GMC Typhoon: El ladrillo con motor V6 que humillaba a Ferrari

GMC Typhoon: El ladrillo con motor V6 que humillaba a Ferrari

Los norteamericanos ya sabían, en los años 90, lo que era conducir un SUV capaz de hacer el 0 a 100 km/h en menos de seis segundos


Tiempo de lectura: 3 min.

Mucho antes de que el Lamborghini Urus o el BMW X5 M fueran siquiera un boceto en una servilleta, existió un aparato que rompió todos los esquemas de la física y la lógica comercial: el GMC Typhoon. En 1992, si querías ser el más rápido del semáforo, no te comprabas un deportivo italiano bajo y afilado; te comprabas una furgoneta cuadrada fabricada por General Motors.

Corazón de V6 Turbo: cifras que hoy  –todavía sorprenden

El Typhoon –y su hermana pick-up, la Syclone – era básicamente una GMC Jimmy a la que alguien en Detroit decidió meterle esteroides hasta las cejas. Bajo el capó escondía un V6 de 4,3 litros que, gracias a un turbocompresor Mitsubishi y un intercooler brutal, entregaba 280 CV.

Hoy esa cifra nos parece de compacto deportivo, pero en 1992 eran palabras mayores. Lo que realmente asustaba era su par motor: 488 Nm disponibles casi desde que acariciabas el pedal. Para gestionar esa fuerza sin que las ruedas traseras se desintegraran, montaba un sistema de tracción total permanente que repartía el par al 35/65.

GMC Typhoon (2)

¿Ferrari 348 o una furgoneta de GMC? El duelo que cambió la historia

La leyenda del Typhoon se forjó en las comparativas de la época. Hubo una famosa prueba de la revista Car and Driver donde una Syclone  –con la misma mecánica le ganaba en aceleración a un Ferrari 348. El Typhoon, un poco más pesado por su carrocería cerrada, no se quedaba atrás: hacía el 0 a 100 km/h en unos 5,3 segundos.

Imagínate la cara del dueño de un Porsche 911 de la época al ver cómo un “ladrillo” negro con llantas de 16 pulgadas le sacaba dos cuerpos de ventaja en cuanto el semáforo se ponía en verde. Era la democratización del rendimiento absoluto envuelto en una carrocería de coche de ir a la compra.

Dinámica de conducción: mucho gas y frenos “de adorno”

Como buen coche americano de los 90, el Typhoon era un desastre en cuanto a calidad de interiores. El plástico era del que cruje solo con mirarlo y los asientos parecían sacados de una oficina de correos. Además, aunque corría como un demonio en línea recta, sus frenos eran… optimistas, por decir algo. Detener tonelada y media de hierro lanzada a esas velocidades con la tecnología de entonces era un ejercicio de fe.

Además, su suspensión trasera autonivelante  –por aire – era una pesadilla de mantenimiento, y General Motors prohibía explícitamente cargar nada pesado en el maletero o usarlo para remolcar, a pesar de ser un SUV. Básicamente, habías comprado un deportivo con forma de furgoneta que no servía para las cosas de furgoneta.

GMC Typhoon (3)

Por qué el Typhoon es un unicornio que deberías tener en tu garaje

Solo se fabricaron unas 4.697 unidades entre 1992 y 1993, lo que lo convierte en un unicornio auténtico. El GMC Typhoon fue un error maravilloso del sistema; una prueba de que, a veces, los ingenieros se saltan el control de los contables y crean algo que no tiene sentido, pero que te saca una sonrisa cada vez que el turbo empieza a silbar.

Fue el coche que nos enseñó que la aerodinámica está sobrevalorada si tienes suficiente fuerza bruta debajo del pie derecho.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

COMENTARIOS

avatar
2000
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.