Coche del día: Volvo V40 T4 (I)

Coche del día: Volvo V40 T4 (I)

Otro lobo con piel de cordero


Tiempo de lectura: 7 min.

Tal vez este Volvo V40 T4 sea algo cercano a la antítesis del Opel Vectra Caravan CD del que os hablé la semana pasada. El alemán se adentraba en el creciente mercado de los diésel de inyección directa con un motor tranquilo y frugal, mientras que los suecos se atrevieron a lanzar un modelo de gasolina de altas prestaciones que resultaba cada vez menos frecuente en la categoría en la que militaba.

Al igual que ocurría con el Vectra, el Volvo mantenía las proporciones de la berlina en vez de alargar su carrocería en busca de una capacidad de carga superior. Seguía midiendo 4,48 metros de longitud y conservaba una discreta altura de apenas 1,41 metros. Por tanto, el maletero no fue una prioridad, viendo reducida su capacidad hasta los 413 litros con respecto al S40.

No era solo culpa de sus recortadas dimensiones, si bien la profundidad del espacio de carga era limitada, sino que los pasos de rueda resultaban demasiado intrusivos, así que además sus formas derivaban en una superficie muy irregular que penalizaba el transporte de objetos voluminosos. Sí que contaba con un detalle curioso y práctico: la bandeja estaba dividida en una parte fija justo detrás del respaldo de los asientos traseros más una toldilla enrollable que quedaba oculta bajo aquella.

Pero ser la versión familiar de una berlina media no supuso que Volvo se olvidase de esta carrocería al lanzar todas las opciones mecánicas, algo común entre los Premium pero menos usual entre los break generalistas, cuyas gamas resultaban más reducidas. Por tanto, un par de años después del lanzamiento de la Serie 40, la marca sueca introdujo el que sería su tope de gama tanto en el cuatro puertas S40 como en este V40 que nos ocupa hoy.

Tal vez por ello la definición “lobo con piel de cordero” encaje incluso más con una carrocería de planteamiento más familiar e inofensivo que el sedán. Y es que los cambios estéticos eran demasiado sutiles como para diferenciarlos en un primer vistazo del resto de la gama, por lo que pasaban totalmente inadvertidos frente a un modesto TD o un 1.8 de gasolina.

Por fuera, solamente dos detalles distinguían a los T4 de sus hermanos de gama

Por un lado, las llantas de aleación Gaspra de 16 pulgadas, frente a las de 15″ del 2.0T de 165 CV, y calzaban gomas 205/50 ZR16. Además, su diseño resultaba de lo más discreto y poco deportivo, aunque Volvo ofrecía la posibilidad de cambiarlas como opción por unas BBS Crater de 16″, las más típicas, entre otros diseños. El segundo rasgo diferenciador recaía en los grupos ópticos delanteros, con doble faro bajo el cristal (uno redondo y otro cuadrangular) en vez de uno solo. Desde 2002 los faros tienen fondo negro.

Volvo V40 T4 2000 1

Volvo V40 2.0 T4 (2000)

Al contrario de lo que ocurría con el Vectra Caravan y su merma en prestaciones y consumos con respecto a la berlina, el V40 declaraba las mismas cifras que el S40, por lo que se podía disfrutar del brillante motor de igual manera independientemente de la carrocería bajo la que se montase. Desde verano de 1997 las primeras unidades montaron el 1.9 (B4194T) de 1.855 centímetros cúbicos, desde julio del 2000 cambiaron al 2.0 (B4204T5) de 1.948 cc para cumplir Euro 3.

A nivel técnico la diferencia, además de la cilindrada, es el alzado de válvulas variable y un turbocompresor de doble entrada (twin scroll) que sopla a más presión que en el 2.0 T. Se trataba de un bloque de cuatro cilindros, que entregaba 200 CV a 5.500 RPM junto a un par de nada menos que 300 Nm, de un motor a otro se percibe distinto el régimen al que se obtiene el par máximo y décimas de menos en el consumo.

Con estas prometedoras cifras, el V40 T4 alcanzaba los 235 km/h de velocidad máxima, aceleraba de 0 a 100 en 7,3 segundos y cubría el kilómetro desde parado en 28,5 segundos, con unas recuperaciones en marchas largas de las que te dejaban pegado al asiento y no tenían rival entre otras berlinas de potencia similar pero con refinados motores de seis cilindros.

Volvo V40 T4 motor

Lógicamente, frente a estos el motor turboalimentado no ofrecía la misma suavidad, pero eso no significaba que el T4 fuese un coche incómodo o difícil de conducir. Destacaba por su rápida respuesta, pero también por la escalonada entrega de potencia desde bajas revoluciones. Ahora bien, como buen turbo daba lo mejor de sí en un rango relativamente corto, entre 3.000 y 5.000 RPM, donde ya ofrecía el 85 % de su potencia y par máximos.

Para digerir este potencial hubo que hacer cambios en el bastidor, pues se mantenía la tracción delantera como única opción, dotándole de una mayor rigidez que sus hermanos de gama. Por otra parte, la marca ofrecía una suspensión deportiva más dura con altura de la carrocería rebajada, ideal para disfrutar de un buen comportamiento siempre y cuando el firme se encontrase en buen estado, ya que no absorbía trazados rotos y rebotaba algo más de lo deseable para que los acompañantes gozaran de un buen grado de confort.

Sin duda con la suspensión de serie resultaba más que suficiente para alcanzar el equilibrio entre eficacia y comodidad en todo tipo de carreteras, aunque para ser honestos el V40 no mostraba en autopista del aplomo de otras berlinas de tamaño similar, quizá originado por una distancia entre ejes más propia de un compacto (2,55 metros).

Tampoco la dirección resultaba todo lo precisa que cabría esperar si a uno le daba por exprimir las posibilidades del motor y bastidor, aunque al menos sí que destacaba el aguante del equipo de frenos con discos ventilados delanteros de 281 mm. Estos detalles junto a la mencionada capacidad de maletero eran los mayores defectos de un coche casi redondo.

Porque además, su precio resultaba de lo más tentador. Cuando fue lanzado en 1997 costaba 4,5 millones de las antiguas pesetas (unos 42.500 euros de hoy), una tarifa similar a la de un Audi A4 Avant 1.8T de 150 CV y ligeramente superior a la de un Mondeo Familiar V6 con 170 CV. Para acercarse en potencia había que irse hasta los casi 6 millones que costaban los A4 Avant y 328i Touring de 193 CV.

Al igual que estos, y como buen aspirante a Premium, el equipamiento del V40 podía personalizarse tirando de paquetes u opciones individuales. De serie montaba lo mínimo exigible, como climatizador automático, espejos eléctricos, asiento y volante regulables en altura o lavafaros fijos. El ESP (o DSA) vino de serie desde julio del 2000. Los faros eléctricos eran opcionales, así como diversas tapicerías de cuero de distintas calidades, techo solar, asientos eléctricos, control de crucero o asientos integrados para niños.

Volvo V40 T4 2002 3

Volvo V40 2.0 T4 (2002)

La producción finalizó en NedCar (Born, Holanda) el 19 de mayo de 2004. En definitiva, el Volvo V40 T4 combinaba el planteamiento de vehículo familiar con prestaciones de deportivo y el refinamiento de un coche con aspiraciones al lujo y distinción de los alemanes con un precio de generalista. ¿Se podía pedir más?

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Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Pablo V.
Invitado
Pablo V.

Hola Ángel.

Igual ha pasado mucho el tiempo, peor yo le acabo de hacer con un S40 T4 y ando como loco buscando unas suspensiones deportivas de calidad. Y no hay nada… sabes si las suspensiones del lancer evo, basado en el carisma con el que el S40 compartía bastidor, serían compatibles?

Muchas gracias!!

Pablo Mayo
Editor

Buenas Pablo. Según algunos foros de Volvo, parece que los Lancer I,II y III son compatibles, aunque no lo podemos asegurar. Lo mejor es que contactes con un especialista. En esta página ofrecen suspensiones (y su homologación) para el S40 I: https://innocar-parts.com/30481-suspension

Pablo V.
Invitado
Pablo V.

Hola Pablo. Por lo que veo hay poquísima variedad para estos modelos. Lo mejor son unas KW V1 inox, que no están mal, pero quizá sean demasiado para según qué tipo de conductor. No obstante, tienen pinta de ser las elegidas.

Raul Andreo Jimenez
Invitado
Raul Andreo Jimenez

Siempre me encantó esta serie 40 de Volvo estéticamente muy conseguida, compartía desarrollo con el Mitsubishi Carisma no?


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Ingeniero mecánico adicto a todo lo que queme gasolina… y por qué no decirlo, también de lo eléctrico. Mi meta es no dejar nunca de aprender la técnica que rodea a la automoción y si ya puedo transmitir lo poco que sepa, tanto mejor. Sí, soy de esos que no recuerdan muy bien los nombres de las personas pero jamás olvidan qué coche tienen.