Coche del día: Volkswagen Polo Soho

Coche del día: Volkswagen Polo Soho

Urbanita vestido de campo


Tiempo de lectura: 3 min.

Si ha habido una marca que ha explotado especialmente el concepto de “crossoverización” de sus modelos, esa ha sido Volkswagen. Su gama actual cuenta con cinco SUV y versiones Alltrack para Golf y Passat, que satisfacen prácticamente todas las necesidades modas del mercado de hoy, pero esto no es algo que los de Wolfsburgo hayan tramado de la noche a la mañana.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en que el apellido Cross acompañaba a varios de sus modelos ya fuese en forma de utilitario o monovolumen (Golf Plus e incluso Touran) y hasta el extinto Beetle tuvo su particular versión Dune maquillada.

¿Dónde empezó todo? Pues dejando al margen aquel Golf Country de 1990 con tracción 4×4, tenemos que remontarnos a marzo de 2004 cuando la marca lanzó el Volkswagen Polo Soho. Con la denominación del barrio neoyorquino (de SOuth of HOuston), símbolo a partir de los años 60 de las tendencias más vanguardistas, nacía un modelo que apuntaba a la exclusividad basada en la imagen.

Volkswagen Polo Soho 1

Esta se conseguía con los evidentes detalles que se aprecian en las fotos: suspensión elevada, barras en el techo, espejos en color aluminio, protectores de bajos y pasos de rueda en contraste y llantas BBS de 17 pulgadas con unos exagerados neumáticos en medidas 215/40. No obstante, no inventaron nada, pues Rover se había anticipado con el Streetwise, del que hablamos hace unos meses.

Casi de manera simultánea vio la luz uno de los pocos rivales del Polo Soho, el Citroën C3 XTR

La imaginación o inspiración se quedó en el envoltorio, puesto que el habitáculo apenas recibió elementos diferenciadores que respaldaran la imagen desenfadada y juvenil que se intuía con su carrocería. Tal vez los pedales de aluminio o las inserciones de este material en el volante le distinguían del resto de versiones más modestas.

Sí que optaron por dotarle de un completo equipamiento que justificara en parte su precio, posicionándole como una de las versiones “tope de gama”. De este modo, los cuatro elevalunas eléctricos, alarma, climatizador o cargador de CD formaban parte de dotación de fábrica.

La oferta mecánica resultaba variada al ofrecer dos versiones gasolina y otras dos diésel, pero su rango de potencia resultaba algo limitado, moviéndose entre 75 y 100 CV. Los TDI eran los conocidos 1.4 y 1.9, mientras que en gasolina se recurría al bloque de 1.4 con los citados niveles de potencia. La poca diferencia de precio entre ambos hacía preferible las variantes más potentes por su mejor respuesta, sobre todo la conocida patada y frugalidad del 1.9 TDI de 100 CV.

Y ya que vuelvo a hablar de precio, aclaremos por fin cuáles eran sus tarifas. Como es de esperar, no resultaba un modelo barato y se movía entre 18.000 y 20.370 euros del año 2004 (entre 22.000 y 26.000 euros de hoy), cantidades con las que podíamos agenciarnos con un compacto generalista medianamente potente y equipado. Siempre se dice que la exclusividad tiene un precio, y he aquí otra muestra de ello.

Pero lejos de ser un impedimento para la marca y sus posibles compradores, lo que comenzó siendo una serie limitada a 200 unidades se convirtió en otra versión más de la gama Polo, más adelante con el nombre de CrossPolo, menos esnob, pero mucho más representativo de lo que Volkswagen estaba planeando. La alternativa de hoy es el SUV T-Cross, así que dudo que la última generación del utilitario alemán continúe con esta efímera tradición.

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Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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