en un cochazo a trabajar o a estudiar empieza a oler un poco ya a naftalina.

1970 Oldsmobile Toronado Jpeg

1970 Oldsmobile Toronado

Desde luego en Estados Unidos van a empezar a sufrir un progresivo empacho de clásicos de menor cotización, porque habrá más oferta que demanda, y los precios tendrán que bajar sí o sí. Puede que un Mustang Boss de los 70 apenas caiga de precio, pero los V6 más humildes se pueden desplomar si llega un día en el que «sobran». Habrá a quien le beneficie esta caída, lógicamente.

Solo hay que ver qué cotización tiene en nuestro país -por no irnos tan lejos- un modelo popular fabricado en grandes números, y que no tiene nada más de especial que haber pertenecido a un familiar. Los más escasos, exóticos y cotizados tienen valores más altos, pero lo que fue «populacho» se pueden comprar a veces hasta al peso y con muchas horas y euros por delante para dejarlos decentes.

Además, hay que tener en cuenta que hay más «jugadores», las mejores creaciones de Alemania, Japón, Italia o Reino Unido también tienen un fuerte carácter coleccionable por los bolsillos más profundos. Cuando ya han pasado 25 años desde la primera matriculación de un coche extranjero, ya se puede importar en EEUU sin tener en cuenta las normativas locales. A los japoneses les están dejando sin algunos clásicos a buen ritmo.

1973 GMC Sprint SP Sedan Pickup

1973 GMC Sprint SP Sedan Pickup

Al otro lado del Pacífico, en Japón, es muy difícil ver cualquier cosa rodante con más de 15 años. Cuando se ve un clásico, es que está impecable, y suele ser sinónimo de que las cosas van bien. Las ITV (shaken) son tan duras que pocas veces compensa mantener tanto un coche. En cierto modo les «sobran» buenos coches, y la salida es el desguace o la exportación. Las transformaciones sociales son como las olas, acaban llegando, porque las naciones tienen permeabilidad en sus fronteras, da igual lo lejos que estén.

Me uno a las tesis del señor Hagerty. Los coches americanos más especiales siempre tendrán un hogar, seguirán siendo caros, y seguirán siendo más artículos de colección que para usarlos todos los días. Distinto panorama espera para aquellos clásicos que cada vez tienen menos de especial o empieza a haber muchos. En un par de décadas podemos ver grandes cambios en este sentido, según se acelere el reemplazo generacional.

Cierto es que EEUU nos pilla lejos, pero como he dicho antes, la ola llegará a nuestros clásicos. Con centros urbanos cerrados a cal y canto a los coches, restricciones circulatorias, impuestos de dudosa justificación y un decreciente poder adquisitivo, hay que tener mucho amor al automóvil para conservar un clásico que apenas se puede usar, sobre todo si eso es caro. Volvemos al paradigma posesión versus disfrute.

1976 Ford Mustang Cobra

1976 Ford Mustang Cobra

En un par de décadas seguiremos sin ver coches voladores (algunos habrán, pero de baratos no tendrán nada) habitualmente, pero nos hincharemos a ver coches eléctricos, autónomos e interconectados entre ellos. La conducción manual se irá relegando progresivamente a una cuota de nicho romántico, como el que monta a caballo, lleva una moto con sidecar o navega en velero.

No hay que esperar que los clásicos seguirán aumentando de precio indefinidamente, dependerá mucho de qué versión hablemos y de cuán especial sea. Cuanto más abundante, menos valioso, cuanto más raro, más apreciado. No estoy inventando la rueda. Las diferencias seguirán aumentando, pues no son otra cosa que un reflejo de la sociedad, que es cada vez más desigual.

En cierto modo, viendo venir los cambios que nos esperan antes de 2050, casi dan ganas de emigrar al espacio o a una cabaña perdida en Canadá o un pueblo de Teruel. Hay que transmitir a las nuevas generaciones la importancia del legado automovilístico, por mucho que sus congéneres hayan contaminado y matado gente en accidentes. El Siglo XX nunca se podría entender sin el automóvil.

2008 Shelby GT500 KR

2008 Shelby GT500 KR 40th Anniversary

A este lado del Atlántico cualquier muscle es un coche poco visto y por tanto apreciado y apreciable. Hasta un miserable Ford Mustang V6 pelado con 14 años sigue molando, aunque el que tiene un V8 mola más. Con el sistema impositivo que hay en los países europeos y los precios de la gasolina, su mantenimiento resulta complicado, y resultará aún más complicado como avance la guerra comercial EEUU-UE, pues son sus repuestos o sus repuestos.

¿Se puede decir que en Europa estamos en la época dorada de los muscle? No diría tal cosa. Es cierto que comprar un Ford Mustang de sexta generación es muy fácil -teniendo la pasta-, y los Chevrolet Camaro se pueden encargar con algunas dificultades. Dodge no tiene presencia comercial en Europa. Su escasez seguirá siendo la norma, y los más antiguos que se han «heredado» de militares americanos o se han importado de cualquier manera, aunque en EEUU sean simple chatarra, aquí seguirán siendo apreciados.

Las leyes económicas no suelen tomar rehenes

Puede que alguien me pregunte si tiene sentido tener un coche americano con GLP, dado su enorme consumo, y la respuesta es «sí, con matices». Una vez superados los 30 años se puede traer a España si se ha convertido en el extranjero, y si se contacta con las personas adecuadas, podrá ser catalogado como histórico con todas las garantías y sin hacer nada ilegal. Las conversiones a eléctrico son más agresivas respecto a la autenticidad y muchísimo más caras. En Holanda hay cierta variedad de cacharros convertidos a gas. Los que se puedan homologar como Euro 3 se pueden convertir aquí, pero no traerlos ya convertidos.

2011 Chevrolet Camaro SS

2011 Chevrolet Camaro SS (versión europea)

Quién sabe, puede que en un futuro no muy lejano, si a los yankees les empiezan a sobrar hierros, puedan importarse a precio razonable una vez el presidente Trump y sus políticas ya solo estén en los libros de texto. Si una cosa sobra en un sitio, y en otra escasea, el comercio acaba siendo la solución. Puede que algún día tengas tu propio muscle. ¿En cuál estás pensando?

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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