El Porsche 911 es un modelo icónico, un coche que ha hecho historia y que incluso está condenado a ser como es por sus logros. Es una víctima de su propio éxito y la imagen misma de Porsche. Es un automóvil de culto que ofrece infinidad de posibilidades como bien saben aprovechar firmas como Singer o Emory. Y no solo ellos, la propia compañía alemana saca provecho de su historia con restauraciones como la que acaban de dar a conocer, realizada en colaboración con Teddy Santis, fundador y director creativo de Aimé Leon Dore, una popular marca de moda neoyorquina.
Se trata de una unidad única, que ha requerido meses de investigación previa sobre el diseño, incluyendo varias visitas del propio Santis al Museo Porsche y a la línea de montaje del 911 en Stuttgart. El coche estuvo presente en el desfile ALD, en la Semana de la Moda de Nueva York este mismo año, para luego pasar un tiempo expuesto al público en la icónica galería Jeffrey Deitch de Nueva York, hasta el pasado día 9 de febrero.
El trabajo principal en la restauración de este Porsche 911 (964) se ha centrado en el habitáculo, que se ha personalizado al completo con cuero Schott girasol y tejido de “pata de gallo” Loro Piana. Son los mismos materiales que han destacado en la colección Otoño/Invierno 2020 de Aimé Leon Dore.

Los asientos se restauraron al completo en las instalaciones de Recaro, en Kirchheim (Alemania), mientras que el salpicadero ha sido recubierto por cuero de grano fino, al igual que el volante y los paneles de las puertas. El techo, por su parte, se han tapizado con piel vuelta.
“Trabajar junto con Porsche en este proyecto es hacer realidad un sueño. Ha sido una gran responsabilidad que se me haya confiado esta idea, de tanta importancia para la comunidad Porsche, y colaborar juntos en un diseño que ha influido decisivamente en mis actitudes y objetivos personales”. Teddy Santis.
Aimé Leon Dore también deja su huella en otras partes del coche, como su exterior, pintado del mismo color blanco que luce la fachada de la tienda de ALD en Mulberry Street, en el barrio del SoHo en Manhattan, Estados Unidos. Se ha incluido un alerón “cola de pato” que rinde homenaje al mítico Porsche 911 Carrera RS 2.7, al mismo tiempo que unas llantas Cup 2 hacen lo propio con el diseño Porsche de los años 90. Además, se ha desarrollado un gráfico “Pegasus” que se sitúa por encima de la rueda delantera y que busca hacer un guiño a los logotipos históricos de los Porsche en competición.
La rejilla del capó trasero tiene un escudo diseñado ex profeso. Una referencia a los emblemas distintivos de los clubes Porsche que ponen los aficionados. Además, toda la restauración se ha llevado a cabo con piezas originales Porsche de la época y ha requerido la ayuda de Porsche Classic.
Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS