Rally RD., la app para invertir en coches clásicos

Rally RD., la app para invertir en coches clásicos

Pero solo si vives en EEUU y te gusta el riesgo


Tiempo de lectura: 3 min.

¿Te gustaría invertir en coches clásicos, pero no tienes dinero suficiente para comprar uno? Esto pensó el creador de la aplicación Rally RD., Christopher Bruno, cuando la idea le vino a la mente. Básicamente consiste en que una compañía compra los coches clásicos, y luego los trocea en acciones, para que cualquiera pueda comprar una acción, diez, o el coche completo. Con las revalorizaciones tan altas de los mejores clásicos, puede sonar tentador, pero hay que tener cuidado.

Para empezar solo está disponible en EEUU, y debes disponer de un número de la seguridad social estadounidense para darte de alta. Para continuar, solo está disponible para iPhone, por lo que estás dejando fuera al 45% de la población estadounidense, que usa Android.

Todo comienza cuando Rally RD. compra coches clásicos auténticos, con poco kilometraje, y los restaura con piezas originales, hasta dejarlos como nuevos. Estos coches estarán custiodiados y mantenidos en perfecto estado, siendo conducidos de vez en cuando por expertos, para que se encuentren en buenas condiciones.

Sí, es una forma de contribuir a la burbuja de los coches clásicos, pero sacando partido

La idea después es crear un mercado de valores que se maneja desde la aplicación, como si fuera la Bolsa española, o el NYSE, donde se compran y venden acciones, pero en este caso esas acciones son trocitos de un coche clásico. Cada uno de ellos, forma una mini-compañía, que es troceada en 2.000 acciones, que salen a la venta. Pongamos como ejemplo uno de los coches de la colección, un Ford Mustang cuyo valor es de 115.000 dólares. Cada acción del Mustang podrá adquirirse por 57,5 dólares, pasando a ser de tu propiedad 1/2.000 del coche.

Posteriormente hay un mercado de compra-venta de acciones, donde los usuarios pueden intercambiar sus valores, aunque nadie dice en qué patrones se basará el sistema para fijar el precio de dichas acciones. Si en algún momento alguien compra el vehículo, las ganancias se reparten entre sus accionistas. Aunque según dicen, sus objetivos es mantener el vehículo a largo plazo.

Lo que más me llama la atención, es que la compañía dice que pagará dividendos sobre las acciones que tengamos, si el coche se revaloriza. Pero, ¿de donde saldrá ese dinero, si el bien tangible en el que se basa, aún está en el almacén? ¿Y el coste del almacén, seguridad y mantenimiento? Suena un poco raro.

En cualquier caso, parece que ya han invertido bastante dinero en crear este nuevo mercado de acciones de clásicos, teniendo en su haber un Ferrari Testarossa de 1988 con 4.400 millas, que se compró por 94.000 dólares y ahora está tasado en 165.000; un Lamborghini Jalpa de 1988 con 2.300 millas, que pasó de 58.000 dólares a 135.000; un Porsche 356 speedster de 1955 que pasó de 2.995 dólares a 425.000; un Ford Mustang de 1968 con valor de 115.000 dólares; un Jaguar XJ220 o un Lotus Esprit.

En teoría, cualquiera que invierta podrá ir a ver los modelos, e incluso la empresa está pensando en crear jornadas de conducción de clásicos -no los que están a la venta-, para que los inversores se familiaricen con ellos.

Comentan en su página que están auditados y cumplen con toda la normativa y exigencias de la SEC, el órgano regulador estadounidense de los mercados de valores. Aún así, llamadme desconfiado, pero personalmente hay cosas que no me cuadran en este modelo de negocio. Además, comprar un coche como inversión, y no para ser conducido, me parece un sacrilegio.

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Sobre mí

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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