Revuelto SV, el V12 híbrido más bestia de Sant’Agata

Revuelto SV, el V12 híbrido más bestia de Sant’Agata

V12 en condiciones


Tiempo de lectura: 9 min.

Lamborghini lleva años jugando a la contra, y el Revuelto SV es la prueba definitiva de que en Sant’Agata no piensan pedir perdón por nada (bien que hacen). Mientras medio sector se enreda con motores de tres cilindros propios de cortacesped y coches que aceleran en silencio, la marca del toro va, coge su V12 atmosférico, le enchufa tres motores eléctricos y suelta una cifra que parece una errata de cuñado borracho en barra de bar: 1.065 CV. No estamos ante un simple lavado de cara ni ante un capricho de marketing, sino ante la versión más radical del superdeportivo que ya dejó claro por dónde iban los tiros cuando aterrizó el Revuelto de calle.

El apellido SV pesa una barbaridad porque no se reparte a la ligera, así que cuando Lamborghini lo recupera es porque el coche va muy en serio. Superveloce ha sido siempre la etiqueta de los V12 más pepinazos de la casa, desde el Miura de 1971 hasta el Aventador que despidió al atmosférico puro, y ahora le toca el turno a un híbrido que promete circuito, acción y una banda sonora que ningún eléctrico va a replicar jamás. Vamos a ver qué se traen entre manos en Módena, porque aquí no sobra ni un caballo.

El V12 se niega a jubilarse

El corazón sigue siendo un V12 atmosférico de 6,5 litros, y eso ya algo muy potente cuando todo el mundo turboalimenta cualquier cafetera. Este bloque entrega 825 CV él solito y no da por terminada la fiesta hasta las 9.250 rpm, con un corte que se estira nada menos que hasta las 9.500 vueltas. Ya explicamos el planteamiento de este grupo motopropulsor cuando Lamborghini destapó los primeros detalles del proyecto que sustituía al Aventador, pero el SV lo lleva un peldaño más arriba porque no se conforma con impresionar sobre el papel.

A ese motoraco le acompañan tres motores eléctricos que aportan hasta 190 kW, dos en el eje delantero y otro integrado en la caja de cambios, de manera que el conjunto firma esos 1.065 CV que asustan de solo leerlos. Son 50 CV más que el Revuelto de calle, aunque la cifra impresionante está en el par: 1.425 Nm repartidos con una precisión quirúrgica gracias al vectorial de par en el tren delantero. El coche no solo tira, sino que además decide en cada curva a qué rueda le manda la fuerza.

Lamborghini Revuelto SV eR agosto 2026 (4) La batería es una unidad de iones de litio de 7,3 kWh que no está pensada para hacer kilómetros en modo eléctrico, sino para tener siempre lista la descarga cuando el conductor pisa a fondo, algo así como el nitroso pero sin gastarte la pasta en bombonas. Lamborghini presume de una consistencia cuatro veces superior a la del Revuelto normal, lo que en cristiano significa que el SV mantiene el rendimiento vuelta tras vuelta sin desfallecer cuando el circuito aprieta. Aquí la electrificación no va de ahorrar gasolina, sino de rellenar los huecos donde el atmosférico pida más fuerza.

Conviene recordar de dónde viene todo esto, porque el Revuelto de serie ya era una animalada de 1.015 CV cuando se presentó como relevo híbrido del Aventador. El SV coge aquella base, la lleva al gimnasio durante un año entero y devuelve un coche que respira circuito por los cuatro costados, así que la comparación entre uno y otro no es de matices: es la diferencia entre un superdeportivo brutal y una máquina pensada para comerse cronómetros.

Aerodinámica de circuito y frenos que muerden

El trabajo aerodinámico es donde el SV enseña de verdad los dientes, porque genera un 80% más de carga aerodinámica total que el Revuelto y hasta un 10% más que el mismísimo Aventador SVJ, que no era precisamente un coche tímido pegándose al asfalto. La eficiencia entre carga y resistencia mejora un 60%, mientras que la agilidad sube un 17% y el agarre lateral gana otro 10%, cifras que se notan en cuanto el coche entra en una curva rápida y se queda clavado como si tuviera imanes.

Para detener semejante misil hacen falta narices y frenos, y Lamborghini monta el sistema carbocerámico CCM-R Plus con discos de 420 milímetros delante y 410 detrás, que son capaces de frenar de 200 a 0 km/h en apenas 110 metros. La deceleración máxima crece un 11% y la disipación de calor mejora un 23%, porque de nada sirve un tren de frenos brutal si se cuece a las dos vueltas. El SV mantiene la temperatura a raya y por eso puede repetir frenadas de infarto sin que el pedal se convierta en una esponja.

Lamborghini Revuelto SV eR agosto 2026 (1) La puesta a punto del chasis tampoco se queda corta, ya que estrena unos amortiguadores de ajuste manual heredados directamente de la competición GT3, algo insólito en un coche de calle. Las llantas son las 3D-Superlight Dromos de 20 pulgadas delante y 21 detrás, con un dibujo hexagonal y un sistema de fijación central monotuerca que debuta en la marca. No es solo estética: cada gramo que se quita de las masas no suspendidas se traduce en un coche que cambia de dirección con más ganas.

El apartado de neumáticos remata la jugada porque Lamborghini ofrece el semislick Bridgestone Potenza Race R homologado para calle, así que puedes ir al circuito, marcar tu vuelta y volver a casa sin cambiar de gomas. Para el día a día está el Potenza Sport, y para quien viva donde nieva existe hasta el Blizzak invernal, aunque reconozcámoslo: nadie compra un Revuelto SV pensando en la escarcha de diciembre. La marca cubre todos los escenarios, pero el coche pide asfalto seco y una recta larga a gritos.

Los números que asustan

Las prestaciones son de las que dejan a cualquiera con la boca abierta, porque el SV acelera de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos y no levanta el pie hasta plantar los 200 km/h en 6,7 segundos, cifras dignas de un coche eléctrico, pero con toda la teatralidad de un V12 girando hasta las nubes. La velocidad punta supera los 345 km/h y la relación peso-potencia se queda en un demencial 1,66 kg por caballo, un dato que explica mejor que nada por qué este coche va donde tú quieras cuando tú quieras.

El SV firmó una vuelta de 1:41.6 en el Hockenheimring, y no es una cifra cualquiera porque lo convierte en el coche de producción más rápido jamás registrado en ese trazado alemán. Ahí es donde la teoría de las cifras se convierte en realidad, porque un tiempo así no se consigue solo con potencia bruta, sino con un equilibrio entre motor, aerodinámica, frenos y chasis que muy pocos fabricantes saben cocinar. Sant’Agata ha demostrado que sabe hacer coches rápidos de verdad, no solo caballos para presumir en la barra del bar.

Lamborghini Revuelto SV eR agosto 2026 (9) Puestos a comparar, el SV se planta en un terreno donde apenas tiene rivales directos, porque los híbridos de este calibre se cuentan con los dedos de una mano y casi ninguno mantiene el V12 atmosférico como motivo central. Ferrari tira de V6 y V8 turbo electrificados, McLaren juega a otra cosa que incluye demasiados SUV, y los alemanes prefieren el V8 sobrealimentado, así que Lamborghini se queda casi sola defendiendo la bandera del doce cilindros sin turbo. Esa singularidad es precisamente lo que convierte al SV en una rareza que dentro de veinte años se mirará con nostalgia.

El carácter del coche se ajusta a través de los selectores ANIMA y Pilota, ambos rematados en rojo sobre el volante para que no haya dudas de dónde está la diversión. Puedes pedirle que se comporte con cierta educación en carretera abierta o soltarle la correa por completo en modo circuito, momento en el que el híbrido deja de disimular y saca todo lo que lleva dentro. No hace falta ser piloto profesional para disfrutarlo, aunque el SV agradece que le exijas porque es entonces cuando de verdad se crece.

1.963 unidades y una herencia que pesa

Lamborghini fabricará solo 1.963 unidades del Revuelto SV, y el número no es casual porque rinde homenaje a 1963, el año en que Ferruccio fundó la marca en un arrebato de orgullo tras discutir con Enzo Ferrari. Esta tirada limitada garantiza la exclusividad y coloca al SV directamente en la lista de deseos de los coleccionistas más fieles, esos que ya tienen garaje reservado antes de que el coche aparezca en cualquier folleto. Quien lo quiera va a tener que hacer méritos, porque no basta con tener la cartera llena.

El apartado de personalización roza lo obsesivo, con hasta 25 elementos exteriores en fibra de carbono vista, doce colores para las pinzas de freno, otros doce para las tuercas centrales y una docena más de tonos de cuero en contraste. A eso se suman cuatro diseños exclusivos del logo SV y cuatro programas de livery, de modo que resulta prácticamente imposible cruzarte con dos SV idénticos por la calle. Lamborghini sabe que sus clientes quieren un coche único, y aquí les da munición de sobra para lograrlo.

Lamborghini Revuelto SV eR agosto 2026 (2) Por dentro el ambiente es puro circuito envuelto en lujo, con tapicería Corsa-Tex de Dinamica en negro y unos asientos deportivos de casco de carbono que pueden sustituirse por los monocasco Race para quien se tome los cronómetros en serio. Quien prefiera una nota de refinamiento tiene el equipo de sonido Sonus faber como opción, aunque cuesta imaginar a alguien subiendo el volumen cuando tiene ese V12 rugiendo detrás de la nuca. El precio sigue siendo el único gran misterio que Lamborghini no ha querido despejar del todo, aunque a estas alturas nadie espera una ganga, porque hablamos de una edición limitada y cargada de carbono que se reservará a los clientes de mayor confianza de la marca. Es decir, un SV no se compra, se conquista, y no te pide comprar un Luce para acceder a él.

El Revuelto SV es la respuesta de Lamborghini a quienes daban por muerto al V12 atmosférico, una máquina que combina electrificación y tradición sin traicionar ni por un momento lo que hace especial a la marca. No es el coche más sensato del mercado ni pretende serlo, pero es de los pocos que todavía te ponen la piel de gallina antes de arrancar el motor. Mientras sigan existiendo coches así, con nombre propio y sin miedo a molestar, el futuro de los superdeportivos seguirá teniendo mucho más ruido y mucha más gracia de lo que algunos quisieran.

 

COMPARTE
Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
Suscribir
Notificar de
guest

0 Comentarios
el más nuevo
el más antiguo


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.