El Ferrari SC40 es, como seguramente ya habréis leído en varios sitios, un homenaje al Ferrari F40. Es más, dicen que su diseño está inspirado en el “viejo” modelo de finales de los 80. Cuando lees este tipo de cosas, en ocasiones, surgen muchas interrogantes. La primera de todas, ¿dónde están los guiños al F40? ¿Qué ocurre en Ferrari con el diseño de sus coches? El coche puede ser bonito, no voy a ser yo quien diga lo contrario –y eso que, en el fondo, el Ferrari SC40 me deja absolutamente indiferente–, pero no tiene nada que recuerde al F40 –aunque hay quien dice que son más que evidentes– ni tiene rasgos que recuerden a un Ferrari. Y he “tirado” de edición para intentar argumentar mis palabras.
Ferrari, casi desde siempre, ha sido un fabricante mundialmente conocido por sus diseños. Era uno de sus mayores argumentos, además de las prestaciones, pero desde hace un tiempo, todos sus diseños, todos, han perdido la esencia original de la marca. Antes, veía un Ferrari y era desearlo, soñar con él; todo el que me conoce saber que he sido Ferrarista convencido. Sin embargo, ahora la decepción es casi constante. El Ferrari SF90 Stradale no me dice nada, el Ferrari F80 me parece un fiasco total –estéticamente, obviamente– y el Ferrari 849 Testarossa casi me parece un vacile y no porque se llame Testarossa, es que, nuevamente, el diseño, para ser un Ferrari, es pobre. Sí, vale, esconderá soluciones aerodinámicas que son referencia para todos, no lo dudo, pero eso es algo intrínseco a los diseños de Ferrari y antes eran mucho más bellos.
Pero esto no solo va de diseño, básicamente, porque el Ferrari SC40 es un encargo, una creación única de la división de proyectos especiales de la marca, así que todo está al gusto de su comprador y de nadie más. Lo que pueda opinar yo o el vecino del quinto es indiferente, aunque no por ello me voy a quedar callado, todo sea dicho. No me gusta el Ferrari SC40, aunque pintado de rojo y visto de perfil, podría pasar por un Ferrari. No así de color amarillo y visto desde un tres cuartos delantero.
Sí, ha editado un par de imágenes para mostrar claramente que sin logos y en cualquier otro color, incluido el rojo, pocos reconocerían este SC40 como un verdadero Ferrari. Los más observadores se fijarán en las bandas negras del frontal o en las llantas, por ejemplo, para encontrar similitudes con otros modelos de Maranello. Pero antes, cualquiera, con solo mirar el coche desde cualquier ángulo, sabía que estaba ante un Ferrari.
Han sido dos años de trabajo, mano a mano con el comprador, quien tuvo mucho que ver en el empleo de algunos materiales y detalles
Bajo su nueva carrocería hay un Ferrari 296 GTB
Muchos pensarán que estoy ciego, o, por el contrario, que tengo el gusto allá donde amargan los limones, pero ya sabéis como va esto; cada uno tiene su color favorito –el mío es el amarillo, por cierto–. Siempre preferiré los diseños de Pininfarina, mucho más puros, más elegantes y con mucha más personalidad. Los nuevos Ferrari… Pues eso, para los nuevos conductores y para los nuevos aficionados. No obstante, reconozco que la vista trasera sí me gusta.
Pero dejemos el tema del diseño a un lado, que podría dar para escribir un libro y vayamos a otras cuestiones, como la parte técnica, la cual, se acaba tan rápido como decir: es un Ferrari 296 GTB. Este es otro detalle que no cuadra con la idea de hacer un homenaje al Ferrari F40, por mucho que el 296 GTB sea más rápido que el F40, debería haberse escogido otro modelo más prestacional. El Ferrari F40 fue la cumbre de la marca a finales de los 80 y para su homenaje, debería haberse seguido el mismo camino. Y estoy convencido de que no es por cuestiones de presupuesto, con lo que cuesta este coche, yo viviría lo que me queda de vida con 2.000 euros al mes como poco.
El hecho de, como decía, tener un 296 GTB con un nuevo traje, supone disponer de un corazón V6 biturbo con hibridación enchufable, capaz de rendir 830 CV y 740 Nm de par. No hay datos de prestaciones, no se homologan nuevos registros para un coche único en el mundo, básicamente, porque ya están los obtenidos con el Ferrar 296 GTB: 0 a 400 metros en poco más de 10 segundos, un 0 a 200 kilómetros/hora en 7,3 segundos y una velocidad máxima que ronda los 330 kilómetros/hora. –Registros consultados en Zeperfs.com—.
Teóricamente es un coche único, un one-off, pero existe otro ejemplar, aunque no apto para circular, que estará expuesto en el Museo Ferrari
Kevlar en recuerdo al Ferrari F40
Como suele ocurrir con estas creaciones que usan un modelo de producción como punto de partida, el habitáculo se mantiene casi intacto. En lo que se refiere al diseño, es el mismo del 296 GTB, pero añade algunas cosas que buscan recordar el Ferrari F40. Por ejemplo, los asientos rojos son un claro guiño a los buckets del F40 –que tenía, por cierto, unos asientos mucho más racing, aunque también mucho más incómodos–. Otro guiño al viejo Ferrari del 40 aniversario, es la presencia de kevlar en algunas zonas del interior.
A finales de los 80, el kevlar era el material estrella para coches de competición y para coches muy, muy radicales, de producción. Se solía combinar con fibra de vidrio y era carísimo. Hoy, el kevlar se ha reemplazado por la fibra de carbono, pero el Ferrari F40 empleaba dicho material –desarrollado por una mujer, la polaca-estadounidense Stephanie Kwolek– en la carrocería y en algunos elementos del habitáculo.
Concretamente, el kevlar se usa en los asientos –por la parte trasera–, en el volante e incluso en las alfombrillas. La tapa del motor también usa kevlar, aunque no se emplea en solitario en ninguna de sus aplicaciones, siempre va acompañado de fibra de carbono.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".